A partir de los años 80 y hasta el presente continuó cobrando relevancia el cine europeo. Los diseñadores a partir de los 90 ampliaron fronteras gracias a coproducciones.
Múltiples diseñadores de vestuario destacaron en el cine de la última década del siglo xx y las primeras del xxi. Nombres importantes en tal sentido son los de: Sandy Powell —Shakespeare enamorado o Shakespeare in Love (1998), Pandillas de Nueva York o Gangs of New York (2002), El aviador o The aviator (2004), La Joven Victoria o The Young Victoria (2009)—; Milena Canonero (Italia) —Barry Lyndon (1975), Carros de fuego o Chariots of fire (1981), María Antonieta la reina adolescente o Marie Antoinette (2006)—; Gabriella Pescucci —Los miserables o Les Misérables (1998), Charlie y la fábrica de chocolate o Charlie and the chocolate factory (2005)—; James Acheson —El último emperador o The Last Emperor (1987), Amistades peligrosas o The Dangerous Liasons (1988), Restauración o Restoration (1995)—; Ann Roth —El paciente inglés o The English Patient (1996), Las horas o The Hours (2002)—; Alexandra Byrne —Isabel o Elizabeth (1998), Isabel: la edad de oro o Elizabeth: the golden age (2007), y Descubriendo Nunca Jamás o Finding Neverland (2004)—; Anna B. Sheppard, especialista en vestuario de la Segunda Guerra Mundial —La lista de Schindler o Schindler’s List (1993), El pianista o The Pianist (2002)—. Coleen Atwood trabajó con Tim Burton en múltiples películas —Eduardo Manostijeras o Edward Scissorhands (1990), Ed Wood (1994), Los marcianos atacan o Mars attacks (1996), La leyenda del jinete sin cabeza o Sleeppy hollow (1999), El planeta de los simios o The Planet of the Apes (2001), Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet o Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, (2007). Además Atwood hizo Philadelphia (1993), El silencio de los corderos o The Silence of the lambs (1991), Mujercitas o Little Women (1994), Memorias de una geisha o Memoirs of a geisha (2005), y Chicago (2002).
Algunos directores han continuado haciendo binomio con diseñadores. Por ejemplo el director James Ivory se alió a John Bright en varios filmes —Una habitación con vistas o A room with a view (1985); Final del verano o Howards End (1992)—. Luego se les unió Jeanny Beaven —Lo que queda del día o The Remains of the Day, (1993).
En el diseño de maquillaje también son dignos de mención varios creadores a partir de esta etapa. En cuanto a caracterización, que es además histórica se refiere, Tom Smith es uno de los maquilladores que se lleva las palmas. Transformó a nivel visual al actor Ben Kingsley en Gandhi, en el filme de igual nombre de 1982 que dirigiera Sir Richard Attenborough. Obtuvo una nominación al Premio de la Academia en su categoría. Otro trabajo importante del período fue el de Dorothy J. Pearl, George Masters, C. Romania Ford y Allen Weisinger en Tootsie (1982), de Sydney Pollack, un filme con la excelente interpretación de Dustin Hoffman, que hizo del maquillaje y la caracterización, el argumento.
Con una labor referida a lograr que la imagen de un intérprete se ajustara a la de un carácter histórico trabajaron otros realizadores de la etapa: Dick Smith y Paul LeBlanc recibieron el Óscar a Mejor maquillaje en 1984 por Amadeus de Milos Forman. F. Murray Abraham el actor que interpretó a Salieri —obtuvo el Óscar a mejor actor por este— expresó sobre el maquillaje de envejecimiento que llevó en determinado momento del filme:
Dick Smith es el mejor maquillista del mundo. Nosotros comenzábamos a trabajar a las cuatro de la mañana, yo me levantaba a las cuatro y a las cuatro y media estaba en el estudio.
Llevaba mucha preparación hacer este anciano: la voz, los gestos y lo demás. El hecho es que después de cuatro horas de maquillaje me sentía como cansado y lento. Usaba en mis ojos lentes de contacto que se movían cuando trabajaba, así que el dolor estaba ahí siempre.
Una vez que miraba mi rostro maquillado en el espejo este me resultaba totalmente convincente. Todo lo que tenía que hacer era creer en lo que veía y no era difícil. No estoy denigrando mi trabajo con decir esto. Soy un actor orgulloso… Pero con el trabajo de Dick Smith las palabras del guionista Shaffer aparecían fácilmente[1].
