Buñuel contra la fe: el milagro incómodo de Nazarín.

Por Ana Saavedra

Hablar de Luis Buñuel es adentrarse en las fibras más sensibles que el cine ha logrado capturar. Invariablemente, sus películas exponen la fragilidad humana en toda su vastedad.

Nazarín es un claro ejemplo de ello. Buñuel tuvo el buen juicio de rodearse siempre de grandes talentos en su entorno creativo, y juntos entregaron filmes de una calidad incuestionable y una profundidad que sigue dando de qué hablar a las nuevas generaciones.

Desde la primera escena se percibe que ingresamos a un universo contenido, donde los personajes están construidos con tal fuerza y verosimilitud que el espectador siente que “tienen vida propia”. Sus afectos, debilidades y fortalezas les otorgan una solidez escénica que los vuelve entrañables, sin importar su condición humana.

La película cuestiona la fe, la religión, una sociedad convulsa y la fragilidad del papel de las mujeres en una época en la que su lugar era constantemente debatido y definido por otros. El protagonista, el cura Nazario, es el vehículo del cuestionamiento, la redención y la fe puesta a prueba a lo largo de toda la historia.

El guion, adaptado de la novela homónima de Benito Pérez Galdós, fue trasladado con acierto a la idiosincrasia mexicana, capturando para siempre los paisajes y entornos de un México que ya no existe.

Buñuel comenzó los preparativos para filmar Nazarín en 1958, soñando con hacerlo en España. Envió el guion a la Sección de Cinematografía, pero para su sorpresa, el permiso de rodaje fue denegado por considerarse “peligroso” desde un punto de vista moral y religioso.

Tras ello, el director buscó escenarios que sustituyeran los pueblos de la meseta española descritos por Galdós. Para fortuna de los mexicanos, los encontró en Jonacatepec, Morelos.

La película posee un valor incuestionable: por su historia, por las actuaciones de un elenco sólido y por la extraordinaria fotografía de Gabriel Figueroa, que captura con realismo la cultura y la belleza natural del país, además de la complejidad del ser mexicano.

Resulta llamativo que, pese a ser una adaptación de una obra española, Nazarín conserve y exalte la idiosincrasia mexicana: sus frases, sus usos y costumbres, sus miedos y su rudeza.

Nazarín fue nominada a la Palma de Oro en el Festival Internacional de Cine de Cannes en 1959, donde Buñuel obtuvo el Premio Internacional por su dirección.

Un año después, México envió el largometraje para contender por el Óscar a Mejor Película Extranjera en 1960, aunque no fue nominada —quizá por sus cuestionamientos religiosos o por alguna otra razón menos evidente.

Cabe destacar que, en 1995, la Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales del Vaticano incluyó Nazarín dentro de la categoría de “Religión” en su lista de 45 películas notables —junto a obras representativas de los valores y del arte— elaborada con motivo del centenario del cine.
El tiempo, una vez más, terminó por poner las cosas en su lugar.


Ficha técnica

Fecha de estreno: 4 de junio de 1959 (México)
Director: Luis Buñuel
Duración: 1 h 34 min
Guion: Luis Buñuel, Julio Alejandro, Emilio Carballido
Cinematografía: Gabriel Figueroa
Historia original: Benito Pérez Galdós
Música: Rodolfo Halffter
Productora: Producciones Barbachano
Género: Drama | Religión | Pobreza | Sátira


Descubre más desde

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