La dama flotante: Izumi Shikibu

Hoy

nada en el mundo

es lo de siempre.

Esta es la primera mañana.

Izumi Shikibu[i]


Izumi Shikibu (976-1030) es una de las escritoras de más reconocimiento y fama del período Heian. Cultiva la poesía y también se le atribuye un diario o nikki en prosa —Izumi Shikibu nikki—, que sin embargo algunas fuentes consideran apócrifo. Su obra poética aparece en la antología Nyōbō Sanjūrokkasen, o «las treinta y seis mujeres inmortales de la poesía», elaborada durante la etapa Kamakura, así como en la Chūko Sanjūrokkasen, complemento de Los treinta y seis inmortales de la poesía.

Nace en 974 o 976, como la hija mayor deŌe no Masamune, un aristócrata de rango medio, que se desempeña como gobernador de la provincia de Echizen. A su vez, su madre, es hija del gobernador de Etchu, Taira no Yasuhira. Algunas fuentes señalan que muy joven sostiene una relación, con un cortesano llamado Omotomaru de la corte de la Emperatriz viuda Shoko. Se casa primero con Tachibana no Michisada, en el año 995, quien deviene gobernador de la provincia de Izumi, de donde deriva una parte del nombre por el que alcanza notoriedad, mientras que Shikibu, pertenece al rango cortesano de su padre[ii]. En 997, tiene una hija que también se desarrolla como poeta: la célebre Koshikibu no Naishi (999-1025). Izumi vive en provincias un tiempo, pero luego regresa a la capital. Incluso casada, del 997 al 1002, se convierte en amante del príncipe Tametaka (977-1002), hijo del emperador retirado Reizei (950-1011), y por tanto, de elevado rango. Esto causa un gran escándalo en su época, ya que no están bien vistas las relaciones entre personas de estatus diferente incluso si la nobleza del Heian tiende a la poligamia y los nobles, más allá de tener una primera esposa desde muy jóvenes, asumen otras consortes, y concubinas ocasionales. Incluso en una época en la que a una mujer se le permiten varios amantes, el comportamiento de Izumi Shikibu resulta escandaloso. Este romance provoca el divorcio de la escritora en 1003, que culmina con el fallecimiento de su esposo al poco tiempo. Su padre la deshereda de manera temporal debido al escándalo que genera semejante relación, lo que hace precaria su situación a nivel económico y social. Asimismo, debido a no estar casada con el príncipe, no puede apelar a ningún derecho.

Tametaka muere también, quizá debido a la epidemia de peste que afecta a Japón en esos años. En la literatura del período[iii] se insinúa que enferma a causa de sus continuas escapadas nocturnas en una ciudad asolada por la enfermedad.

Izumi inicia posteriormente, en 1004, una relación con el hermano más joven de Tametaka, el príncipe Atsumichi (981-1007), personaje masculino central de su diario o nikki. Cuando ella se muda a la residencia de aquel, y su relación se hace pública, la esposa de Atsumichi abandona su hogar, instalándose con sus padres, al sentirse agraviada. De la unión de la escritora y el príncipe nace un hijo varón. El príncipe muere en el año 1007 y la poeta de luto le dedica múltiples poemas:

Demasiado doloroso

es que te hayas convertido en humo—

hasta el caparazón

inútil y vacío de la cigarra

perdura en su existencia aquí en la tierra.

Izumi Shikibu se inicia entre el año 1008 y 1009, como dama de la corte o nyōbō de Shōshi (988–1074), hija de Fujiwara no Michinaga y esposa del emperador Ichijō; aunque en esa etapa sigue viviendo en su casa. El hecho de que sea llamada a Heian y reciba el puesto de dama honor, lleva a suponer que su fama como escritora trasciende con creces las huellas de sus escándalos. En el mismo círculo se desempeña también Murasaki Shikibu, la autora del Genji Monogatari, quien llega a expresar en su propio diario —Murasaki Shikibu nikki —:

Aquella a la que llaman Izumi Shikibu escribe unas cartas espléndidas, pero su conducta deja mucho que desear. Hay en su carácter aspectos francamente negativos, aunque debe reconocérsele auténtico genio a la hora de escribir cartas llenas de espontaneidad, y la observación más banal brilla como un astro gracias a su pluma inimitable. Sus poemas son verdaderamente deliciosos. Aunque su conocimiento de nuestro canon poético y su criterio a la hora de juzgar poesía ajena distan mucho de ser perfectos, es capaz de improvisar cuantos poemas le vengan en gana y siempre consigue poner en ellos alguna frase brillante. En cambio (lo hemos dicho ya), a la hora de juzgar los poemas ajenos, pocas veces acierta plenamente. Es de la clase de personas excepcionalmente dotadas para la improvisación, pero sus limitaciones me impiden colocarla entre los poetas de primerísima categoría.

