La tradición cristiana ha situado históricamente a los apóstoles varones como figuras centrales en la construcción de la Iglesia y en la transmisión del mensaje evangélico. Sin embargo, una lectura atenta de los textos canónicos permite advertir que las mujeres ocupan un lugar fundamental en momentos decisivos de la vida de Jesús: desde la anunciación y los primeros milagros hasta la Pasión, la muerte y, de manera particularmente significativa, la Resurrección. A través de figuras como María, María Magdalena, Marta, la samaritana y otras mujeres anónimas, los evangelios configuran distintas formas de fe, acompañamiento, testimonio y mediación espiritual. Este texto propone recuperar esas presencias femeninas y examinar su relevancia dentro de la narrativa cristiana, así como las transformaciones que su representación experimentó a través de la tradición posterior.
Teatralidades y trance en Bali
En Bali, el teatro y la danza forman parte de una tradición cultural en la que lo artístico, lo religioso y lo espiritual se encuentran profundamente vinculados. Más que simples espectáculos, muchas de sus expresiones escénicas funcionan como rituales, espacios de transmisión de antiguas tradiciones y medios de conexión con el mundo espiritual. A través de sus danzas, máscaras, música y ceremonias, la cultura balinesa ha desarrollado una concepción de la teatralidad en la que el cuerpo del intérprete adquiere un papel fundamental como puente entre lo humano y lo sagrado.
La dama flotante: Izumi Shikibu
Izumi Shikibu (976-1030) es una de las escritoras de más reconocimiento y fama del período Heian. Cultiva la poesía y también se le atribuye un diario o nikki en prosa —Izumi Shikibu nikki—, que sin embargo algunas fuentes consideran apócrifo. Su obra poética aparece en la antología Nyōbō Sanjūrokkasen, o «las treinta y seis mujeres inmortales de la poesía», elaborada durante la etapa Kamakura, así como en la Chūko Sanjūrokkasen, complemento de Los treinta y seis inmortales de la poesía.
Simpatía por el diablo: ‘El maestro y Margarita’ (1967) de Mijaíl Bulgákov
En una etapa dónde el realismo socialista era la tendencia estética oficial Bulgákov concibe una obra en la cual lo sobrenatural se concibe como elemento esencial. Como si no fuera suficiente, enfrenta a una sociedad agnóstica: Se atreve a establecer la posibilidad de la existencia de Dios —y en paralelo de fuerzas del mal—, cuestionamiento de raíz filosófica y religiosa. Paradójicamente es el Diablo, el ángel caído, quien aparece para probar la existencia del negado Ser Supremo.
Teatro Medieval: La Escena Nace en la Iglesia
La Edad Media constituye para la Historia del Teatro Occidental una etapa compleja pues en ella se da en un primer momento la muerte del teatro que hasta entonces había sido, y más adelante, el renacer de nuevas formas teatrales asociadas al ritual religioso cristiano.
Teatralidad en la obra de Marina Abramovic
Marina Abramovic (1946) es una creadora de origen serbio que comenzó su carrera en la década del setenta y que ha producido creaciones por más de tres décadas siendo conocida por esto como “la abuela del performance”. De más está decir que el performance como praxis se construye a partir de una relación teatral marcada por la interacción actor-público, como aquella, pero en la cual esta presenta la peculiaridad de proponerse de una forma “aparentemente más directa” entre artista creador y espectador —se señala que es “aparentemente más directa” pues aunque pueda darse el caso de que el artista finja ser él mismo, en su cotidianidad, esto nunca es totalmente así; siempre el acto de “dejarse observar” implica una representación por parte del creador, una teatralización de su cuerpo-mente.
Entrenamiento y actor
El actor de teatro es un creador, un artista, en tanto produce o realiza una obra que puede ser entendida como arte. Es además la figura fundamental del hecho teatral. Tanto él como el público constituyen los protagonistas del acontecimiento que hoy conocemos bajo el nombre de Teatro.
Teatralidad y teatro de calle
El teatro, al igual que el cine, la danza, la ópera, la pintura y la escultura, constituye una de las artes de la representación. Es una manifestación que, como sus congéneres, imita la vida. Hace empleo de medios que permiten la estilización de la realidad, la cual adquiere así una connotación diferente y magnificada. Incluye una suma de experiencias artísticas diferentes e involucra durante su recepción los sentidos del espectador. El arte teatral, a diferencia de los recursos auditivos y visuales que incorpora, tiene un carácter efímero. Es un fenómeno único e irrepetible. No existe una puesta en escena igual a otra debido a que las condiciones de representación nunca son las mismas.
Da Vinci y el teatro
Cada 15 de abril se conmemora otro aniversario del nacimiento en 1452 de Leonardo Da Vinci, aquel que ha sido considerado el arquetipo del “ser renacentista”, debido a que llegó a manifestar su virtuosismo en disímiles esferas. Desde su infancia y juventud temprana Da Vinci reveló su talento creativo, primero como aprendiz de Verrocchio y luego como pintor independiente.
Poesía y soplo divino
Ya para los antiguos griegos, en la poesía intervenía la mantikḗ o mántica, forma de conexión con el poder de los dioses basada en la adivinación. Y es que vate y poeta han sido sinónimos a lo largo del tiempo. Vate podría derivar de la raíz preindoeuropea wat, que expresa soplo o excitación espiritual: en Grecia se utilizó ouateis, en latín, vates,y entre los celtas uati. Si bien los poetas utilizaban una tekhné, oficio o técnica imitativa, su inspiración en la concepción del poema ha sido comparable al trance de los adivinos, una forma de posesión del numen, incluso con potencial predictivo.
Hroswitha de Gandersheim, la primera dramaturga registrada de la historia
Cabe señalar que la producción literaria de Hroswitha fue amplia y transitó por géneros diversos incluyendo la poesía, leyendas y dramas. Sus poemas fueron hallados por el poeta Conrad Celtis en el monasterio benedictino de San Emmeram en Ratisbon, siendo publicados en el siglo XVI.
La cábala de Carlos Enríquez en el Hurón Azul.
La casa del pintor y escritor cubano Carlos Enríquez (1900-1957), conocida como el Hurón Azul es un espacio fascinante, que atesora parte de su historia como creador y a la par el espíritu de la intelectualidad de su tiempo. Convertida en museo desde 1987 y declarada Monumento Nacional, fue el espacio que este artista habitó por 18 años, desde 1939, hasta 1957.

Debe estar conectado para enviar un comentario.