Aquí están las recomendaciones de nuestra comunidad, con lo mejor del cine revisado recientemente. Una selección ecléctica y sugestiva.

Ruido Mental (2023) – Steffen Geypens
Ruido Mental es una producción belga dirigida por Steffen Geypens, la trama se centra en Matthias (Ward Kerremans) un influencer que se muda junto a su pareja Liv (Sallie Harmsen) y su bebé Julius a la casa de su infancia, tras realizar una encuesta con sus seguidores inicia una investigación sobre un accidente que ocurrió años atrás en una fábrica abandonada que anteriormente pertenecía a su padre quien en la actualidad sufre demencia y está internado en una casa de retiro. Matthias se obsesiona tanto con la investigación que comienza a desarrollar conductas agresivas, se vuelve intolerante a los sonidos, incluido el llanto de su bebé lo que empieza a generar problemas con su pareja.
La película tiene un buen arranque, un influencer que compartirá los resultados de una sombría investigación con sus seguidores en redes sociales, su padre con demencia quien guarda un secreto y su esposa quien intenta acompañarlo y disuadirlo de dejar dicha investigación, sin embargo lo que al principio despierta curiosidad con elementos que ayudarían a contar una historia interesante comienza a perder el rumbo conforme pasan los minutos. El filme pretende girar en torno a las enfermedades mentales pero no termina de estar bien aterrizada, lo que puede generar confusión sobre la historia que se quiere contar.

El Triángulo de la Tristeza (2022) – Ruben Östlund
Debo reconocer que no conocía la filmografía anterior del cineasta Rubén Östlund, pero esta película Triangle of Sadness me llamo poderosamente la atención. Es una película que en clave de comedia satírica plantea un escenario donde el statu quo es puesto en cuestión, tanto en la forma como esta la sociedad organizada jerárquicamente como en el plano de lo simbólico. Con un elenco actoral protagonizado por Harris Dickinson, Charlbi Dean y Woody Harrelson se crea una serie de situaciones llevadas hasta el absurdo. En el universo narrativo creado por Östlund, convergen una pareja de modelos e influencers, Carl y Yaya, con una selecta y extravagante población de viajeros turistas que navegan en un crucero de lujo. Esa premisa pone en tela de juicio los sentidos que la opulencia significan, como exhibición del privilegio y la riqueza.
El director genera situaciones donde la aparente generosidad de esa selecta élite hacia los subordinados o compañeros de viaje, no significa en absoluto la anulación de las diferencias sociales. Mientras el yate de lujo, en donde viajan esta variopinta mezcla de tripulantes y pasajeros, un evento quiebra esta frágil estabilidad. Y es quizá en ese punto donde la destreza de Rubén Östlund se expresa en una serie de secuencias donde la ironía y lo satírico se desenvuelven, las convenciones sociales desembocan en una frenética primacía de los impulsos corpóreos a la buena etiqueta. Se trata en una metáfora del derrumbe, de secuencias cargadas de mucha ironía visual.
Es, sin embargo, un derrumbe no por sus contradicciones internas, sino por la imponente naturaleza que da a pique ese pequeño mundo. ¿Qué queda cuando todo ese mundo se anula y queda la simple igualdad del desamparo? La analogía con la deriva que sufrió Robinson Crusoe en la isla deshabitada, es tan predominante en la narrativa de Triangle of Sadness, que esa vuelta al orden natural parecería una consecuencia lógica. Pero quizá en ese trágico desenlace cobre fuerza lo que significa el triángulo de la tristeza, es decir el estado de ánimo que rebelan los pliegues que se forman en el entrecejo al fruncir el ceño, metaforizando quizá un mundo de decadencia humana.

Battle Royale (2000) – Kinji Fukasaku
Por J.R. Nava
Battle Royale es una película japonesa de culto que se estrenó en 2000, dirigida por Kinji Fukasaku y basada en una novela homónima escrita por Koushun Takami. Esta obra ha sido comparada con otras películas de acción y supervivencia como «Los juegos del hambre» y The Purge, pero Battle Royale tiene su propio estilo único.
La película presenta una sociedad japonesa futurista en crisis económica y social, en la que el gobierno ha implementado la Ley Battle Royale. Esta ley establece que una clase de estudiantes debe ser seleccionada al azar y enviada a una isla desierta, donde se les obliga a luchar entre sí hasta que solo quede uno en pie.
La trama de la película está llena de tensión y emoción, y presenta un retrato sombrío de la juventud japonesa y su relación con la violencia. La película sigue a un grupo de estudiantes que se ven obligados a luchar por su supervivencia, mientras luchan con los dilemas éticos y morales de matar a sus compañeros de clase.
Battle Royale es una película impactante y violenta, que contiene escenas explícitas de violencia y gore. Sin embargo, la película también es una crítica social feroz al sistema educativo japonés y a la sociedad en general. El director Kinji Fukasaku tuvo la intención de hacer una película que mostrara los problemas reales que enfrentaba la sociedad japonesa, incluida la corrupción gubernamental y la violencia juvenil.
En resumen, Battle Royale es una película que debe ser vista por cualquier fan del cine de acción y supervivencia. Aunque es impactante y violenta, es una película que también tiene un significado profundo y presenta una crítica social.