En Amadeus los personajes tuvieron un detallado trabajo de caracterización que permitió un esclarecimiento de su psicología como actantes.
En una variante del maquillaje histórico, donde no se partió de figuras conocidas, Peter Owen por ejemplo trabajó en el filme Las amistades peligrosas (1988) que desde el punto de vista de la imagen recreó el rococó como estilo. La película fue protagonizada por Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman y Keanu Reeves. El maquillaje por demás se asumió desde una perspectiva dramática: al comienzo del filme los protagonistas son presentados a los espectadores mientras se maquillan y se visten. Hacia el final, el personaje interpretado por Close —la marquesa de Merteuil—, tras caer en desgracia realiza su último monólogo mientras se retira los afeites del rostro.
John Caglione Jr. y Doug Drexler realizaron el maquillaje en Dick Tracy (1990) —recibieron el Óscar por esto— un filme basado en una serie de historietas de los años treinta. En Dick Tracy trabajaron como intérpretes su director Warren Beatty, Madonna, Al Pacino entre otros. La propia estética del filme inspirada en el mundo del comic exigió un exhaustivo trabajo de caracterización a nivel visual.
Trabajos en la línea del maquillaje histórico —que incluye caracterización—, han sido los de Christina Smith, Matthew W. Mungle y Judith A. Cory en La lista de Schindler o Schindler’s List (1993) —con candidatura al Óscar— y el de Lisa Westcott y Veronica Brebner en Shakespeare enamorado o Shakespeare in Love (1998), película ambientada en el Renacimiento —igualmente con nominación—; también el de la británica Jenny Shircore en filmes como Isabel o Elizabeth (1998) —ganadora del Oscar y el BAFTA—, La joven de la perla o Girl with a Pearl Earring (2003) —con nominación al BAFTA—, La Joven Victoria o The Young Victoria (2009) —en la que colaboraría con John Henry Gordon y por la que fuera nominada al Óscar y ganadora del BAFTA—, Elizabeth Tudor: La Reina Virgen (2011) y Mi semana con Marilyn o My Week with Marilyn (2011).
En 2002, Ivana Primorac por su parte, creó junto a Conor O’Sullivan, y Jo Allen el maquillaje en Las horas o The hours (2002) consiguiendo en esta película dar carácter a Nicole Kidman como Virginia Woolf. De modo similar Didier Lavergne formó equipo con Jan Archibald en el filme de 2008, La vida en rosa o La Môme, donde la actriz francesa Marion Cotillard quedó transfigurada en la cantante Édith Piaf —con anterioridad Lavergne había asumido las películas Lunas de hiel o Bitter Moon (1992), El pianista o The pianist (2002), y Oliver Twist (2005), ente otras—. Otro trabajo en tal sentido fue el de Mark Coulier y J. Roy Helland en La dama de hierro o The Iron Lady (2012) en que Meryl Streep asumió el personaje de Margaret Thatcher —este filme obtuvo Óscar en tal categoría—.
En 2003 la HBO produjo la miniserie Ángeles en América o Angels in America dirigida por Mike Nichols y basada en la obra teatral de Tony Kushner: Ángeles en América: una fantasía o Angels in America: A Gay Fantasy on National Themes. El reparto principal, incluyó a Meryl Streep, Al Pacino y Emma Thompson. Meryl Streep, por ejemplo, desarrolló en tal obra tres personajes: un Rabino, Ethel Rosenberg y una mujer corriente llamada Hannah Pitt. En el anciano Rabino, caracterización completa de imagen, la actriz se hizo irreconocible. Ángeles en América ganó un Premio Emmy a Mejor Maquillaje para una miniserie, película para TV o programa especial.
En muchas realizaciones donde se han dado caracterizaciones sorprendentes estas responden a personajes ampliamente conocidos y registrados en el imaginario mundial por su repercusión, ya sea artística, política, o de otro tipo, y cuya vida aconteció en un tiempo ya pasado, lo que conlleva a la necesidad de desarrollar también un trabajo de ubicación histórico temporal y espacial a través de la imagen. En las películas, el director, el guionista, los diseñadores e intérpretes, crean o recrean caracteres: los crean en el caso de que no hayan existido antes y los recrean en tanto incluso, si existieron, en los filmes la visión historicista es modificable en pos de un discurso.
