George Meliés: la escenografía teatral como decorado cinematográfico.

Por Erick Eimil

Para realizar uno de los primeros films narrativos, El regador regado, Louis Lumiére utilizó un decorado natural: una huerta; un vestuario; delantal azul y gran sombrero para el hortelano; finalmente un accesorio indispensable: una manguera de riego. Sin este decorado, este accesorio, no habría film, ni historia, ni público, ni éxito.

– George Sadoul (1960) Las maravillas del cine-


Como es sabido el cine en su nacimiento -más cercano a un espectáculo de feria- retrataba la realidad, hasta que los hermanos Lumiere hicieron El regador regado, considerada la primera película con argumento. Como expone George Sadoul sin el vestuario, el escenario escogido y los accesorios no habría sido realizable, ni comprensible esta primaria creación.

La primera gran revolución en lo que a Dirección de Arte se refiere proviene del Teatro, específicamente de George Méliés (1861 – 1938). Meliés fue un amante del escenario y del ilusionismo que le aportó al naciente arte todo su conocimiento y lo convirtió en un espectáculo de entretenimiento más cercano a lo que hoy conocemos como cine.

(…) considerado por muchos como el “padre del filme narrativo”, quien iba a convertirse en el primer artista auténtico de la pantalla.

Entre 1896 y 1906 su empresa Star Film produjo más de 500 filmes, de los cuales se conservan menos de 140. Productor, director, guionista, decorador, cámara y actor, Méliés fue el primero en emplear fundidos, sobreimpresiones, fotografías del paso del tiempo, dirección artística y efectos de iluminación artificial.[1]

Se dice que a finales del siglo XIX Meliés abandona el negocio familiar y decide comprar un teatro en el cual dirige obras y espectáculos, diseña decorados y crea gran cantidad de trucos ópticos y mecánicos. Asiste a una de las presentaciones de los hermanos Lumiere en París y sorprendido ante lo que vio quiso comprar el artefacto, intención que fue recibida con una negativa por parte de los hermanos. No satisfecho logra comprar un aparato similar y comienza a rodar sus propias películas, que en un principio eran muy parecidas a las que había visto, sin embargo esto cambia rápidamente pues traslada la magia y la ilusión teatral que tanto le gustaba al cine. Estas primeras películas de Meliés y otros pioneros del cine en ocasiones tenían argumentos que se desarrollaban en el interior de casas u otros espacios por lo que los escenógrafos debían montar bajo la luz solar, a la intemperie, paneles como si fuesen paredes con cuadros, ventanas cortinas y todo lo que pudiese tener dentro una casa. Esto respondía a que el uso de equipos de iluminación no se había generalizado en el cine y también debido a la baja sensibilidad a la luz de la película que se empleaba para filmar en esos años.

Así, los primeros ambientadores cinematográficos sufrían las ráfagas de viento, tratando de mantener en su sitio manteles y cortinas, en lo que se suponía era el interior de una habitación.

Para vencer estas dificultades, los primeros estudios cinematográficos se construyeron a manera de grandes invernaderos, con paredes y techos de cristal. De esta manera se aseguraba un mayor control de las condiciones ambientales en el set, sin tener que sacrificar la luz natural que iluminaba la escena.[2]

El primer gran aporte al mundo de los decorados lo hace Meliés al crear uno de los primeros estudios de cine en el jardín de su casa, en la localidad francesa de Montreuil, este estaba construido con medidas semejantes a las de un teatro, y equipado con gran parte de la mecánica escénica de estos. Las paredes y techo estaban hechos de cristal a la manera de un invernadero para aprovechar la luz del sol.

Los decorados que empleaba en sus películas eran planos como los de los teatros de la época, pintados creando falsas perspectivas y profundidades. Los decorados los hacía con telones de fondo, bambalinas[3], rompimientos[4] y fermas[5], con estos –al igual que el teatro de enfrentamiento o a la italiana- se pretendía crear la ilusión de espacios interiores y paisajes, estos recursos son precisamente los que se le han criticado a Meliés.

 (…) su cámara fue siempre un espectador con una visión de primera fila ante un tableau vivant completado con entradas a escena y un decorado que impedía la acción en profundidad.[6]

A nuestro juicio su aporte al cine fue vital, y desde el punto de vista de los decorados su contribución es imprescindible pues supo combinar los recursos del teatro con la técnica del cine para crear mundos fantásticos hasta ese momento nunca antes materializados.

