Por Lily Droeven.
Lina Wertmüller solía satirizar en sus obras cinematográficas los conflictos políticos y socioeconómicos haciendo una severa crítica al capitalismo y al fascismo que plagaba a la sociedad italiana de una manera mordaz y al igual que el cine de Fellini, Wertmüller muestra una profunda empatía hacia la clase trabajadora optando por agregar a sus obras cinematográficas un punto de vista sardónico e irreverente mezclando realismo social con melodrama dibujando una delgada línea hacia la farsa. Sus personajes principales son feministas o anarquistas con fuertes ideales marxistas construidos con una intensidad figurativa de acuerdo al contexto de la narrativa, por lo que un solo personaje puede encargarse de representar bajo el uso de alegorías las jerarquías políticas y sociales, así como las dinámicas de poder de género y sexo, características que se volvieron comunes en la filmografía de Wertmüller y que, junto con el montaje, el uso de colores vívidos, los ángulos de cámara y la dirección de fotografía que destaca las bellezas de los lugares de Italia formaron parte de su sello distinguible.
Cuando pienso en las obras de Wertmüller, pienso en la huella que plasmó en cada una de sus cintas que van más allá de la polémica que provocaban sus historias. Su inconfundible estilo le permitió desafiar a la industria por la manera en que retrataba temas como nadie se había atrevido, sin importarle las controversias, ella prefería centrarse en crear obras con mensajes transformadores dando lugar a fábulas acerca de las luchas constantes entre la burguesía y el proletariado, así como el debate entre el sexo y la política en conjunto con el género y la sexualidad, por lo que su cine ha sido descrito como transgresor, atrevido y extravagante posicionándola en una sensación tanto en Italia como a nivel internacional. En 1977 consiguió una nominación a los Premios de la Academia a Mejor Dirección por su película Seven Beauties (Pasqualino Settebellezze, 1975). Así fue como Wertmüller se convertiría en la primera mujer cineasta en ser nominada en esa categoría.

En Swept Away (en español Insólita Aventura de Verano; en su título original Travolti da un insolito destino nell’azzurro mare d’agosto, 1974) su décimo largometraje filmado un año antes que Seven Beauties, Wertmüller reúne a los actores Giancarlo Giannini y Mariangela Melato en una parábola socialista estructurada en tres actos y un epílogo, en la que cada parte explora los conflictos sociales en cuatro lugares simbólicos: un lujoso yate, un bote a la deriva, una isla desierta y finalmente un puerto, espacios que al contar con un elenco reducido son transformados en un microcosmos donde las tensiones que acontecen en la historia se vuelven palpables entre sus personajes a medida que se desarrolla la trama bajo una relación en la que para ambos no existen leyes ni prohibiciones.
La cinta sigue a Rafaella Lanzetti (Mariangela Melato) una egocéntrica mujer millonaria que está junto a su esposo y los amigos de ambos navegando en un yate de lujo en el Mar Mediterráneo en pleno verano en donde se relajan y hacen críticas mordaces. La conversación entre Rafaella y sus amigos empieza a ponerse insoportable cuando alaban las virtudes de la gente rica y menosprecian a la política izquierdista y al proletariado. El marinero que está a cargo del yate es Gennarino Carunchio (Giancarlo Giannini) es comunista y se siente incómodo al escuchar los comentarios, pero no puede quejarse para no perder su trabajo.
Raffaella pide la asistencia de Gennarino para salir a un paseo y se van en un bote, pero las cosas no salen bien y terminan varados en medio de la nada. Raffaella comienza a humillarlo, pero Gennarino no aguanta más y le responde criticándola, exponiendo además sus desacuerdos en cuanto a la sociedad burguesa, definiendo ante ella su postura marxista. Al llegar a una isla desierta los roles se subvierten dando paso a uno de los momentos más fuertes que le da un giro a la trama en el que Gennarino comienza a gritarle a Raffaella hasta abusar de ella tanto física como sexualmente haciéndole saber que ahora es ella quien tendrá que obedecerlo a él y al ser dominada, Rafaella empieza a sentirse realizada. En un instante inicia el despertar de una pasión entre ambos y a partir de ahí hablan acerca de lo que ocurrirá cuando sean rescatados.

Si bien durante la época de su estreno la película tuvo enfrentamientos con la crítica, en la actualidad algunos críticos contemporáneos siguen estando de acuerdo en que Swept Away es una de las películas más controvertidas de Wertmüller debido a esta escena de la playa aunque la cineasta mencionó hace un par de años durante una entrevista que el personaje de Melato era en realidad la representación del hombre perteneciente a la sociedad burguesa, por lo que esta interpretación es una alegoría a la venganza de la clase trabajadora hacia la opresión por parte del capitalismo dominado por el hombre, evitando así que la mujer sea vista como un arquetipo de mártir o víctima. Al examinar dicho señalamiento de la directora junto al contexto narrativo me resulta importante mencionar que este también puede verse como una interpretación a los ciclos de violencia sexual que forman parte de las jerarquías, ya que se sabe es algo que no distingue diferencias de clase, enmarcando a la vez los diferentes tipos de dualidad que están presentes en los trabajos de Wertmüller.
Pero Wertmüller no sólo construye metáforas a través de sus personajes, los cuatro espacios presentados se encargan de conformar la alegoría del microcosmos simbolizando las acciones y condiciones sociales, el lujoso yate es el sistema capitalista en el que se satiriza a la clase burguesa; la balsa es la competencia entre las jerarquías; el súbito cambio roles en isla desierta –siguiendo los lineamientos esbozados por Wertmüller– es la rebeldía del proletariado hacia el sistema capital y el fascismo. Finalmente, el puerto es la esperanza ante un posible cambio en las dinámicas de poder que oprimen a la clase trabajadora, pero el epílogo se encargará de sorprender a la audiencia.
En este ejercicio de ficción, Wertmüller cuestiona las problemáticas políticas y socioeconómicas que actualmente siguen presentes mientras subvierte las ideologías e instituciones sociales al incorporar la dualidad en sus personajes, por lo que la cinta se vuelve importante de ver y analizar dejando a un lado la controversia que gira alrededor de la trama.
Lily Droeven es escritora profesional de reseñas y ensayos de cine. Su trayectoria empieza en abril de 2021, cuando empezó escribiendo de manera profesional para el female film journal Girls at Films y también ha realizado entrevistas a mujeres que laboran en distintos espacios de cine desde actrices, productoras hasta directoras. En mayo de 2023 salió su primera publicación en la revista Letras Libres como escritora ocasional en la sección de cine Letrillas. Su amor por el cine es profundamente personal. Le gusta mucho ver películas clásicas y contemporáneas internacionales porque disfruta conocer la historia del cine de otros países y sus culturas a través de su narrativa. Trabaja como diseñadora editorial. Nació en 1987 y vive en Mérida Yucatán. Puedes leer sus textos y seguirla en https://linktr.ee/lilydroeven
Descubre más desde
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Debe estar conectado para enviar un comentario.