El Escuadrón Suicida (2021) – James Gunn
Hablar de El esquadrón Suicida (2021) es hablar de James Gunn, es hablar de los estudios Troma, es hablar de una de las películas más refrescantes, innovadoras y críticas realizadas en la industria hollywoodense durante la pandemia de COVID-19. Comenzaremos mencionando que James Gunn es un gran guionista, director y productor cinematográfico, que forjó sus primeras herramientas audiovisuales en el cine de bajo presupuesto, de humor bizarro, escenas gore, contenido sexual o narrativas desafiantes al estándar cinematográfico hollywoodense, que desde 1974 han ido desarrollado los estudios Troma.
Con una formación tan atípica, James Gunn se inserta en la industria hollywoodense escribiendo los guiones de Scooby Doo (2002, Raja Gosnell) o del remake del Amanecer de los muertos (2004, Zach Snyder), en los cuales ya demuestra la versatilidad que tiene como escritor para diversos géneros, pero donde también mantiene algunos temas recurrentes manejados desde su periodo en Troma.
Luego de su consagración como director del género de superhéroes para Marvel Studios y de su alejamiento de esta casa productora por comentarios de texto “políticamente incorrectos”; James Gunn retorna triunfante con The Suicide Squad, donde cuenta con un reparto coral donde todos los personajes están muy bien equilibrados, introduciendo magistrales dosis de acción, humor y entretenimiento, e introduciendo también un subtexto muy crítico a las políticas estatales y militares, que ha manejado su país durante muchas décadas en varios países de nuestro continente.
James Gunn logra demostrar con esta película que es uno de los grandes narradores del cine comercial moderno y que conjuntamente a otros cineastas actuales, están creando rupturas dentro de un periodo complejo de “corrección política”, de censuras y de alienaciones muy reminiscientes a las del periodo del “código Hays” o a la “cacería de brujas” impulsadas por el McCarthysmo en Estados Unidos, que forman parte de los momentos más vergonzosos de la historia de la industria hollywoodense.
No es casual que ahora James Gunn sea el co-director ejecutivo de DC Studios, que vuelva a dirigir la entrega final de su trilogía de Guardianes de la Galaxia para Marvel Studios, que fuera alabado públicamente en el festival de Cannes de 2014 por el director Steven Spielberg, o que esté a punto de dirigir una nueva adaptación del primer y más grande superhéroe de cómics de la cultura moderna.

Siberia (2020) – Abel Ferrara
¿Esto es un sueño? Se ve tan real, se siente tan real. No necesita ser lógico. Es surrealismo introspectivo. Un momento ajeno a la demanda del tiempo, cobijado por el manto de la paciencia. Siberia, un lugar donde la temporalidad está relacionada con las emociones y no con las necesidades del pan. Ahí nos lleva Abel Ferrara en 2020, un momento en la humanidad marcado por una pausa, una abstracción del curso de la historia. Ese par de años en donde todos nos vimos sujetos a la práctica casi auto obligatoria de dialogar con nosotros mismos.
Y no hay mejor abstracción para este encuentro que un lugar donde las condiciones de existencia son extremas, donde el tamaño del desafío al espíritu humano, tan modernamente ubicado en la comodidad, en las soluciones prácticas, en las carnes asadas como tradición moderna de solución a los problemas de la semana, es abrumador, que incluso cuestiona si después de la exposición al contenido se puede conservar la esencia que se pueda creer poseer antes.
Toda la película está atravesada por encuentros abstractos, en un ambiente que pareciera más bien onírico: el encuentro con la mujer embarazada y su babushka, el diálogo con el hermano mayor envuelto por el despecho basado en el robo de atención y el menosprecio como telón de fondo, el ataque del oso como evidencia de nuestra vulnerabilidad, la belleza deformada, el encuentro con el padre con la crónica detallada de la promesa del paseo a pescar. Las explosiones solares, el viaje cósmico. El camino al desierto y el diálogo con el maestro: “Tienes que respetar la presencia del sueño”. El camino por la campiña mediterránea y el interés por la magia negra. “Es un acto de vanidad por debajo de la ciencia de la naturaleza”.
Después, la vuelta de tuerca conceptual. El momento en donde nos tenemos que preguntar ¿por qué estoy viendo esto, ahora? “Quiero aprender” dice Clint, el personaje principal.
Lo demás es el discurso que trae consigo el soliloquio: ¿Es un posible viaje conclusivo de una existencia terrenal? No, termina con el sueño.

