El cine histórico italiano conocido posteriormente como colossal, aportó a la historia del decorado cinematográfico un realismo y una magnificencia nunca antes vista. Su nacimiento, desarrollo y declive se produjo, como suele suceder en el arte, debido a determinadas condiciones sociales y económicas que se dieron en Italia a principios del siglo XX. Fue un tipo de cine que duró poco tiempo, pero su influencia sobre otras cinematografías posteriores fue notable.
El nacimiento de varias productoras fue el primer paso que dio Italia hacia la formación de un cine propio y original en géneros y forma; Arturo Ambrosio bautiza con su propio nombre –Ambrosio– a una de las primeras productoras italianas desde 1904. Filoteo Alberini funda la productora Cines en 1905. El barón Carlo de Amato y Giuseppe de Liguoro crean las productoras Rinascimento Films y Milano, respectivamente. Carlo Rossi funda la Rossi y Compañía, la cual sería posteriormente Itala Films. Esta compañía agrupó a personal técnico calificado de la compañía francesa Pathé. En 1904 se edifica el primer estudio por Ambrosio, allí se filman escenas, del considerado por muchos como el primer filme de este género italiano, La presa di Roma caída de Roma 1905-.La toma de Roma–[1] A partir de aquí comienza una carrera donde, cada uno de los directores buscaba hacer una película más grandiosa que la anterior desde el punto de vista del metraje, las cantidades de extras, efectos especiales y mayores decorados.
El epíteto “grandes máquinas”, utilizado para designar las superproducciones antiguas, confunde las películas con los monumentales artilugios mecánicos precisados para construir y levantar los decorados que en ellas aparecen. Revela esta confusión metonímica la prioridad otorgada sobre cualquier otro valor fílmico al alarde cuantitativo.[2]
Entre las más importantes películas de este género está Gli ultimi giorni di Pompei -Los últimos días de Pompeya- (1908) del director Luiggi Maggi. En esta película ya son notables los efectos especiales, el uso de maquetas y los grandiosos decorados firmados por Ettore Ridoni. A esta película le siguieron otras en estilo y pretensiones escenográficas como La caduta de Troia –La caída de Troya– (1910) de Luigi Romano Borgnetto y Giovanni Pastrone; Quo Vadis? (1913) de Enrico Guazzoni entre otras. Sin embargo es Cabiria (1914) de Giovanni Pastrone la película considerada como la icónica de este período y este estilo.




Diferentes carteles promocionales de Cabiria en los cuales se puede ver en grandes rótulos el nombre de Gabriel D´Annuncio como si fuese el director de la película, quien como se conoce solo escribió los intertítulos
(…) Cabiria (1914), de Pastrone, resultó mucho más grandiosa y se jactaba de haber empleado en sus 12 rollos los efectos especiales más sofisticados de todo el cine mudo. Pastrone fue el primero en usar luz artificial y “fotografía procesada” e inventó una plataforma móvil y una grua primitiva para conseguir una serie de tomas lentas y de mayor duración que se conocieron como “movimientos Cabiria”. La guerra impidió que Cabiria derrotase a Quo Vadis? en las taquillas y de hecho, acabó con la breve hegemonía de Italia en el cine mundial.[3]
Este cine histórico italiano resulta de una importancia innegable para la historia del decorado cinematográfico por significar el tránsito de la escenografía plana heredada del teatro a la escenografía tridimensional inspirada en la arquitectura. El hecho de que esta evolución del decorado haya sucedido en el cine italiano es de mayor significación si tomamos en consideración la herencia escenográfica italiana del teatro basada en telones planos que simulan profundidad. Ya Meliés y el film D´Art francés habían empleado los decorados planos trasladándolos directamente del teatro, pero el cine épico italiano fue más allá, impulsado por el deseo de un mayor espectáculo abandona la influencia teatral y dirige su mirada hacia la arquitectura.
No fue fácil para un país formado en la tradición de la perspectiva artificiallis como método inequívoco y único de mímesis de la tridimensión en el plano pictórico, sustraerse a esta convención perfeccionada durante centenares de años en los lienzos y descubrir que el espacio fílmico, presentado al espectador en una pantalla bidimensional podía, no obstante, arropar mejor el discurso, la trama y la estética del filme si se construía tridimensionalmente.[4]
Este es uno de los aportes más importantes del cine histórico italiano de principios de siglo XX; apartarse de la ilusión teatral, el trampantojo –trompe l´oeil– empleado en el cubo de ilusión que es el escenario y edificar escenografías tridimensionales más cercanas al sentido de la arquitectura.
