Film d´Art. El Teatro filmado

Con el estreno de la película L´ assassinat du duc de Guise -El asesinato del duque de duque de Guiza- (1908) se anunciaba al mundo el nacimiento de una institución francesa que trató de elevar el valor artístico del cine, la más tarde conocida como Sociedad Productora de Film D´Art. Esta sociedad fue integrada por los hermanos Laffité y un grupo de banqueros que representaban a varios cineastas y otros artistas que vislumbraban el potencial del cine como arte. Se debe recordar que el cine hasta ese momento era un espectáculo que se presentaba en las ferias y los nickelodeons o espacios similares. Estos sitios considerados de mala reputación para ciertas clases.

‘Cabiria’ (1914) y el decorado tridimensional cinematográfico

El legado de Cabiria sería palpable al inspirar al cineasta norteamericano David Wark Griffith, no es secreto que esta película fue una influencia indudable para este director a la hora de concebir The birth of a nation -El nacimiento de una nación- (1915) e Intolerance –Intolerancia- (1916), debido en parte a los grandiosos escenarios, las grandes masas de extras en movimiento y el tratamiento de temas históricos. Se dice también que influenció al cine de Cecil B. Demille en The ten commandments -Los diez mandamientos-, a Fred Niblo en Ben Hur y a Fritz Lang en Metrópolis.

George Meliés: la escenografía teatral como decorado cinematográfico.

Como es sabido el cine en su nacimiento -más cercano a un espectáculo de feria- retrataba la realidad, hasta que los hermanos Lumiere hicieron El regador regado, considerada la primera película con argumento. Como expone George Sadoul sin el vestuario, el escenario escogido y los accesorios no habría sido realizable, ni comprensible esta primaria creación. La primera gran revolución en lo que a Dirección de Arte se refiere proviene del Teatro, específicamente de George Méliés (1861 – 1938). Meliés fue un amante del escenario y del ilusionismo que le aportó al naciente arte todo su conocimiento y lo convirtió en un espectáculo de entretenimiento más cercano a lo que hoy conocemos como cine.

Explorando ‘El Japón de Hokusai’ (2019): un libro de Suso Mourelo.

Cuando Katsushika Hokusai creó su famosa estampa La gran ola de Kanagawa (1830-1833) tenía 73 años; para entonces había trabajado en más de treinta mil obras, entre bocetos, grabados y pinturas. El gran maestro del ukiyo-e japonés afirmaba haber entendido por fin la naturaleza y la forma de los insectos, los peces, los insectos y las plantas; su historia es tan fascinante como enigmática, tan estimulante como desconocida. Es por eso que El Japón de Hokusai (2019), del periodista y escritor español Suso Mourelo, se vuelve un libro imprescindible si lo que se busca es explorar el Japón del periodo Edo, época gloriosa para el arte japonés (también aquí nace el teatro kabuki), en la que Hokusai vivió.

Dostoyevski salvó mi vida: ‘Los Demonios’ (1872)

Los Demonios, puede llegar a ser incomprendido ante ojos contemporáneos. Pues Dostoyevski lo ocupa para reflexionar y criticar varios aspectos de la época que estaba transitando Rusia: Los académicos e intelectuales, las ideas externas y ajenas que intentan transformar a la sociedad, la violencia o el ateísmo. Todo esto viene envuelto en un drama que se desarrolla y echa raíces entre variados personajes, que se mantienen conectados por diferentes razones concretas. Por Roberto Vudoyra.

‘Rocco y sus hermanos’ (1960) de Luchino Visconti: un clásico del cine italiano.

Rocco y sus hermanos (1960) es un drama familiar compuesto por Rosaria Parondi, madre de 5 hijos (Vincenzo, Simone, Ricco, Ciro y Luca), quienes emigran de un pequeño pueblo del sur de Italia, hacia Milan, la gran ciudad consagrada del norte. Las tensiones entre los miembros de la familia, que buscan por todas las vías posibles salir de la pobreza o, al menos, vivir más dignamente, se verán avivadas por la presencia de Nadia, una trabajadora sexual que se convertirá la manzana de la discordia entre los hijos. Por Fernanda Rojas.

Crónicas Neptunianas VI: Embassy of the Free Mind , Rebis alquímico y la Cauda Pavonis.

Embassy of the Free Mind es uno de los sitios donde comúnmente pasaría el tiempo, no podría por tanto, limitar las circunstancias que rodean a mis numerosas visitas a dicho recinto. Podría resumir una sensación que fui tomando con el paso de los días, la sensación que puede llegar a acosar a personas que, como yo, tienen su propio trabajo dentro de lo común, en mi caso, lo llamo mi trabajo de cucaracha (todos hemos llevado a un Gregorio Samsa dentro, por lo menos una vez en la vida). Lo ordinario pues, amenazaba mis distintos días encasillados en una rutina que a veces martilla mi propia sensibilidad. Por Aura Metzeri Altamirano Solar

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