En el presente análisis abordaremos las dimensiones semiótica y sintácticas del film Metrópolis (1927) del director Fritz Lang. El contexto dentro del cual se creó la obra cinematográfica de Lang, obedece a los factores sociales de la época, como la industrialización, donde la sociedad se encuentra en un período de entreguerras, y han perdido la fe en sí misma y en el desarrollo tecnológico es exponencial, alimentado por el auge del nacionalsocialismo en Alemania, incluso en una secuencia donde se encuentran realizando actividades deportivas, la estética del diseño de producción obedece a la estética de la arquitectura Nazi, resultando un film ideológico. Actualmente Metrópolis tiene diferentes versiones, debido a diferentes situaciones, como las guerras o por decisiones ideológicas de la productora UFA. Es un film mudo, blanco y negro, inspirado en la obra literaria de su esposa Thea van Harbou.
La cinta inicia con un plano general de la ciudad de Metrópolis, predominando las estructuras geométricas principalmente la triangular, en los edificios, asemejando a una pirámide (imagen 1); continua con un sobre montaje de imágenes de engranes de forma vertiginosa la música vigorosa acompaña el dinamismo de esta primera secuencia, lo que nos introduce de lleno a un mundo hiperindustrializado, venido a más desde la proliferación de las máquinas de vapor; un reloj de 10 hora, bajo otro de 24 horas, marca el turno de cada uno de los obreros, mostrando un continuo de la producción que no cesa en una sociedad hiperdemandante.

Un silbato de vapor anuncia el cambio de turno, vemos por primera vez a la base social de la pirámide, obreros cual esclavos del corazón máquina, quienes camina en una coordinada coreografía todos avanzan a un mismo tempo y ritmo, como el pulso de una máquina, masa desdibujada de emociones, portando trajes oscuros lisos, sin personalidad propia (imagen 2). Después nos muestra un intertítulo en forma piramidal, siendo dicha figura utilizada constantemente a lo largo del film (imagen 3).


Haciendo constar lo jerarquizado que se encuentra nuestra sociedad, donde lo alto de la pirámide se encuentra la clase del poder, cuyos hijos viven en una burbuja, con bellos jardines con animales exóticos y pulcros estadios, donde interactúan y desarrollan competencias (imagen 4). Después nos revela a María, quien al parecer por error sube a la superficie, es acompañada por los hijos de los obreros (imagen 5), en ese momento Frede, queda prendado de ella y la sigue; pero en su camino descubre el inframundo lo que lo conmueve, al ver la mecanicidad con la que trabajan de los obreros, nos muestra nuevamente la máquina en forma piramidal (imagen 6).



De pronto un trabajador exhausto no puede controlar a la máquina y se transforma en Moloch (imagen 7), Freder se asusta con el horror, donde para mantener la vida de la metrópoli se sacrifica las de muchas personas. Sin embargo, son reemplazados con rapidez los trabajadores para continuar con el sistema. Dejando en claro que la clase obrera es reemplazable, nos confirma este hecho al momento que Freder llega con su padre, y él le confirma que los obreros pertenecen al inframundo para poder conservar el poder.

Consternado regresa a la zona de máquinas y pide cambiar su vida por la uno de los obreros. De este modo inicia la disyuntiva emocional de Freder por no ser como las clases del poder, el film transcurre con eventos que van acrecentando la tención por la posible revelación de los obreros.
Hasta que el padre de Freder le pide a Rotwang que le brinde la apariencia de María a la mujer máquina (imagen 8), para generar discordia entre ellos con la esperanza de recuperar el control sobre su hijo, a partir de este momento cada secuencia va in crescendo la tensión hasta el final de la película, con la destrucción de la ciudad y la mujer máquina lanzada a la hoguera, después de caos viene la calma, en plano general vemos a los obreros avanzando en forma triangular hasta la entrada de la catedral, la cual nos ha recordado a Notre Dame (imagen 9), uno de los grandes símbolos católicos, pero esta vez va a la cabeza el encargado de los obreros Grot, quien gracias a la intervención de Freder “el mediador” le da la mano a Fredersen (imagen 10), vemos que el film finaliza con un cartón con la frase “El mediador entre la cabeza y las manos, debe de estar el corazón” (imagen 11).