El maquillaje, al ser usado en la industria del cine, ha podido llegar asimismo a contribuir a la identificación del estilo o la poética de un director determinado. Por ejemplo en Tim Burton ha venido a ser —a la par de la imagen toda— un recurso esencial que marca como un sello su filmografía, casi desde el inicio de su carrera. Múltiples maquilladores de prestigio, con una obra que los acredita como tales, han contribuido a hacer sus filmes inolvidables:
Ve Neill hizo junto a Steve La Porte y Robert Short la película Bitelchús o Beetlejuice (1982) logrando el Óscar en la categoría. Esta creadora se unió luego a Yolanda Toussieng —con quien ya había trabajado en Papá por siempre o Mrs. Doubtfire (1993), ganando premio de la Academia— y a Rick Baker, de quien se hablará más detalladamente a posteriori, en Ed Wood (1994), otro filme de Tim Burton recibiendo otra estatuilla. Ve Neill también ha trabajado en Inteligencia artificial —A. I. Artificial intelligence, (2001)— y en la franquicia Piratas del Caribe —Pirates of the Caribbean.
Stan Winston —Stanley Winston (1946-2008)— fue otro de los artistas que unió su nombre al de Burton, en un filme como Eduardo manostijeras —Edward Scissorhands, (1990)—. En Batman regresa —Batman Returns, (1992)— repitió colaboración, realizando, para un personaje como El Pingüino —que interpretara Danny de Vito—, un maquillaje protésico que costaba alrededor de dos horas aplicar. Winston, además de maquillista fue creador y supervisor de efectos visuales y diseño animatrónico o robótico, y también director de cine estadounidense. Trabajó en películas múltiples como La cosa o The Thing (1982), Terminator (1984), Aliens, el regreso (1986) y Parque Jurásico o Jurassic Park (1993) y dirigió el cortometraje de cuarenta y cinco minutos de Michael Jackson, Fantasma o Ghost (1996). Logró obtener cuatro premios Óscar por su obra general.
Otro de los creadores que ha trabajado con Tim Burton ha sido Rick Baker, que es uno de los maquilladores más excepcionales, si se quiere, de las últimas décadas. Él hizo el diseño para el rostro del personaje de Béla Lugosi que interpretara Martin Landau en Ed Wood (1994). Luego asumió El planeta de los simios —The planet o f the ape (2001)—. Para lograr la imagen simiesca necesaria al filme, creó un maquillaje protésico que tardaba en ser colocado alrededor de cuatro horas y media y en ser retirado de una a dos horas.
Rick Baker ha tenido por demás una ardua carrera. Comenzó como ayudante de Dick Smith en El exorcista —The exorcist (1973)—. Luego fue el maquillador del remake de King Kong que dirigiera Dino De Laurentiis en 1976. Trabajó luego en el diseño del maquillaje de los simios de Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos (1984), Gorilas en la niebla —Gorillas in the Mist: The Story of Dian Fossey, (1988)— y Mi gran amigo Joe —Mighty Joe Young, (1998)—. En 1981 hizo Un hombre lobo americano en Londres —An american werewolf in London (1981)— de John Landis, una película que contó con maquillaje protésico pero también con empleo de partes robóticas fundamentalmente en las escenas de trasformación licantrópica y también en los momentos en que el personaje de Jack, interpretado por Griffin Dunne aparece como un cadáver. Este filme fue determinante en el hecho de que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood decidieran crear el premio Óscar al Mejor Maquillaje, que por demás obtuvo. Además, Baker creó de principio a fin la imagen de Michael Jackson en el video Thriller (1983) de 15 minutos —el making duró 45 minutos— que dirigiera también John Landis. Ha ganado el Óscar por filmes como Harry y los Henderson o Harry and the Hendersons (1987), El profesor chiflado o The Nutty Professor (1996), Hombres de negro o Men in Black (1997) y El Grinch o The Grinch (2000), —que hizo junto a Gail Ryan—, una de las películas con más maquillaje de la historia del cine.
