A diez años de su estreno, ‘El renacido’ (2015) regresa a cines este Marzo.

A una década de aquel impactante estreno en cines, ‘El renacido’ regresa a la pantalla grande para recordar por qué se convirtió en una experiencia cinematográfica inolvidable. Dirigida por Alejandro González Iñárritu y protagonizada por Leonardo DiCaprio, la película marcó un hito por su fotografía naturalista, crudeza visual y la intensidad física del cast. Este reestreno no solo celebra su legado en la historia reciente, sino que invita a redescubrir una obra que transformó la resistencia humana en un espectáculo visual tan salvaje como poético.


En aquella valiosa clase magistral que Alejandro González Iñárritu impartió en la Universidad Nacional Autónoma de México para estudiantes de la ENAC, el 25 de septiembre de 2019, el realizador dijo que el cine era como el agua, con muchas formas de expresión diferentes; así como el agua puede presentarse en hielo, vapor, un océano, un charco, un río o una nube, el cine tiene la fortuna de ser arte, entretenimiento, experimento; hay vanguardias, géneros y directores de estilos y formas distintas. El medio cinematográfico ofrece una enorme variedad de contenido que puede satisfacer casi cualquier exigencia y gusto, con la creación de mundos y personajes que pueden ir de lo fantástico a lo dramático, o bien hasta la dureza del documental. Para Iñárritu, el arte está en desaparecer el artificio que envuelve al cine.

Su sexto largometraje, El renacido (2015), buscaría no sólo esconder la artificialidad, sino también encontrar un equilibrio preciso entre el cine de autor, cercano al arte, y un contenido digerible para llegar a un público más amplio, ávido de entretenimiento y cine comercial. El “genocidio cultural” provocado por el cine Marvel, al que el director hizo énfasis alguna vez, se encontraría peligrosamente cercano a El renacido, según sus detractores (como una película de alto presupuesto, con estrellas internacionales en el cast y pretensiones de triunfar en taquilla y premiaciones), no obstante, la profundidad del discurso y los temas que aborda, además de la estética ultra estilizada de la película, terminarían siendo las diferencias más determinantes para alejarse de un cine meramente comercial, acercándose mucho más al arte cinematográfico puro.

Cuando González Iñárritu seguía recogiendo premios por Birdman, se encontraba a la mitad de la esperpéntica producción de El renacido, con locaciones que se caían en pedazos y cambios de clima inesperados. Adaptación de la novela The reverant de Michael Punke, el proyecto pasó por varias manos y tratamientos desde el año 2002, cuando el productor y director Akiva Goldsman, compró los derechos del libro, proponiendo al cineasta John Hillcoat y al actor Christian Bale para encabezar la adaptación. Diversos problemas y cambios en los nombres involucrados durante varios años terminaron con el anuncio de Alejandro G. Iñárritu afirmando que él dirigiría la película, con un guion escrito en colaboración con Mark L. Smith. Al barco se subieron nuevamente Stephen Mirrione en el montaje y Emmanuel Lubezki en la fotografía; los papeles principales fueron para Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter y Forrest Goodluck; se contó con un presupuesto de 135 millones de dólares, y se filmó entre octubre de 2014 y julio de 2015 en locaciones naturales y aisladas de Argentina, Canadá y Estados Unidos.

El renacido es la historia de Hugh Glass (Leonardo DiCaprio), un aventurero que guía a un grupo de tramperos recolectores de pieles en medio de la intrincada América salvaje de 1823. Luego de una emboscada propiciada por una tribu de indios Arikara para robar las pieles, Glass es atacado ferozmente por un enorme oso que lo deja al borde de la muerte. El grupo comandado por el líder Andrew Henry (Domhnall Gleeson), ante las complejidades y retrasos de transportar al moribundo en medio del crudo invierno, decide dejarlo bajo el cuidado de Hawk (Forrest Goodluck), el hijo indio de Glass y los voluntarios Jim Bridger (Will Poulter) y John Fitzgerald (Tom Hardy), quienes se comprometen a esperar la muerte del herido y darle sepultura.

