En la actual cultura de la inmediatez propiciada por la acelerada evolución e integración de las tecnologías, prolifera el escepticismo en torno a las manifestaciones y figuras que ofrecen las tradiciones culturales. Se parece esperar que surjan nuevos símbolos y tradiciones de “la nada” o de la manos de la IA más que de un contacto directo con las distintas manifestaciones culturales para ofrecer alguna reinterpretación que transforme o edifique el significado de estas en nuestra vida.
En el marco de la celebración de las fiestas navideñas en occidente es que la figura del Grinch puede representar en un primer momento esa tendencia de desdén cuando no de tajante rechazo a las tradición, que se puede corresponder de alguna forma con esta crisis de la prácticas culturales, concretamente con las convivencias de fin de año. Ahora bien, la figura del Grinch me representa una figura más bien compleja que se desvela un poco mejor mirada en el contexto de la relación del individuo aislado con la comunidad de una forma compatible al Sócrates sileno respecto a la sociedad helénica.
De forma que el presente trabajo busca analizar el mensaje del Grinch en su adaptación cinematográfica del 2000 en torno a la teoría de las máscaras y el significado profundo de la mayéutica socrática trabajados por Hadot en su obra “Elogio a Sócrates” y al “problema de Sócrates” en “El crepúsculo de los idolos” de Nietzsche.
El individuo auto-desterrado y la sociedad no comunitaria
Comienzo por la contextualización sucinta del personaje Grinch, cuya aparición inicial en el libro “Cómo el Grinch se robó la navidad” fue de la mano del artista ilustrador norteamericano, Dr. Seuss a finales de los 50. Al principio el personaje actúa en contra de la sociedad “quien” por su celebración excesiva al robarse totalmente los elementos de la celebración, finalmente se arrepiente y se transforma inmediatamente al atestiguar que la sociedad sale a festejar en torno al árbol navideño a pesar de haber sido robados de juguetes y otros adornos, de modo que le conmueve comprobar la existencia de un verdadero espíritu de comunidad en la sociedad “quien” dejando ver que su naturaleza es formar parte de ella.

Ahora bien, en cada adaptación queda patente que el Grinch es un personaje física y animicamente diferente al resto de la sociedad “quien”, prácticamente opuesto: un monstrum verde que odia la navidad y la cercanía de todo aquel que la celebre, que vive apartado. Sin embargo es esta distancia en su condición de hermitaño, el verse excluido de la sociedad y confrontado con sus particularidades: su fealdad, su falta de gusto por la navidad y su genio inventivo en general, lo que le permite ser quien mejor puede evaluar el estado moral de la sociedad en torno a la navidad, su dimensión materialista que se refleja en su consumismo exacerbado sobre el cual descansa su identidad de amates de la navidad.
En este sentido comparte las características distintivas de Sócrates que Nietzche señala en su “problema de Sócrates”, donde lo califica de anti-griego y de decadente, un monstrum in fronte monstrum in animo que “escondía en él todos los vicios y apetitos malos”, de forma análoga al Sileno con que compara Alcibiades a Socrates según señala Hadot, a pesar de estas condiciones excluyentes el Grinch no podía vivir desvinculado en totalidad de la comunidad, porque vivía en función de la basura que arrojan a su monte y en realidad estaba al pendiente de las interacciones del pueblo.
La ironía socrática
Es esta característica de Sócrates y del Grinch una mera apariencia como una máscara, como enuncia Nietzche «todo en él está disimulado, retorcido, subterraneo». Y parte fundamental que ha tomado en esta para la práctica de filósofos que han tomado la máscara de Sócrates es la ironía socrática, que fue abordada de forma notable por Kierkegaard y Nietzsche de forma consciente para «[…] confrontar a sus contemporáneos[…] engañando a aquellos que buscan la verdad para conducirlos a la verdad», donde Kierkegaard la practicaba haciendo que la sociedad sintiera su error de forma indirecta, exponiéndola de tal manera que su carácter absurdo se manifieste con claridad – método de comunicación indirecta; mientras que Niestzsche consideraba que un educador nunca dice lo que piensa sino siempre y exclusivamente lo que piensa de una cosa en función de la utilidad para el que se está educando.

De forma que el Grinch sería un educador inconsciente, que más bien confronta de forma un poco más radical a la sociedad “quien con la máscara del hermitaño amargado. La sociedad pasaría a formar parte del interlocutor en la interacción mayéutica, a quien se le cuestiona por la esencia de la celebración navideña, que es la actividad que le es característicamente familiar. De forma que al descubrir que el interlocutor no tiene plena conciencia del areté de su actividad, ej. La valentía que requiere el general para combatir o la piedad de los dioses para el adivino, «el interlocutor se da cuenta entonces que no sabe por qué actúa, su sistema de valores le parece carecer bruscamente de fundamento» – esto se da de forma tajante cuando el Grinch confronta a Martha y a la sociedad al termino del festival del jubilo cuando el alcalde intenta comprar a Martha con un carro y demás para casarse.
Se puede interpretar su intervención en el sentido de Kierkegaard: engañando a aquellos que buscan la verdad para conducirlos a la verdad, usando máscaras o alias que representan una parte de ellos sin identificarse con ellas y así mismo en el sentido profundo de la mayéutica señalada por Hadot del Teeteto: como partero de espíritus que los asiste cuando nacen, sin engendrar él nada porque no sabe nada pero propicia que los otros puedan engendrarse a sí mismos en este caso demostrándoles que carecen de eso mismo en que ellos se precian de ser especialistas, del espíritu del jubilo. Revisando su etimología de la palabra jubilo, en el diccionario de Charles Short, se entiende por grito de alegría donde el representante de quien jubilo oficia el festival como invitado de honor en factible representación del espíritu de la alegría.
Bajo este supuesto toma un mayor significado que sea el mismo Grinch quien ejerce la confrontación directa con el pueblo de sus excesos y de la carencia del verdadero espiritu de comunidad envuelta en una aparente alegría perpetua, lo que evoca la reflexión de Hadot en su elogio a Sócrates «a lo largo de la discusión el interlocutor se ha convertido en Sócrates, osea en la interrogación, el cuestionamiento, la toma de distancia respecto de uno mismo, es decir a fin de cuentas, en la conciencia».

La inversión de los papeles de maestro a discípulo
Es la inversión de papeles en la mayéutica entre discípulo y maestro, como cita Hadot de Kierkegaard, donde ser un verdadero maestro consiste en ser discípulo a través de lo que ha aprendido y su forma de hacerlo es que tanto maestro como discípulo pasan a ser la oportunidad de conocerse a sí mismos, es un hecho reflejado en la propia historia del Grinch cuando a fin de «robarse la navidad» al suplantar a Santa Claus la víspera de la navidad, aprende desde su contacto con Cindy Lou, la integrante reflexiva que sirve de punto de contacto, la inesperada unión de la comunidad ante la carencia material de su celebración que él mismo es parte de esa comunidad y de ese espíritu que aparentemente repudiaba. De forma que su encogido corazón crece velozmente y lo lleva a devolver lo robado así como a disculparse por su arrebato, hechos que se cristalizan en la mutua re-integración durante la celebración del auténtico júbilo.
Conclusiones:
En suma pretendo resaltar el hecho que es particularmente necesario mantener ambas partes de la ecuación, una distancia de la sociedad que nos permita el ejercicio de la reflexión y del análisis crítico tan necesaria en esta cultura de la inmediatez de la misma forma que lo es formar parte de una comunidad conforme a nuestra naturaleza de “animales sociales” o zoon politikon.
Descubre más desde
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Debe estar conectado para enviar un comentario.