Volviendo a Tim Burton, también han trabajado con él maquilladores como: Abi Brotherton, Cathy Burczak, Karen Cohen, Julie Dartnell, Michael Krehl, John Munro, Julie Thom, el equipo que trabajó en Charlie y la fábrica de chocolate —Charlie and the chocolate factory (2005)—. Ivana Primorac hizo Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet —Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street (2007)—, por lo que fue nominada a los BAFTA, mientras que Debra Coleman asumió Alicia en el país de las maravillas –—Alice in Wonderland (2010).
Como nota curiosa cabe reseñar que, en múltiples películas de Tim Burton muchos de los caracteres portan ojeras muy marcadas —maquilladas por supuesto—. Tal es el caso de personajes como Eduardo Manostijeras en la película del mismo nombre (1990), El Pingüino en Batman regresa (1992), Katrina Van Tassel en La leyenda del jinete sin cabeza o Sleepy Hollow (1999), Benjamin Barker, en Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (2007) y el vampiro Barnabas Collins, en Sombras tenebrosas (2012).
Si bien es cierto que el maquillaje puede llegar a identificar la poética de un director también puede darse el caso, como hasta aquí se ha visto, de que marque la obra de un actor. En el pasado Lon Chaney fue considerado El Hombre de las Mil Caras, hoy Johnny Depp, se hace merecedor de ser heredero del seudónimo, al conseguir pasar a la posteridad por sus cambios de imagen cinematográfica —incluido vestuario y maquillaje— que lo han llevado a la creación de personajes ya inolvidables.
Depp ha coincidido con Tim Burton en muchas de las películas de este director: Eduardo manostijeras (1990), Ed Wood (1994), La leyenda del jinete sin cabeza (1999), Charlie y la fábrica de chocolate (2005), Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (2007), Alicia en el país de las maravillas (2010), Sombras tenebrosas (2012). Es natural que ambos, interesados por la imagen, hayan mantenido a lo largo de años una estrecha colaboración. En el personaje de Willy Wonka en Charlie y la fábrica de chocolate (2005), Depp peinó su cabello como el de Anna Wintour —directora de la revista Vogue en su edición norteamericana—, por propia iniciativa, a la par que usó una prótesis dental. Para el barbero asesino creó él mismo la visualidad. Este actor en Sombras tenebrosas (2012) recurrió al uso de uñas postizas con el fin de conceder a sus manos un uso extracotidiano. Justamente con respecto al empleo que hiciera del maquillaje en tal filme ha dicho: “Nada sucede realmente hasta que te maquillan cuando uno se ve distinto ve el personaje. Ese segundo en que el actor se coloca en el traje del personaje, esa armadura, eso lo cambia todo”[2].
Depp ha creado, también separado de Burton, otros personajes inolvidables valiéndose del maquillaje tal es el caso de Jack Sparrow en la franquicia Piratas del Caribe —Pirates of the Caribbean— y Toro en El llanero solitario —The Lone Ranger, (2013)—, dirigidas ambas por Gore Verbinski. Para Sparrow llevó rastas, dientes de oro, barba de “chivo” y pintura negra bajo los ojos y se nutrió a nivel de referencia visual de figuras como Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones —quien luego llegó a interpretar al padre de Jack en las sagas—, también del zorrillo-mofeta de dibujo animado Pepé Le Pew —de los Looney Tunes–— y de Errol Flynn en Captain Blood (1935).
Con su creación del personaje de Toro, Depp ha declarado que se propuso reivindicar al indio americano. Respecto a la imagen de este carácter asegura:
[…] había visto un cuadro de un guerrero con rayas verticales en su rostro. Lo que me atrapó de esa imagen fue que era como ver cuatro secciones de ese hombre, y justo detrás de él, había un cuervo volando. A primera vista me pareció que el ave estaba sobre su cabeza, aunque no era así, entonces decidí que lo mejor que podía hacer era… sí, agarrar un pájaro muerto y ponerlo sobre mi cabeza como guía espiritual. […]
El maquillaje lo es todo, una vez que empiezas a sustituir tu propia piel con la del personaje, ya estás en camino. El maquillaje de Toro te ayuda a entender todo por lo que este hombre ha pasado. Me tomaba horas al día en ponérmelo, a menos que decidiera irme así a mi casa, para ya estar listo al otro día, cosa que hacía muy a menudo. No era cómodo y me veía raro, pero valía la pena[3].