Audrey: more than an Icon (2020) – Helena Coan
Icono del siglo XX , una actriz admirada por su talento, belleza, estilo y elegancia: Audrey Hepburn. Su amor por la danza es uno de los ejes que toma este documental, donde acompañaremos a la actriz en su historia de vida y veremos parte de su infancia en Holanda durante la Segunda Guerra Mundial, sus primeros pasos por el mundo del cine, su triunfo como actriz y sobre todo, conoceremos a una mujer empática con el dolor humano; siempre iluminada por la lucha y la determinación de seguir adelante a pesar de todo.
Algo que me gustó mucho es como retrata su sencillez y su desinterés por la fama y el éxito económico, mostrando lo verdaderamente generosa que fue como persona. Esa fragilidad y ternura que transmitía, contrastaba con lo fuerte y valiente que realmente era. Yo siempre había admirado a esa actriz, después de ver el documental, pude apreciar al maravilloso ser humano que fue y que esa belleza física que admiramos, simplemente era un reflejo de su interior.

Eraserhead (1977) – David Lynch
Con el motivo del 46° aniversario del lanzamiento de Eraserhead, revisitamos la ópera prima del director estadounidense David Lynch, uno de los cineastas más importantes e influyentes de la era actual. Este film considerado un film surrealista de body horror, narra la historia de Henry (interpretado por John Nance), un hombre agobiado por su entorno industrial y atormentado por pesadillas y visiones, que de un día a otro se convierte en padre de un bebé no humano, medio monstruoso, que además no deja de llorar y gritar, convirtiéndose en su peor pesadilla.
David Lynch plasma claramente en esta película los retos de la paternidad y lo abrumador y sofocante que puede resultar. Eraserhead muestra la represión que para Lynch significó la paternidad, evocando la pesadilla de la adultez joven y las responsabilidades. Existe una delgada línea que separa lo surreal y la locura, y Lynch llega y la borra por completo, con una película muy espiritual que viaja a través de la redención y la aceptación, donde todo el tiempo parece que vamos descendiendo cada vez más, solo para darnos cuenta al final que en realidad íbamos subiendo, con un final para muchos trágico, pero también en extremos conciliador y redentor.
En blanco y negro, con un lenguaje visual exquisito, con un uso de la luz sublime, deambulando entre el surrealismo y el existencialismo, y con una banda sonora abrumadora que penetra hasta el inconsciente, Lynch logra una película alucinante que se ha mantenido vigente hasta hoy, como un importante referente del cine y como una joya del cine de culto.

No quiero dormir sola (2012) – Natalia Beristain
Amanda es una mujer cuya vida solitaria la lleva a buscar amantes para pasar las noches acompañada. No quiero dormir sola habla sobre feminidad, soledad y el miedo de envejecer al enfocarse en la relación de la protagonista con su abuela, Dolores, una actriz retirada que sufre demencia. En su ópera prima, Natalia Beristáin crea imágenes paralelas para mostrar cómo una es el reflejo de la otra en tiempos diferentes.

A Ghost Story (2017) – David Lowery
‘‘¿Qué es un fantasma? Un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez. Un instante de dolor, quizá. Algo muerto que parece por momentos vivo aún. Un sentimiento suspendido en el tiempo, como una fotografía borrosa, como un insecto atrapado en ámbar…’’, eso nos decía Guillermo del Toro en el 2001 con El Espinazo del Diablo justo antes de mostrarnos al fantasma que contempla el mundo exterior a través de una puerta.
Siempre he creído que si se quiere conocer al fantasma de algún lugar hay que mirar a la ventana para encontrarlo, como la añoranza que representa lo que alguna vez existió, pero ya no. O al menos no de la manera en la que solía existir. Los fantasmas son añoranza y las ventanas son ese límite entre lo que está tan cerca, pero con lo que ya no se puede tener contacto. Escenas construidas por planos que se podrían sentir eternos, como la añoranza por quien ya no está ahora vista también desde los ojos oscuros de ese alguien: un fantasma constantemente viendo hacia la ventana, caminando detrás de ella, buscando una salida que ya no tendrá.
Condenado a observar la vida de los suyos y de los demás continuar en una línea del tiempo que ya excede su comprensión al estar suspendido en ella, esperando por alguien o algo que ya tampoco sabe qué es como fotografías borrosas. Deambulando sólo con una sábana encima que lo cubre de una tristeza inexplicablemente expresada, sin mucho diálogo entre ambientaciones frías y oscuras mientras su entorno cambia, pero su rumbo no, él se mantiene como un instante de dolor atrapado en su alrededor.
Un súbito accidente trastoca la cotidianidad y cambia la vida de una pareja de un segundo a otro, convirtiendo a los apegos materiales también en fantasmas y no es hasta que se desprenden de ellos que se logra la trascendencia. Melancolía pura. Casey Affleck y Rooney Mara. Eso es A Ghost Story de David Lowery.