(…) los factores responsables de este descubrimiento de la tridimensión fueron la habilidad de los artesanos de la escultura decorativa familiarizados con las técnicas de moldeo y vaciado, la adopción en las jerarquías del trabajo fílmico de las sólidas estructuras gremiales gestadas en el Renacimiento y la irrupción de los arquitectos, relevando a los decoradores teatrales e implantando, con sus técnicas constructivas de armazón de madera y Recubrimiento de staf (tejido de arpillera solidificado con escayola), la “Arquitectura fingida” fílmica[5]
El final del cine épico italiano estuvo influenciado por el poderío norteamericano, el cine del resto de Europa de estos años no representaba una amenaza al reinado del cine histórico italiano, pero el cine de Hollywood sí. La decadencia de Italia en este arte fue agravada por la competencia con Estados Unidos y rematada con el gobierno de Mussolini. A pesar de esto el legado Italiano en el cine histórico significó un antecedente importante de alta calidad para el cine histórico que se realizaría con posterioridad en el cine mundial.
Cabiria fue sin duda la película más significativa de este período, su producción no escatimó en gastos, se construyeron para ella los mayores decorados, los exteriores se filmaron en Sicilia, Tunez y los Alpes, participaron en ella miles de extras los cuales llevaban vestuario de época. Esta centenaria película fue presentada en su época como obra del famoso escritor italiano Gabriel D´Annuncio, que como es sabido solo escribió los intertítulos. Esta película fue dirigida realmente por Giovanni Pastrone bajo el seudónimo de Piero Fosco, sin embargo este decidió sacrificar su crédito y cedérselo a Gabriel D´Anuncio como un gancho comercial y además para elevar el valor de la película como producto artístico, recordemos que el cine era en estos momentos iniciales un arte para estratos sociales más bien populares. Según una entrevista hecha al propio D´Anuncio en un diario de la época este definió que el cine debía ofrecer una realidad tamizada por el arte, por lo que Cabiria no es presentada como una recreación histórica, sino como un producto artístico coherente formal y conceptualmente. Giovanni Pastrone tenía una gran intuición comercial, no por gusto fue director general de la Itala film. Este visionario se dio cuenta que las películas de gran presupuesto, con actores conocidos, vistosos vestuarios, grandes decorados y sorprendentes trucajes, eran más atractivas para el público y por lo tanto más rentables económicamente. Cabiria tuvo todo esto y más, fue un gran espectáculo con un guión entretenido con efectos especiales que simulaban desastres naturales, aventuras, romance, batallas y todo ingrediente de entretenimiento imaginable. Esta película le dio fama internacional a dos de sus protagonistas, a Italia Almirante Manzini actriz de teatro y cine que encarnó a Sofonisba, y al estibador del puerto de Génova Bartolomeo Pagano que interpretó a Maciste, estos personajes significaron la consagración de ambos y el inicio de una brillante carrera en el cine de la época.
Uno de los aportes más importantes de este cine italiano, -del cual Cabiria se cita como la mejor referencia del colossal-, al desarrollo de la Dirección de Arte, es introducir la cámara dentro de los decorados tridimensionales en contraposición con la tendencia del cine precedente donde primaba una visión frontal con decorados bidimensionales. Se dice que el propio director Giovanni Pastrone ideó este recurso -primitivo travelling- para mostrar que los decorados estaban construidos a tamaño real y no eran maquetas. Aunque es necesario aclarar que en esta película sí se emplearon maquetas sobre todo en las escenas de destrucción de edificios y en la erupción del volcán, las cuales fueron realizadas por Segundo de Chomón logrando con ellas un realismo notable para la época. También se filmaron escenas en exteriores como la del paso por los Alpes.
Antes de 1914 los estudios se conformaban con decorados planos pintados sobre tela con sombras y perspectivas. Los italianos, desde el Renacimiento los mejores decoradores del mundo, impusieron enseguida –sobre todo con la película Cabriria (1914)- los decorados construidos en tres dimensiones y no en dos.[6]
Otro importante aporte de Cabiria como pieza cumbre de este cine, es trascender el papel de “fondo decorativo” que había tenido la escenografía en las películas de Meliés y el Film d Art para emplearla como un espacio vivo donde los personajes se pueden desplazar y dentro del cual interactúan como en la realidad, en esta película la escenografía es recalificada como elemento imprescindible en la formalización material del cine. En otras producciones italianas –Gli ultimi giorni di Pompei, Quo vadis?, La caduta di Troia– anteriores a Cabiria se emplearon estructuras escenográficas, pero casi siempre quedaban como fondo frente al cual se desarrollaba la acción.