Metrópolis nos habla de un mundo distópico, asociado profundamente a las concepciones Judío-Cristianas; y es así, como el “ser máquina” expone nuestras fascinaciones y debilidades frente a los pecados capitales (imagen 12), representando a Eva y la invitación a sucumbir a las tentaciones usando los siete pecados capitales para traer muerte y destrucción al mundo: ella es el pecado original, este caso usurpando la identidad de María, quien es una representación de la redención del hombre, el pecado inmaculado, símbolo del bien, es quien nos mostrará al mediador, el mesías, el mensajero de Dios. Freder se convertirá en el puente para la reconciliación de las clases: el corazón del cuerpo de Metrópolis en donde los obreros son las manos y los intelectuales y poderosos son la mente.

La mujer máquina, es la alienadora y enajenadora de los humanos, condenándolos a los instintos y pensamientos más bajos, despertando la discordia entre los hombres que eran amigo, ahora se han conflictuado, se asesinan entre ellos; alejándolos de un ser bondadoso pensante, integrante de una masa sin esencia propia donde los intelectuales, son dueños y amos del poder y la solvencia económica, los poseedores del poder y control sobre los obreros, donde más que obreros son esclavos de una ciudad convulsiva al extremo materializada.
Solo en el momento que el Mesías los conduzca a un nuevo comienzo darán, entonces vendrá la rebelión de una clase que esclavizada, el film representa la supervivencia de la lucha de clases sociales, donde dependen una de la otra, sin embargo, la destrucción que siempre es necesaria para la reconstrucción, implica que aquellos que tienen poco, lo pierdan todo. Para la otra clase, será un simple cambio de página, redireccionando su mirada a una nueva forma de producción.
Fritz Lang fue un visionario, sensible ante la realidad por la que transitaba. Hoy en día, dichas ideas se han convertido en realidades, con el mundo como un engranaje que se ha fusionado a la tecnología; ya dentro de Metrópolis, vemos el acercamiento a la AI, que hoy existe al alcance de nuestras manos.
Videollamadas o videoconferencias en streaming, el intercomunicador, ordenares, teletrabajo y paneles de control, todo ello, conviviendo de manera natural en nuestro entorno, donde la ciudad es altamente demandante de energía, la cual producen los habitantes que viven en la urbe subterránea, donde en el futuro utópico social, las máquinas están al servicio del ser humano. Sin embargo, hoy en día vemos como los humanos somos esclavos de las máquinas con las que trabajamos y nos comunicamos, temiendo perder la conexión con el mundo exterior.
El film exalta la relación que existe entre humanos y máquinas, para evitar su explotación y el mal uso de las misma. Es una crítica al sistema social del cual todos formamos parte, dado que, entre los individuos, siempre se ocasionan desigualdades y malos tratos, en las diferentes clases sociales, donde el ser humano deja a la luz su propia naturaleza. Reflexionar en películas como ésta nos ayuda a mirar con un ojo avizor el uso de la tecnología y cómo puede volverse en nuestra contra si no nos damos cuenta de cómo nos consume día a día.
Recursos:
Lang, F. (dir.). (1927). Metrópolis. [Película]. Alemania, UFA.
Bibliografía:
Marqués Graells, (1995) Introducción al lenguaje audiovisual.
Zavala, Lauro, (1995), Elementos del discurso cinematográfico.
María Aguilar es productora, egresada de la Licenciatura en Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Cursó un Diplomado en Realización Cinematográfica en la Academia de San Carlos y cuenta con estudios en sociología, arte teatral en el INBA y talleres en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Colaboradora en diferentes proyectos audiovisuales, así como en Televisoras del Sector Público y privado: Canal 11, Canal 22, Canal 14 y Argos Comunicación. Actualmente, estudia la Maestría en Guionismo, en la Universidad Intercontinental, UIC y es Integrante del Seminario Permanente de Estudios sobre la Cultura Visual, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH,UNAM).
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