‘I Saw the TV Glow’ (2024): una historia que alude a los miedos de la transición temprana.

En esta última década las películas de terror independientes han estado evolucionando para darle un mayor enfoque a las audiencias más jóvenes con la finalidad de adaptarse a sus historias y a través de su narrativa y lenguaje cinematográfico se plantean temas como la angustia adolescente, el despertar sexual, el cuestionamiento de la identidad de género y las sensaciones que surgen ante la incertidumbre, elementos que juegan un papel muy importante ya que suelen ser reflejados a través de miedos que en conjunto con la trama y la representación convincente de los personajes LGBTQ+ terminan por resultar atractivos para las nuevas generaciones. A su vez esas historias pueden servir como un refugio para los adolescentes que buscan sentirse cómodos con su cuerpo mientras se invita al espectador a reflexionar ante los temas planteados.

Estas características podemos encontrarlas en I Saw the TV Glow largometraje dirigido por Jane Schoenbrun y que entre sus productores se encuentra la actriz Emma Stone. Su distribución corre a cargo de A24, estudio que en la actualidad destaca porque sus películas de terror optan por un enfoque más hacia lo psicológico planteando a su vez temas frescos e innovadores.

Estrenada en 2024 I Saw the TV Glow es un coming-of-age cuya profundidad narrativa gira en torno a la exploración meditativa de la soledad que alude al terror de la transición temprana y al autodescubrimiento. Tanto en la construcción del montaje como en la estructura del guion, la película logra moldear a sus personajes que luchan contra la disforia corporal y las complejidades de sus vivencias previo a la transición y durante la construcción de su identidad, representadas de una manera genuinamente humana bajo el uso de metáforas.

En el lenguaje visual, la perspectiva cinematográfica de Schoenbrun enfatiza la identidad queer y trans mezclando colores e iluminación que resaltan en las sombras por medio de las luces y el decorado. Esta paleta de colores aparece desde la secuencia inicial de la película que contrasta con tonos azules, rosas y morados visibles en los diferentes escenarios y en momentos claves de la historia. El uso de las sombras y tonos más oscuros representan la angustia que hace eco a los miedos de los personajes.

La directora logra encontrar inspiración en la nostalgia de la cultura pop, principalmente en la televisión y el formato VHS, justo antes de que la era del internet y las redes sociales ganaran terreno absoluto, teniendo como base principal las series juveniles de misterio que tuvieron un notable impacto durante la década de 1990, siendo transmitidas a medianoche y de las que se compartían opiniones en reuniones con los amigos o en los clubs de fans. De igual forma se hace referencia al arte efímero, así como en la manera en que repercute en la vida urbana de los adolescentes y en su camino hacia la madurez.

La trama transcurre durante varios años empezando en 1996 y nos presenta a Owen (Justice Smith) un chico que vive en los suburbios junto a sus padres. Un día conoce a Maddie (Jack Havoc) que asiste a su misma escuela secundaria. Owen se da cuenta que Maddie es fan de una serie de televisión llamda The Pink Opaque y ella lo invita a su casa para que la vean juntos. Desde ese momento la fascinación de Owen por la serie se vuelve más visible mientras él y Maddie construyen un vínculo significativo ya que ven en cada uno el reflejo del otro, por lo que se vuelven más cercanos.

En paralelo a su narrativa, la serie que se presenta The Pink Opaque sirve para profundizar más en las vulnerabilidades y experiencias de Owen y Maddie, que a su vez les servirá como un portal hacia su autodescubrimiento ya que pareciera como si se dibujara una línea entre la realidad y la ficción en sus vidas, dando la impresión de que la serie en realidad refleja las emociones que no pueden expresar verbalmente. La vida de Owen cambia repentinamente cuando la serie es cancelada y Maddie desaparece misteriosamente.

Para la creación de la atmósfera con toques de fantasía y misterio sobrenatural que permea dentro de la metaficción, Schoenbrun se inspiró de la obra cinematográfica del cineasta David Lynch, en especial de su serie Twin Peaks (1990) y en la exitosa serie de televisión noventera Buffy the Vampire Slayer (1997), creada por Joss Whedon. Ambas series de televisión cautivaron a la directora durante su juventud por lo que decidió usarlas como citas visuales logrando capturar a la perfección la inquietante atmósfera gracias a la dirección fotográfica de Eric Yue y a la edición de Sofi Marshall.

Un referente claro a los miedos e inseguridades queer y trans puede ser observado cuando Owen va a casa de Maddie para ver The Pink Opaque, sin que los padres de él se enteren, ya que son estrictos con el joven y le prohíben ver esa serie, por lo que para el joven pasar tiempo con Maddie se vuelve un momento de escape a un espacio seguro. Esto hace énfasis al momento en que los adolescentes cuestionan su identidad de género a escondidas por miedo a la reacción de sus padres y demás personas que les rodean, por lo que prefieren pasar tiempo con amigos en quienes confían plenamente, lo que les ayuda durante el proceso de la construcción de su identidad de género mientras experimentan un mundo nuevo de una manera más libre.

La realización de Schoenbrun resulta tan intrigante como efectiva en la que consigue mantener el suspenso en los temas que se entretejen. No sólo recurre a los aspectos técnicos y al lenguaje visual tanto en su narrativa principal como en la parte de la metaficción para reforzar la experiencia trans y queer, sino que hace uso de metáforas a través de los diálogos para enmarcar las sensaciones y emociones reprimidas de sus personajes, que al mismo tiempo son una exploración autorreferencial, algo que la directora ha mencionado en varias entrevistas, aportando sus propios valores que destacan por permanecer fuera del sistema heteronormativo que realiza bajo una mirada trans no binaria, por lo que esta película es imperdible para la juventud LGBTQ+ y audiencia en general.


Lily Droeven es escritora profesional de reseñas y ensayos de cine. Su trayectoria empieza en abril de 2021, cuando empezó escribiendo de manera profesional para el female film journal Girls at Films y también ha realizado entrevistas a mujeres que laboran en distintos espacios de cine desde actrices, productoras hasta directoras. En mayo de 2023 salió su primera publicación en la revista Letras Libres como escritora ocasional en la sección de cine Letrillas. Su amor por el cine es profundamente personal. Le gusta mucho ver películas clásicas y contemporáneas internacionales porque disfruta conocer la historia del cine de otros países y sus culturas a través de su narrativa. Trabaja como diseñadora editorial. Nació en 1987 y vive en Mérida Yucatán. Puedes leer sus textos y seguirla aquí.


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