El surgimiento de las películas biográficas sobre músicos a tenido un boom en los últimos años: Bohemian Rhapsody: La historia de Freddie Mercury (2018), Rocketman (2019), Judy (2019), Elvis (2022), y ahora más reciente: Un Completo Desconocido (2024), Back to Black (2024), Bob Marley: la leyenda (2024), María (2024), son solo algunos ejemplos de este fenómeno. Sin embargo, también se perciben como un intento de las disqueras y de la propia industria de la música por revivir la imagen de ciertos artistas y atraer nuevos oyentes a sus catálogos musicales.
Ahora bien, plasmar la vida de una persona en 2 o 3 horas como máximo es todo un reto, por lo que se suele filtrar la información de acuerdo al tono y tema de la película, lo anterior depende de la persona que nos está contando la historia: el propio artista, un familiar, un amigo, un manager, un allegado o un fanático, no obstante todos tendrán una visión diferente de una misma persona, para unos el artista puede ser dios para otros el diablo reencarnado, estas miradas nos permiten acercarnos al personaje en cuestión, pero es en la completa intimidad, al lugar donde las cámaras no llegan, donde la verdadera esencia explota y conocemos de cerca al ser que hay detrás de los afiches o las portadas de revistas.
Una historia puede ser contada mil veces, pero mil veces será diferente dependiendo de quien la cuente, la diversidad de voces enriquece la historia, y durante muchos años, las voces de las mujeres que estuvieron al lado de muchos artistas fueron dejadas a un lado porque pensaban que no tenían nada “nuevo” o “bueno” que decir, pero eso llegó a su fin cuando Priscilla Presley escribió Elvis and Me (1985), un libro que habla sobre su relación con El Rey del Rock and Roll, y expuso los altibajos de su matrimonio, mostrando una cara de Elvis Presley que pocas personas habían visto antes lo cual llevó a que fuera adaptada múltiples veces a la pantalla y una de ellas fue de la mano de Sofia Coppola en 2023. Sin embargo, esta cinta pudo no tener el gran recibimiento que se merecía dado que un año antes Baz Luhrmann presentó Elvis (2022) el biopic enfocado en la vida y estrellato de El Rey del Rock and Roll, una superproducción que encantó a muchos fanáticos y críticos no solo por la historia sino también por su estética y por las actuaciones. Pero carecía de la mirada de una persona importante en la vida de Elvis Presley, Priscilla.
Así que cuando en 2023 llegó Priscilla también enfocada en la vida de Elvis Presley, pero particularmente orientada en el lado doméstico y romántico de la vida de El Rey del Rock and Roll, muchos recibimos la película con entusiasmo, una nueva mirada en una historia que casi siempre ha sido escrita por hombres. Bajo la dirección de Sofia Coppola esta producción nos lleva a explorar desde las vivencias de la mismísima Priscilla, quien también es productora ejecutiva de la cinta, su relación con El Rey del Rock and Roll, un vínculo que parte de una posición desigual de poder, y por ende problemática desde un inicio, ya que Priscilla era solo una adolescente cuando conoce a Elvis, él tenía 24 años mientras que ella solo 14, una diferencia de edad significativa y muy cuestionable. Esta situación también era vista por los padres de Priscilla como problemática, pero era tanto el poder de persuasión y de poder mismo de Elvis que fácilmente conseguía ver a Priscilla cuando quería, hasta el punto de que en un momento le dan la custodia a Elvis de Priscilla para que ella pueda estar con él en Estados Unidos mientras que sus padres se quedan en Alemania.

Asimismo, la fama, el dinero, el encanto y talento de Elvis le otorga un dominio sobre una joven que le admira y de cierta manera le quiere. Estas dinámicas hacen que la cercanía entre Elvis y Priscilla se haga cada vez más estrecha, hasta el punto que se empieza a crear una dependencia emocional, donde Elvis necesita a Priscilla para que lo consuele y le escuche, pero en cambio para Priscilla la relación se torna en control y posesión, Elvis cambia el estilo de vestir y de maquillaje de Priscilla, y vemos varias escenas donde no es muy amable la forma en que la trata, no solo con violencia física y corporal, sino también emocional y psicológica. Además, hay comportamientos completamente inapropiados como el uso de drogas, una problemática con la que vivía Elvis, y como este poco a poco incentiva a Priscilla a tomarlas, además de las múltiples infidelidades que este tenía, en la película se dan indicios de todas estas infidelidades, aunque el Rey lo niega siempre que Priscilla lo confronta. Esto lleva a que lentamente se dé una ruptura dentro del matrimonio, pero también un empoderamiento de Priscilla al querer tener control sobre su vida y es lo que lleva a la separación entre ella y El Rey del Rock and Roll.
Con esta nueva mirada en la vida íntima del Elvis Presley comprendo cada vez más cómo se convirtió en uno de los iconos más famosos y representativos del Siglo XX, y es que nunca he sido fan de Elvis, pero con la llegada de las recientes películas enfocadas en su vida, me he tomado la tarea de escuchar su repertorio musical e investigar un poco de su vida, y logró entender su gran atractivo musical y un poco también el físico, tiene una gran voz, que es muy cautivadora y profunda, y esos movimientos de cadera lo son todo, y como dijo una monja en la película, “Dios bendiga esas caderas”. Pero más allá de eso, El Rey ya tenía varios problemas antes de conocer a Priscilla e hizo de ella una forma de escape desconociendo el daño que eso le podría generar a una joven que se vio hechizada por El Rey del Rock and Roll, y que no debería estar en una relación con un hombre que pudiera ejercer tanto poder sobre ella.
Esta película no tiene nada que envidiar a Elvis (2022) de Baz Luhrmann, son dos miradas completamente diferentes y actoralmente es un gozo verla sobre todo por Cailee Spaeny, que gran actriz es esta joven, impresionante su actuación, y Jacob Elordi es un gran complemento para la película, porque su gran estatura frente a la de Cailee Spaeny representa muy bien el juego de poder dentro la relación y como Priscilla Presley se sentía al lado de Elvis. Por otra parte, Sofia Coppola maneja una estética insuperable, y los detalles y planos de algunas secuencias son fantásticos. No obstante, en la parte de la música me queda faltando Elvis, sin embargo, esto se debió a que la empresa que tiene los derechos de la música no permitió su uso, lo cual es un poco triste, pero eso no impidió que Sofia Coppola incluyera grandes canciones en la película como «I Will Always Love You» por Dolly Parton o «Baby, I Love You», de The Ramones. Pero si lo miramos con ojos críticos, que bueno que no le dieron los derechos, porque esta historia no es de Elvis, es de Priscilla.
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