Llama la atención que si bien Murasaki Shikibu, califica a su contemporánea como una excelente poeta, se queja de las capacidades críticas de Izumi Shikibu, lo que podría llevar a presuponer que recibió algún juicio negativo por parte de aquella.

ilustraciones de Erick Eimil

En 1909, Izumi Shikibu vuelve a contraer matrimonio, esta vez con Fujiwara no Yasumasa, gobernador de Tango, que se desempeña como comandante bajo las órdenes de Fujiwara no Michinaga y lo acompaña a su provincia, aunque algunos afirman que sus relaciones extramaritales continúan. Se cree que la autora alcanza a vivir muchos años, e incluso se afirma que llega a convertirse al budismo. Se desconoce la fecha de su muerte. Su última correspondencia cortesana se encuentra fechada en el 1033.

Uno de los últimos poemas que se le atribuyen, como escrito en su lecho de muerte, expresa con un exaltado patetismo, no exento de esperanza y belleza:

El camino que he de tomar

conduce de la tiniebla a las tinieblas.

Oh, luna sobre el filo de las montañas,

brilla, por favor, un poco más

sobre mi senda.


La poesía de Izumi Shikibu

Aunque un río de lágrimas

corre a lo largo

de este cuerpo,

la llama del amor

no se puede sofocar.

Izumi Shikibu

Una buena parte de la poesía de Izumi Shikibu, se encuentra escrita en primera persona. Si bien la autora suele jugar con la tradición poética matsu onna, o mujer que espera, destaca por su erotismo, a veces sutil y a ratos descarnado. El cuerpo a través del cual alcanza a expresar su sexualidad, se torna elemento central en sus versos.

Se presenta la poeta como sujeto del amor —más que objeto— en búsqueda de placer y no en pasividad: es ella, centro de su propio discurso:

En este mundo

el amor no tiene color,

y aun así, cuán profundamente

mi cuerpo

está teñido por el tuyo.

Algo característico de la obra de Izumi Shikibu, es la recurrente provocación a sus amantes, mediante la palabra y la literatura; en tanto no debe olvidarse que la poesía en la corte Heian tenía un fin práctico, como herramienta de seducción:

Enviado junto a una bata púrpura que cierta persona olvidó

¡No te sonrojes!

La gente adivinará

que dormimos

entre los pliegues

de esta tela teñida de púrpura.

Incluso la poeta llega en sus versos al reclamo, y a mostrarse desafiante en sus maneras de cortejar:

Un hombre acostumbraba venir durante el verano, pero ya no

Ya no vienes

a visitarme

en tus espléndidas ropas de verano:

¡cuán transparentemente tenue

es también tu corazón!

Ni cuando se enfrenta a la pérdida, debido a la muerte del amante, rehúye Izumi Shikibu el eros. El dolor encuentra resonancias casi tangibles en el cuerpo de la poeta y su deseo.

Recordándote…

las luciérnagas en este pantano

parecen chispas

que se elevan

desde el anhelo de mi cuerpo.

ilustraciones de Erick Eimil

La naturaleza se antoja central en algunos poemas, de la autora, que tienden al mono no aware, sensibilidad presente en la cultura japonesa desde etapas tempranas. En los siguientes versos, la conciencia de la transitoriedad ante la caída de la nieve sobre el paisaje, lleva a Izumi Shikibu a querer retrasar el encuentro del amor:

Si aquel a quien tanto he esperado

llegará hoy, ¿qué hacer?

Esta mañana

la nieve sobre mi jardín es demasiado hermosa

para dejar que la manchen sus pisadas.


El diario de Izumi Shikibu

El Izumi Shikibu Nikki, se encuentra escrito en tercera persona, desde un narrador omnisciente. Algunos estudiosos lo consideran más un monogatari —historia— o novela romántica, en que se incluyen poemas originales de Izumi Shikibu, quien funge como protagonista femenina, que un nikki o diario, e incluso dudan en tal sentido de su originalidad[iv]. Se entrelazan en este poesía y prosa, la primera en forma de composiciones waka. Asimismo, se entrecruzan elementos biográficos y ficcionales. A diferencia de otros nikki presenta unidad temática e ilustra así el cortejo cortesano entre las clases nobles, basado en un intercambio poético, donde la metáfora permite hablar de manera indirecta de la experiencia amorosa:

Resultaba embarazoso contestarle con un mensaje de viva voz a través del paje, pero el príncipe no había mandado el suyo por escrito. Descontenta por su actitud, la dama escribió este poema y se lo dio al paje:

Ciertamente este perfume

nos trae recuerdos,

pero, antes que pensar en el que dices,

preferiría oír la voz del cuco.