El santo oficio (1974) – Arturo Ripstein
Por Paola Cabada
El Santo Oficio es una de las mejores películas mexicanas basadas en hechos para hacer una crítica cruda a la religión católica. Es una obra imprescindible para aquellos interesados en el cine de autor y la historia colonial de México. Si bien no pretende ser una representación fiel de los hechos históricos, busca ser verosímil en su relato y ser una obra de ficción inspirada en ellos.
Esta película es dirigida por Arturo Ripstein y narra la historia de la familia Carvajal, quienes son acusados por el dominico Fray Gaspar, primogénito de la familia ante el santo oficio, de seguir practicando sus antiguas creencias judías en un contexto donde se castigaba a quienes actuaban contra la fe católica. Todos abjuran menos Luis, al que se le castiga obligándolo a trabajar en un manicomio. La trama se desarrolla en un contexto en el que se acusaba a los judíos de traer la peste a la comunidad pero eso solo es el comienzo de una serie de crueldades, intrigas, torturas y violencia impuestas por el santo oficio.
El elenco es también destacable, especialmente la actuación de Claudio Brook como el jefe de la familia y Ofelia Medina como una joven que se convierte en el objeto de deseo de la iglesia. Ambos actores logran transmitir de manera efectiva la tensión y el conflicto emocional de sus personajes, contribuyendo a la atmósfera opresiva y angustiante de la película. El Santo Oficio destaca por su excelente dirección y el estilo único de Ripstein, conocido por su enfoque sombrío y pesimista en la representación de la sociedad mexicana.
Es destacable también el guion co-escrito con José Emilio Pacheco. Utiliza una cinematografía oscura y pesada para crear un ambiente opresivo que refleja la opresión de la iglesia católica a través del santo oficio. Matar en el nombre de Dios es una de las formas de desmitificar esta institución. La película es una mirada crítica y valiente a un oscuro capítulo de la historia mexicana y una obra cinematográfica que vale la pena ver.

Zero Fucks Given (2021) – Emmanuel Marre, Julie Lecoustre
Zero Fucks Given (2021) es Adèle Exarchopoulos. Asi de simple. Desde el primer plano que abre el filme, la cámara incisiva persigue a la protagonista en su angustiante rutina como azafata de una aerolínea de bajo costo; hay un trauma familiar del pasado y una sensación de nostalgia en Cassandre, que, a pesar de estar rodeada de gente, se siente completamente sola. Luego de quedar para siempre en la retina del mundo con la impresionante La vida de Adèle (2013), Exarchopoulos se compromete con un personaje atrapado en un profundo drama existencial; Cassandre se va de fiesta, usa Tinder y evade su realidad familiar mientras sube y baja de aviones, en una situación laboral no libre de acoso, tedio y dilemas inesperados.
El binomio compuesto por Julie Lecoustre y Emmanuel Marre en la dirección, concreta un drama que explora en los recovecos de un ser quebrado emocionalmente, en largos planos con un estilo cercano al documental, siendo la interpretación de la actriz francesa la clave para transmitir la melancolía de una vida que tiene su mayor paradoja en la carencia de conexión humana en tierra firme. La protagonista vuela tratando de escapar de un pasado que la aterra, sin embargo, cuando un evento la hace perder su empleo y volver a casa, deberá enfrentarse a sus recuerdos y sobre todo, a ella misma.
Adèle Exarchopoulos ha danzado entre filmes y papeles que no han hecho justicia a su increíble capacidad histriónica; en Zero Fucks Given, su conmovedora mirada consigue llenar cada plano y salir avante incluso en los momentos más pausados de la película. Esa monotonía no es gratuita, transmite el tedio de una mujer joven que no sabe hacía donde apuntar su vida, con sueños inexactos sobre mejoras laborales para las que incluso, pareciera que debe venderse, igual que los productos que ofrece al arrancar la cinta.
La última secuencia es extraña; filmada en plena pandemia, refleja aquellos surreales momentos de la sana distancia y los cubrebocas mientras se “disfruta” un show al aire libre. Cassandre se filma con su teléfono en un alegoría desgarradora del mundo actual: la mejor tecnología para la más intensa soledad.
En Revista Kinema Books, nos apasiona acercar la cultura cinematográfica a todos los interesados en las conexiones que unen al cine con todas las demás artes. Queremos cambiar al mundo, por medio de la divulgación de libros, películas y arte.
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