‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’ (2026): el regreso del metaverso y la crítica al cine de terror.

Ser fanático de una franquicia desarrolla una fuerte hiperfijación. Sabemos datos que muchos olvidan, decimos referencias todo el tiempo, vemos las películas una y otra vez, tenemos grabada a viva piel cada actor, cada escena. Si tuviéramos una oportunidad haríamos lo que nuestra imaginación dicta con una nueva entrega. Tal vez un cameo por aquí, un toque de fanservice por acá. Aun así, ni siquiera conocemos gran parte del iceberg que representan estos monstruos del cine. Montones de secretos, rumores oscuros, sacrificios, el detrás de escena de una película de terror es más raro de lo que pensamos y eso lo conocemos en la más reciente película de Jane Schoenbrun.

La historia nos presenta a Kris (Hannah Einbinder), una cineasta fanática del multiverso “Campamento Miasma”, saga de películas de terror camp a lo “Friday 13th”, que será contratada para darle un nuevo giro. En su fanatismo se encuentra una obsesión por Billy Presley (Gillian Anderson), la primera final girl de ese universo, así que buscará obtenerla para su nueva película, sin embargo ese deseo desencadenará un verdadero descenso al horror. 

Foto: Mubi

La cinta se siente cómoda por las miles de referencias que la construyen. Hacen chistes sobre Jamie Lee Curtis, una mención honorífica a “Psicosis”, incluso entendemos la base que tiene de “la ficción traspasa la pantalla” a lo “The Final Girls” o “Wes Craven’s New Nightmare”. El hecho de que presente todos estos tintes provoca que gane puntos con el espectador, como si se tratara de una conversación entre fuertes conocedores de este cine.

Lo raro viene después. No es un filme que entiendas al cien por ciento, más bien cuando corren los créditos queda esa sensación de no alcanzar a entender la totalidad de lo visto. ¿Entonces es sí es un metaverso? ¿Existe “little death”? o para empezar ¿qué es “little death”? ¿De dónde provienen las entregas? ¿Qué es ficción y qué es real? Probablemente sea una película que se tiene que volver a ver con más detenimiento, aunque no creo que se convierta en un clásico para retomar.

Foto: Mubi

Un punto a favor, interesante de hablar, es sobre la forma en la que consumimos la sexualidad ¡Alerta de spoiler! En la cinta, el personaje de Gillian Anderson explica que al rodar la primera entrega de “Campamento miasma” realmente perdió su virginidad en la escena que tanto impresiona a Kris. Tiempo antes había buscado el placer sin conseguirlo pero particularmente en ese acto logró sucumbir al deseo al dejar ir su mente lejos de ahí, tanto que incluso se ve a través de “little death”. Interesante observar la secuencia mencionada ya que la primera vez de Billy ocurre durante la cacería del asesino, además de que ella se entrega insegura a su compañero (o más bien coestrella, un desconocido, por cierto). ¿Podemos tomar esto como un mensaje de lo que viven las estrellas de Hollywood? tener que dar partes de sí ante la cámara para poder “brillar”, soltar fragmentos guardados con tal de alcanzar la cima, aunque tristemente la fama puede ser muy volátil y de memoria corta, relegando a grandes figuras al olvido mientras estas se refugian en lo que alguna vez fueron (el ejemplo de Billy Presley observando su película repetidas veces mientras vive en el set).

Además, hablemos del placer. Tanto Kris como Billy se entregan al disfrute que conlleva ser perseguida, estar en un estado de adrenalina pura e incluso temor. Hay una línea muy frágil que la película traspasa al retratar el clímax de ambos personajes gracias a un asesino en serie. ¿Qué papel tiene la violencia aquí? ¿O acaso debemos tomarlo como una metáfora, está relacionado a fantasías? Algo raro está pasando.

Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma, más de allá de ser otra cinta que desglosa o pretende reivindicar el género slasher se convierte en una película muy difícil de analizar e incluso rara de gustar. El discurso no se queda como las últimas películas de “Scream” que cada vez hacen más comedia sobre las reglas del cine, sino que se siente como si tratara de abarcar distintas agendas (lo queer, la misoginia, entre otras) pero no queda claro.

Su estreno en cines es este 13 de agosto.


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