El príncipe estaba en la galería de su palacio, y en cuanto el paje se le acercó con cara de personaje importante, le hizo pasar a un aposento y le dijo:

—¿Qué me cuentas?

El paje le dio el poema, el príncipe lo leyó y escribió esta respuesta:

El cuco canta

en la misma rama

con la voz de siempre,

como tú bien sabes[v].

Según los sucesos que se relatan en esta obra debió ser escrita entre 1002 y 1003. Permite aventurar los acercamientos románticos del príncipe, así como las respuestas de la escritora, todavía de luto en un primer momento por la muerte de Tametaka. Se centra en las visitas del amante, y las sucesivas peleas y reconciliaciones debido a la reputación de la dama, y refiere finalmente la mudanza al palacio y la partida de la princesa ofendida.

ilustraciones de Erick Eimil

En su diario Izumi Shikibu limpia su imagen al apelar a la buena voluntad de los lectores y justificar sus actos en la intensidad de sus sentimientos hacia el príncipe. También se queja de esos rumores que no han hecho más que humillarla y causarle malestar en reiteradas ocasiones:

La mujer era digna de compasión, pues nadie se ocupaba de ella, y trataba de consolarse con sus propios recuerdos. Pero la memoria aumentaba su desazón, y cuando llegó el mes octavo, partió al templo de Ishiyama con la idea de permanecer allí siete días hasta que su espíritu doliente recobrara las ganas de vivir.


La reputación de Izumi Shikibu

Tanto por los amores que vive —con dos matrimonios y dos amantes notables—, así como por el testimonio que deja en su obra acerca de la intensidad de sus pasiones, Izumi Shikibu recibe duras críticas en su época, e incluso el desprecio familiar.

En varias ocasiones debe reivindicar su prestigio, tanto frente a sus pretendientes, como ante la nobleza Heian que la considera una mujer fácil; para esto recurre también a su talento con las palabras:

Un amante me acusó de infidelidad. En su momento no dije nada, pero la siguiente mañana le envié este poema:

¿La razón por la que lloré?

Para que mis lágrimas

formaran una corriente

en que lavar las manchas

de mi enlodecido nombre.

El nikki de Izumi Shikibu muestra las dudas concebidas por el príncipe Atsumochi quien, tras visitarla una noche, desconfía de su fidelidad, debido a que ella no le contesta, a razón de encontrarse dormida. Asimismo, presupone los rumores cortesanos que amenazan su vínculo:

Durante las copiosas lluvias, la dama contemplaba las nubes mientras trataba de imaginar qué estaría murmurando la corte sobre ambos. En otros tiempos tuvo allí muchos amigos: ahora únicamente le quedaba el príncipe. Circularon varios rumores acerca de la dama, que ella no se molestó en desmentir pues estaba convencida de que nunca nadie sabría la verdad.

Fujiwara no Michinaga le asigna a la escritora el mote de La Dama Flotante, o ligera, de manera pública. Sin embargo, ella no deja de responderle como mejor sabe, a través de sus versos:

Al ver que alguien llevaba mi abanico, el cortesano Michinaga preguntó de quién era; cuando supo que era mío, lo tomó y escribió en él: «abanico de una mujer ligera».

Mi respuesta:

Hay quienes transitan el Sendero del Amor,

hay quienes no.

A menos que seas tú su centinela

no te otorgues el derecho

de juzgar.

La ancianidad de Izumi Shikibu, como antes, la de la poeta Ono no Komachi llega a alcanzar tintes de leyenda, al situarla como una monja budista[vi] en total renuncia al mundo material y de los sentidos para conseguir redención, una visión que responde a un clima moral renuente a la expresión del deseo femenino.


[i] Los poemas aquí citados corresponden al libro Hay quienes transitan el sendero del amor, de Édgar Trevizo, a partir de la traducción al inglés de Jane Hirshfield y Mariko Aratani. Medusa Editores, Chihuahua, México. 2021.

[ii] Como maestro de ceremonias.

[iii] Eiga monogatari o Historia del esplendor.

[iv] Defienden este punto de vista, Arthur Waley y Richard Bowring, entre otros.

[v] En estos versos el referido «cuco» es el propio príncipe Atsumichi.

[vi] Su nombre dharma es Seishin Insei Hōni.


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