La fuerza, entereza e instinto de supervivencia de Hugh Glass, impiden que llegue el deceso, mientras la desesperación del ambicioso y siniestro Fitzgerald llega al extremo de abandonar y enterrar vivo a Glass, matando además a su hijo indígena. Con las pocas fuerzas que le quedan en el cuerpo, lleno de ira y sediento de venganza, el personaje interpretado por DiCaprio emprende un viaje lleno de simbolismos, en medio de una naturaleza que lo arropa y vapulea por igual. Sólo al final, después del caos de la violencia como una acción desesperada por hacer justicia y saciar el odio, Glass entenderá que morir, es también otra forma de trascender; renacer, en un universo cíclico donde es posible vivir de forma infinita entre la naturaleza salvaje.

La atmósfera de El renacido está indudablemente influenciada por el cine de Andréi Tarkovski, con sus líricos planos que transmiten la soledad del viaje físico e introspectivo que el personaje principal atraviesa. Hay varias secuencias oníricas donde la cámara de Lubezki se desplaza suave capturando escenarios plagados de poesía visual, envueltos en el esplendor de una naturaleza casi mágica. La constante presencia de la muerte durante todo el metraje es otro de los temas que la película explota; hay una intensión muy clara del director en provocar que el espectador conecte y se conmueva con las andanzas de Hugh Glass: se sufre con él, se llora, y al final, incluso, se paladea a su lado la venganza y justicia conseguida.

Los momentos de felicidad de los personajes son pocos, por que viven de prisa tratando de sobrevivir en medio de una naturaleza que los agrede por medio del clima y los animales salvajes. Aunque siempre la peor amenaza, será la del hombre mismo; la ambición y la crueldad que ciegan al ser humano. El renacido arranca con una secuencia espectacular de una batalla entre los hombres de Glass y una tribu de indios salvajes; los efectos visuales del filme permiten ver de forma detallada las flechas incrustarse en los cráneos de los desdichados personajes; el fuego, la humedad y la vertiginosidad del conflicto, son filmados casi de forma documental, llegando inclusive a salpicar el lente de la cámara de sangre y lodo.

González Iñárritu subió al escenario de los premios Oscar a recibir el premio a mejor director (gracias a El renacido) por segundo año consecutivo, una hazaña sólo conseguida antes por las leyendas John Ford y Joseph L. Mankiewicz, durante la década de los años 40. Tuvieron que pasar 66 años para que volviera a suceder. El renacido también le dio el ansiado Oscar a Leonardo DiCaprio como mejor actor y el tercer Oscar consecutivo a Emmanuel Lubezki por mejor fotografía, después de ganarlo por Gravity (2013) de Alfonso Cuarón y Birdman del propio Iñárritu. Fueron en total 12 nominaciones al premio de la Academia; 8 nominaciones a los BAFTA (ganando 5) y 4 a los Globos de Oro, ganando 3, entre ellos, la presea como mejor película dramática.

El renacido representa la consolidación de Alejandro G. Iñárritu como un autor respetado dentro de la industria de Hollywood, con un camino labrado de menos a más desde la experiencia cinematográfica que representó Amores Perros. La visceralidad del estilo del director, con una historia violenta que lleva en las entrañas temas recurrentes como la paternidad, el amor y la fragilidad de la vida, hacen del trabajo una experiencia cinemática capaz de despertar los cinco sentidos en el espectador. La perfección estética y técnica con la que está realizada la película, se acompaña de una trama sobrecogedora sobre un hombre que vive con la muerte rondando a su alrededor (igual que el Uxbal de Biutiful). Como un cineasta que se exige perfección, Iñárritu tiene en El renacido, su obra más majestuosa.

Regresa a los cines a partir del 12 de marzo por tiempo limitado y en salas selectas.


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