El maquillaje también puede resultar esencial para definir el género en un filme, y este es un aspecto que se ha abordado de algún modo hasta aquí. Tanto los filmes de terror u horror —con los disímiles subgéneros que lo componen— como los fantásticos, han optado a lo largo de los años por una recurrencia a emplear tal recurso expresivo con el fin de lograr una mayor verosimilitud. En las últimas tres décadas tal ha sido el caso de Un hombre lobo americano en Londres (1981), del que ya se hablado, y que contó con el artista Rick Baker, o bien del filme Drácula, de Bram Stoker (1992) de Francis Ford Coppola en el que trabajaron los maquilladores Greg Cannom, Michèle Burke, Matthew W. Mungle logrando el Premio Óscar. Greg Cannom, justamente ha sido otra de las figuras vitales del maquillaje en los últimos tiempos al asumir filmes como: La máscara —The mask (1994)—, Titanic (1997), El hombre bicentenario —Bicentennial Man (1999)—, Mi abuela es un peligro —Big Momma´s House (2000)—, La pasión de Cristo —The passion of the Christ (2004)—, y El curioso caso de Benjamin Button —The Curious Case of Benjamin Button (2008).
Mención especial en el cine de corte fantástico de esta etapa merece el inglés Nick Dudman, uno de los nombres esenciales de la cosmética cinematográfica por su labor en Dentro del laberinto —Labyrinth (1986)—, Batman (1989), La guerra de las galaxias: La amenaza fantasma —Star Wars: The Phantom Menace (1999)— y en todas las partes de Harry Potter, donde ha trabajado junto a creadores como Amanda Knight, y Eithne Fennel siendo nominado en múltiples ocasiones al premio BAFTA.
En las distintas entregas de Harry Potter el maquillaje resultó siempre esencial. Para empezar el protagonista tuvo una cicatriz que lo identificó durante toda la serie que se construyó mediante el empleo de tal recurso. Diversos personajes tuvieron fuertes caracterizaciones que incluyeron cosméticos y peluquería. Dumbledore interpretado por Michael Gambon portó una peculiar y coposa barba compuesta por varias piezas que contribuyeron a hacerla más creíble. Remus Lupin —David Thewlis— usó dientes postizos al transformarse en lobo mientras que Pettigrew —Timothy Spall— portó uñas falsas. El Voldemort de Ralph Fiennes llevó cabeza, pecho y brazos depilados para facilitar el maquillaje. Incluso algunos actores desde su creatividad sugirieron elementos a usar en sus caracteres. Gary Oldman, por ejemplo, propuso para su interpretación de Sirius Black el peinado y elementos como tatuajes.
Richard Taylor ha sido otro de los creadores fundamentales en el cine de fantasía. Fue creador de imagen, maquillaje, utilería, vestuario, y maquetas en la trilogía El señor de los anillos dirigida por Peter Jackson. Ganó por esto, dos Premio Óscar, uno en maquillaje —compartido con Peter Owen— y otro en efectos visuales, mientras que por El Señor de los Anillos: el retorno del Rey —The Lord of the Rings: The Return of the King (2003)— lo obtuvo indistintamente en Diseño de Vestuario y Maquillaje.
El laberinto del fauno —Pan’s Labyrinth (2006)—, como producción española-mexicana dirigida por Guillermo del Toro, resultó también emblemática en su trabajo cosmético. David Martí por su labor en El laberinto del fauno (2006) logró junto a Montserrat Ribé —formada en la Academia Screaming—, el Premio Óscar, a la par del Goya y el Ariel. Además este creador obtuvo en 2012 el Goya por La piel que habito de Pedro Almodóvar. Martí es un maquillador y artista de efectos especiales que fundó, en 1991, el Estudio DDT SFX de Barcelona.