Pastrone ilustra su innovación subrayando los aspectos técnicos y lingüísticos en una entrevista con Sadoul en 1949:
En Cabiria empleé el carril con dos objetivos diferentes. En primer lugar como carril lateral, con el que hacer comprender a los espectadores que las gigantescas escenografías que construí eran auténticas y no telones pintados parecidos a los usados por Meliés y Pathé. (…) Nunca se había visto nada semejante ni en el teatro, ni en la pintura, ni en la literatura, ni en cualquier otro arte. (…) [7]


Exterior e interior del templo de Moloch, donde se puede ver la profundidad de los decorados y sus grandes dimensiones
Para lograr el efecto de realidad tridimensional el escenógrafo Camilo Innocenti junto a Luigi Borgnono, proyectó gigantescas estructuras de madera que eran posteriormente cubiertas con diversos materiales simulando así paredes, muros etc. Son notables por su tamaño y excelente factura, las escenografías interior y exterior del templo de Moloch, unas de las más grandes realizadas hasta ese momento en el cine. Son de hecho estas macroarquitecturas uno de los elementos de mayor atractivo e impacto visual en la película. Primeramente el Moloch de la entrada al templo que parece tragarse a los fieles que entran por su boca y posteriormente el Moloch del interior del templo que se traga a las víctimas. Ambas representaciones del antiguo dios Canaanita y el templo se basan en una suerte de eclecticismo arquitectónico que se preocupa más por el impacto del gigantismo que por una credibilidad historicista. El interior del templo es abigarrado en estilos se pueden identificar desde elementos egipcios hasta decoraciones que recuerdan lo precolombino.
(…) Camillo Innocenti, que se encargó de diseñar la arquitectura tridimensional de los decorados a tamaño natural: el templo de Moloch, la perspectiva acentuada del opulento palacio cartaginés, la célebre estatua de Baal, los elefantes dorados, etc.


El diseño de los decorados buscó diferenciar la arquitectura de Cartago de la de Roma desde las formas, los detalles y la iluminación, la primera es oscura decorada con estatuas de animales, la segunda es luminosa de espacios abiertos, colores claros.
Es importante destacar también la diferenciación lograda en el diseño de los espacios romanos y los espacios cartaginenses, los primeros se muestran claros, amplios y poco decorados, los segundos de dimensiones ciclópeas, oscuros, cerrados y recargados.
Cabiria desde su argumento -Roma vence a Cartago- exaltaba a la joven nación italiana de 1914 que recientemente había logrado una victoria contra el imperio otomano y que trataba a través del colonialismo de expandirse.
El legado de Cabiria sería palpable al inspirar al cineasta norteamericano David Wark Griffith, no es secreto que esta película fue una influencia indudable para este director a la hora de concebir The birth of a nation -El nacimiento de una nación- (1915) e Intolerance –Intolerancia- (1916), debido en parte a los grandiosos escenarios, las grandes masas de extras en movimiento y el tratamiento de temas históricos. Se dice también que influenció al cine de Cecil B. Demille en The ten commandments –Los diez mandamientos-, a Fred Niblo en Ben Hur y a Fritz Lang en Metrópolis.
(…) 40 metros de altura del decorado del templo de Moloch –fuente de inspiración del set babilónico de Intolerancia, 1916, de Griffith-, las 1.250.000 liras de coste o los 4.500 metros traducidos a tres horas de proyección que constituyen la impresionante carta de presentación de Cabiria (…)[8]
Cabiria constituye una obra capital para el desarrollo de los decorados para cine y por lo tanto para la historia de la Dirección de Arte y el diseño de producción. Su importancia radica en parte en sus decorados tridimensionales entre los cuales la cámara podía introducirse y por emplear estos decorados como una pieza activa e imprescindible en la narración del argumento.
Bibliografía
Bertetto, Paolo (1990). “Cabiria” el espacio de la fascinación En Revista Nosferatu. pp-26
Pérez, José M. (1990). “La génesis del gran cine histórico: Italia 1910 – 1923”. En Revista Nosferatu.
Parkinson, David. Historia del Cine. Ed. Destino, Madrid, 1995.
Sadoul, George (1960). Las maravillas del cine. México: Fondo de cultura económica.
[1] Pérez, José M. (1990). “La génesis del gran cine histórico: Italia 1910 – 1923”. En Revista Nosferatu.
[2] Pérez, José M. (1990). “La génesis del gran cine histórico: Italia 1910 – 1923”. En Revista Nosferatu. pp-7
[3] Parkinson, David. Historia del Cine. Ed. Destino, Madrid, 1995. Páginas 53 y 54
[4] Pérez, José M. (1990). “La génesis del gran cine histórico: Italia 1910 – 1923”. En Revista Nosferatu. pp-8
[5] Pérez, José M. (1990). “La génesis del gran cine histórico: Italia 1910 – 1923”. En Revista Nosferatu. pp-8
[6] Las Maravillas del Cine George Sadoul pág 36
[7] Bertetto, Paolo (1990). “Cabiria” el espacio de la fascinación En Revista Nosferatu. pp-26
[8] Pérez, José M. (1990). “La génesis del gran cine histórico: Italia 1910 – 1923”. En Revista Nosferatu. pp-7
Erick Eimil es diseñador escénico graduado de la Universidad de las Artes, Isa, Cuba, donde se desempeña como docente en el ISDI, instituto superior de diseño industrial y en la ENA, escuela Nacional de Teatro. Además, ha trabajado como director de arte en audiovisuales y como escenógrafo teatral.
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