Con el estreno de la película L´ assassinat du duc de Guise -El asesinato del duque de duque de Guiza- (1908) se anunciaba al mundo el nacimiento de una institución francesa que trató de elevar el valor artístico del cine, la más tarde conocida como Sociedad Productora de Film D´Art. Esta sociedad fue integrada por los hermanos Laffité y un grupo de banqueros que representaban a varios cineastas y otros artistas que vislumbraban el potencial del cine como arte. Se debe recordar que el cine hasta ese momento era un espectáculo que se presentaba en las ferias y los nickelodeons[1]o espacios similares. Estos sitios considerados de mala reputación para ciertas clases.
Fundada en 1908, la Société Film d´Art buscaba atraer a las clases medias al cine mediante el contenido estético e intelectual de películas que transferían a la pantalla obras teatrales de prestigio. Desgraciadamente, a pesar de la participación de algunas de las luminarias francesas de la literatura y de la escena, el filme artístico se quedó en eso, en teatro filmado.[2]


Cartel y fotograma de L´ assassinat du duc de Guise (1908). Los decorados de telones pintados y poco profundos fueron característicos en estas producciones
Esta nueva forma de asumir el cine volcó su mirada al teatro como medio de elevarlo a la categoría de arte, atractivo a nuevos públicos más exigentes. De esta forma surgen películas como Le retour d´ Ulysse –El retorno de Ulises- (1909) interpretado por actores pertenecientes a la comedia francesa, o La reine Elizabeth -La reina Isabel- (1912) película de cincuenta minutos, interpretada por la mundialmente célebre Sarah Bernhard. El éxito de su inclusión en esta película quizás anunciaba lo que podría llegar a ser el futuro star – system.


La reine Elizabeth (1912) interpretada por la mundialmente célebre Sarah Bernhard
Sarah Bernhardt, la “divina” de la época, se contrataba también para rodar a su vez “La reina Isabel”, bajo la dirección de Louis Mercantin. Comprada por Zukor, constituyó el primer gran éxito de público en los Estados Unidos.[3]
Gracias a películas como estas los productores se dieron cuenta que el público estaba preparado para películas más largas y a pagar más por ellas.
El Film d´Art trasladó la estructura de trabajo usada en el teatro; contrató a escenógrafos, directores y actores teatrales que con su tradición y oficio dieron al cine la respetabilidad que necesitaba. Este préstamo que hace el teatro al cine trae aparejado una puesta en escena frontal que aportó muy poco al desarrollo del lenguaje cinematográfico. En el terrero de la Dirección de Arte –concepto que recordemos no existía en este momento- el Film d´Art tampoco representó una evolución. La cámara fija fue colocada frente a decorados planos en estudios que tenían muy poca profundidad. La traslación del decorado teatral de principios del siglo XX con su escenografía plana de telones pintados al cine, no fue un acierto, pero sí un paso lógico en el desarrollo de los decorados cinematográficos. A la figura del director, el Film d´Art sumó la del escenógrafo teatral, devenido decorador cinematográfico.
En el mismo año que el duque de Guisa era asesinado entre las bambalinas “pintadas” por el decorador Emile Bertin y el influjo de las fantasías de Mélíes cedía ante el academicismo teatral y literario que la productora Film de´Art de los hermanos Laffitte imponía en el mercado galo e internacional, en ese mismo año, 1908, Maggi dirigía para la productora turinesa Ambrosio un film de significativo título: Los últimos días de Pompeya -Gli ultimi giorni de Pompei-. Una de las primeras reconstrucciones históricas cinematográficas de la historia del cine (…)[4]
[1] Los nickelodeons fueron las primeras salas donde se proyectaban películas. El precio era cinco centavos y los programas eran variados. Las condiciones físicas de los lugares no eran las mejores y el público que acudía a ellos era por lo general de clase media.
[2] Parkinson, David. (1995) Historia del Cine. Madrid. Ed. Destino. pp – 52
[3] Bessy, Maurice. (1963) Historia en 1000 imágenes del cine. Barcelona: Editorial Caralt. pp – 29
[4] Pérez, José M. (1990). “La génesis del gran cine histórico: Italia 1910 – 1923”. En Revista Nosferatu.pp-6
Erick Eimil es diseñador escénico graduado de la Universidad de las Artes, Isa, Cuba, donde se desempeña como docente en el ISDI, instituto superior de diseño industrial y en la ENA, escuela Nacional de Teatro. Además, ha trabajado como director de arte en audiovisuales y como escenógrafo teatral.
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