Evidencia de cuán valorado se ha vuelto el maquillaje no solo en la industria cinematográfica sino a nivel popular y de cultura de masas, brinda la creación de la serie de televisión Face off, una suerte de reality show donde los concursantes en cada episodio debían dar muestra de su talento ante los diversos retos que se les proponían concibiendo el diseño de un personaje —especialmente desde el punto de vista del maquillaje pero también del vestuario— esculpiendo y realizando su concepto ante las cámaras. En cada episodio resultaba eliminado un participante con lo que se mantenía la creatividad incentivada por una ardua competitividad durante toda la serie y también el interés de la audiencia. Face off fue una propuesta del canal SyFy que internacionalmente se dedica a la emisión de series y películas con las temáticas de ciencia ficción, horror, fantasía y fenómenos paranormales. Se estrenó en 2011 y en el 2018 alcanzó su temporada trece y final. Ofició como anfitriona de Face off la actriz y presentadora McKenzie Westmore que procede de la reconocida familia de maquillistas del mismo apellido y como jueces la reconocida Ve Neill mencionada a lo largo de este texto, así como los creadores de maquillaje Glenn Hetrick —Buffy, la cazavampiros o Buffy de vampire slayer (1997-2003), Babylon 5 (1993-1994) y Los Juegos del Hambre o The hunger games (2012)— y Patrick Tatopoulos —Soy leyenda o I am legend (2007), Resident Evil: Extinción o Resident Evil: Extinction (2007) y La rebelión de los licántropos o Underworld: Rise of the Lycans (2009),— en la primera y segunda temporada, siendo sustituido a partir de estas por Neville Page —Avatar (2009), Star Trek (2009) y Prometheus (2012)—. Además participaron invitados y consultantes entre los cuales es digno de mención, el hijo de Monte Westmore y nieto de George Westmore, Michael Westmore —Rocky (1976) y Toro salvaje o Raging bull (1980), Mask (1985), por la que ganó el Premio Óscar, Star Trek: la nueva generación o Star Trek: the next generation (1986)—, entre otros.
Como se ha podido apreciar hasta aquí existen diversos premios que se otorgan al Mejor Maquillaje. Los Óscar se empezaron a entregar a partir de 1981. Los BAFTA —Premios de Cine de la Academia Británica— en igual categoría desde 1983. Los Premios Goya —En España—, el Ariel —en México—, el Premio Sur —Argentina, desde 2008— y el David de Donatello —en Italia, a partir de 2008— se brindan también en la categoría Maquillaje. Desde 1972 se han concedido además los Premios Saturno —Premios Saturn— de la Academia de Cine de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror. Si bien los distintos galardones no siempre han señalado quienes son los mejores —muchos filmes que lo han merecido no han resultado premiados —ni tampoco han marcado necesariamente cuanto ha adelantado este arte —hasta aquí ha sido posible apreciar un desarrollo técnico y artístico paulatino a través de años, cuando todavía no existían los premios—, si resultan un indicador de cuan valorado se ha vuelto el maquillaje, al menos para los especialistas y críticos desde hace unas décadas, y también de que sus realizadores son considerados cada vez más como artistas creadores, esenciales en la existencia de un filme.
[1] Murray Abraham, F (1984). En Amadeus´s Making of.
[2] Dark Shadow: Making off.
[3] Jacqueline Waisser: “El llanero solitario. Amor Apache”, en Cinemanía, p. 52-60.
Barbarella D´Acevedo (La Habana, Cuba, 1985). Escritora. Profesora y editora. Teatróloga, graduada del ISA y del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha obtenido múltiples galardones, entre ellos: Premio de la Ciudad de Holguín en Narrativa (2022), Hermanos Loynaz en Literatura infantil (2021), XIX Certamen de Poesía Paco Mollá 2020 (España), La Gaveta (2020), Bustos Domecq (2020), y Beca de creación El reino de este mundo por el disco de poesía Discurso de Eva (PM records). Ha publicado entre otros: Músicos Ambulantes (2021), El triunfo de Eros (2022) y Blanco y azul (2022) con Editorial Primigenios (Miami), Basilio y el deseo (DMcPherson Editorial, Panamá, 2022), Érebo (Aguaclara Libros, España, 2022), El triunfo de Eros (Editorial Ácana, 2022), Habana pulp mission (Ediciones Solaris, Uruguay, 2022), Los sufrimientos del joven Bela (El Faro Editores, 2022), Marea roja (Ediciones Arroyo, Argentina, 2022), Tren para Salinger (Ediciones Loynaz, 2022), La casa, el mundo y el desierto (Ediciones Hurón Azul, España, 2023), y Marea roja (Ediciones Enlaces, Chile, 2024). Su obra ha sido editada asimismo en diversas antologías a lo largo del mundo. Cultiva disímiles géneros: novela, cuento, poesía, literatura fantástica, literatura erótica, periodismo, crítica, teatro, literatura para niños y jóvenes. Ha sido traducida al francés, al inglés y al esloveno. Es considerada una de las voces jóvenes importantes en la Cuba actual.
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