Una de las películas más memorables de Meliés es Le voyage dans la Lune -Viaje a la Luna- (1902), esta obra y en especial la secuencia del cohete aterrizando en el ojo de la Luna se ha convertido en un ícono cultural y es una imagen que se asocia de manera inmediata al cine como manifestación artística.

Con sus evocativos escenarios Le voyage dans la Lune ha sido frecuentemente citada como semilla para el desarrollo del movimiento expresionista alemán, mientras que por su espontaneidad y fantasía la película deviene un punto de referencia para los cineastas de vanguardia y los surrealistas.[7]

Esta película se consideró en su época una de las más largas y caras, con una duración de 14 minutos aproximadamente. Su costo se elevó en parte por la Dirección de Arte. Los decorados creados para esta película por el propio Meliés fueron 18, es decir empleó más de un decorado por minuto y algunos de ellos contaban con accionamiento mecánico. Se dice que el propio Meliés esculpió en barro los rostros de los selenitas para posteriormente hacer los moldes que darían lugar a las máscaras que usarían los actores. En esta película Meliés supo mezclar de forma muy ingeniosa los conocimientos artesanales de la escenografía teatral con los trucos y efectos especiales del cine. Los decorados del palacio del rey de la luna, el club de los astronautas y el paisaje industrial son excelentes ejemplos de pinturas escenográficas. Por todo este trabajo podemos considerarlo un pionero en la decoración para cine y un punto de partida para los Directores de Arte.

George Meliés creó el filme de ficción, utilizando el ilusionismo que había aprendido en el teatro. Como Meliés empleaba todo tipo de trucos de escena, mecanismos, e ilusiones, él inventó una variedad de efectos cinematográficos. (…) el también inventó el decorado para cine y de esta forma nosotros podemos considerarlo a él como el primer director de arte en la historia del cine.[8]

Su pasión por el cine le permitió llevarlo a una nueva etapa, a pesar de que repitió la misma fórmula frontal una y otra vez en cada decorado y en cada película. Este artista fue un visionario pues señalo el camino que debía seguir el cine, su capacidad imaginativa fue una revelación para quienes siguieron sus pasos y para el arte en general.


Bibliografía

Barsam, Richard y Monaham, Dave (2013). Looking at movies: an introduction to film. New York. London: W. W. Norton and Company

García Estrada, Jaime (2005) “Panorama histórico de la dirección artística” en Dirección artística. Cuadernos de estudios cinematográficos 5. Universidad nacional autónoma de Méjico

Parkinson, David. Historia del Cine. Ed. Destino, Madrid, 1995.

Pendergast, Tom y Pendergast Sara (2000) International Dictionary of Films and Filmmakers.Estados Unidos: St. James Press

Sadoul, George (1960). Las maravillas del cine. México: Fondo de cultura económica.


[1] Parkinson, David. (1995). Historia del Cine. Madrid: Ed. Destino. pp – 18

[2] García Estrada, Jaime (2005) “Panorama histórico de la dirección artística” en Dirección artística. Cuadernos de estudios cinematográficos 5. Universidad nacional autónoma de Méjico. Página 17 y 18

[3] Telón predominantemente horizontal que por lo general se colocaba frente a cada vara de luces, impide también que el espectador pueda ver elementos que estén colgados en las alturas del escenario.

[4] Telón recortado que en una decoración deja ver otro u otros telones en el fondo. Telón que tiene un paso practicable por el actor, o sea una abertura que le permite atravesarlo. En ocasiones representan arcos arquitectónicos, árboles fragmentos de una construcción etcétera.

[5] Elemento escenográfico plano que se apoya en el escenario y que puede tener pintada una roca, un arbusto u otro objetos, por lo general su perfil coincide con los objetos mencionados, si es preciso  que un actor suba a esa supuesta roca pintada el escenógrafo coloca un nivel de madera de la altura necesaria oculto detrás de la ferma.

[6] Parkinson, David. (1995). Historia del Cine. Madrid: Ed. Destino. pp – 18

[7] Pendergast, Tom y Pendergast Sara (2000) International Dictionary of Films and Filmmakers. Estados Unidos: St. James Press. Volumen 1 Flms Pág 1300

[8] Barsam, Richard y Monaham, Dave (2013). Looking at movies: an introduction to film. New York. London: W. W. Norton and Company. pp – 194

Erick Eimil es diseñador escénico graduado de la Universidad de las Artes, Isa, Cuba, donde se desempeña como docente en el ISDI, instituto superior de diseño industrial y en la ENA, escuela Nacional de Teatro. Además, ha trabajado como director de arte en audiovisuales y como escenógrafo teatral.


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