El legendario Fernando de Fuentes fue uno de los directores más prolíficos durante los años treinta y fue pionero del cine sonoro. Uno de sus largometrajes más exitosos, El Compadre Mendoza (1934) es considerado en la actualidad como la tercer mejor película mexicana ambientada durante la época de la revolución. A través de sus películas de Fuentes exploró distintos temas abarcando una variedad de géneros y fue quien inventó la comedia ranchera y es el primer cineasta en realizar un largometraje a color con Así se quiere Jalisco (1942). Así mismo, es a de Fuentes a quien se le atribuye el descubrimiento del célebre director de fotografía Gabriel Figueroa.
En 1934 el cineasta logró sorprender a la audiencia mexicana con la obra cinematográfica de terror sobrenatural El Fantasma del Convento. El guion fue coescrito por de Fuentes junto con el productor Jorge Pezet y el prestigioso cineasta Juan Bustillo Oro, otra de las figuras principales en los primeros años del cine mexicano. El desarrollo y producción de la película inició en 1933 después del éxito de La Llorona que se convirtió en la primera cinta de terror producida en México que se basa en la leyenda de la figura espectral y que fue escrita por de Fuentes, quien decidió seguir con el éxito de las películas de terror con su propio largometraje. El productor Jorge Pezet aportó parte de la idea para la película, ya que había visitado el Museo de El Carmen en la Ciudad de México y quedó fascinado con las momias que forman parte de la exposición por lo que sugirió que debían incorporarlas a la historia. La filmación se llevó a cabo en el Antiguo Colegio de San Francisco Javier, que fue un importante monasterio ubicado en Tepotzotlán en el Estado de México. El elenco principal de la película está conformado por Marta Roel, Enrique del Campo y Carlos Villatoro.

Para la composición visual de la cinta de Fuentes vuelve a colaborar con la dirección de fotografía de Ross Fisher y con la dirección de arte de Fernando A. Rivero que se inspiran en el estilo del cine expresionista alemán que junto con el trabajo de cámara, escenografía e iluminación construyen una ambientación gótica deslumbrante. El arreglo musical del compositor Max Urban enmarca la sensación de terror constante.
El Fantasma del Convento inicia cuando Cristina (Marta Roel), su esposo Eduardo (Carlos Villatoro) y Alfonso (Enrique del Campo), el amigo de ambos, se pierden durante un paseo nocturno por el bosque, cerca de las montañas. Se encuentran con un hombre misterioso que los guía a un monasterio cercano llamado La Orden del Silencio habitado por unos monjes enclaustrados. En un principio dudan si deberían seguir al hombre, pero finalmente deciden ir para no pasar el frío de la noche. Cuando llegan al monasterio son recibidos por el padre Prior (Paco Martínez) quien acepta darles asilo para pasar la noche. Cristina, Eduardo y Alfonso coinciden que monasterio daba la impresión estar detenido en el tiempo y que no debería estar ahí en esa época.
Al reunirse para cenar con los monjes, el padre Prior les cuenta la historia de Fray Rodrigo, un hombre que antes de volverse monje deseaba seducir a la mujer de su amigo y para tenerla le vendió su alma al diablo; dicha acción le trajo a Rodrigo graves consecuencias en las que pagará penitencia de por vida como alma en pena. Mientras tanto se revela a la audiencia que Cristina tiene un idilio amoroso con Alfonso y no pierde oportunidad en seducirlo, pero la historia que les relata el padre Prior deja a Alfonso visiblemente conmocionado ya que empieza a sentirse culpable por tener un idilio con la esposa de su mejor amigo poniendo en riesgo no solo su amistad con él, sino que también su integridad moral. En el transcurso de la noche los miedos de Alfonso aumentan cada vez más y es testigo de una serie de eventos extraños y macabros.

Con esta película de Fuentes logró repetir el éxito como había ocurrido con La Llorona que supuso un triunfo clave en su carrera al construir una historia de terror sobrenatural bajo una sorprendente atmósfera lúgubre y gótica teniendo como trasfondo un triángulo amoroso adúltero mientras explora la dimensión emocional y mental a partir de tres personajes complejos. Esto le ayudó al largometraje a influir enormemente en futuras películas de terror de la Época de Oro del Cine Mexicano.
Lo que caracteriza a la narrativa de la cinta son los elementos de las tradiciones sobrenaturales mexicanas que evocan tanto a las leyendas que por años han sido parte de la tradición oral, permitiendo sumergir al público en un ambiente terrorífico y claustrofóbico. Un segundo referente en la trama que forma parte de la cultura mexicana es la religión católica en cuanto a la manera en que esta cuestiona la moral del ser humano que condena el adulterio; podemos decir entonces que la cinta ahonda de una manera terrorífica las consecuencias del adulterio frente al catolicismo que se presenta como una metáfora de los terrores de la religión católica, ya que para esta religión el adulterio no era solo un pecado mortal, sino que corrompe las estrictas reglas del decoro social y moral que trae graves consecuencias espirituales. De esta forma los sucesos macabros de la narrativa sirven como elemento compositivo para subrayar el castigo de conciencia tras romper la principal regla de la fidelidad ante el matrimonio, considerado como un sacramento importante dentro de la religión católica. Al mismo tiempo la tentación está fuertemente representada en dos ocasiones: la primera con Cristina siendo retratada como figura de deseo sexual hacia Alfonso, lo que desata la pasión humana que se descontrola; la segunda es la curiosidad de entrar a la celda clausurada donde permaneció Fray Rodrigo en sus últimos días y que está embrujada. Ambas situaciones son estructuradas en la narrativa por de Fuentes como lo prohibido o una incitación al mal que terminan por fracturar el temor de Dios por parte del ser humano impuestas por las enseñanzas religiosas convirtiéndolo en una lucha interna para Alfonso.
A casi un siglo de su estreno, El Fantasma del Convento es un ejemplo excepcional del cine de terror sobrenatural construido meticulosamente tanto en su narrativa como en su sorprendente lenguaje visual y uso de sonido con una narrativa que examina las consecuencias de los conflictos pasionales desde el punto de vista de la religión católica y que en la actualidad destaca como la principal cinta de terror mexicano a inicios de la etapa sonora que coloca a Fernando de Fuentes como uno de los máximos exponentes que dejó una huella indeleble con sus aportaciones creativas en la industria.
Lily Droeven es escritora profesional de reseñas y ensayos de cine. Su trayectoria empieza en abril de 2021, cuando empezó escribiendo de manera profesional para el female film journal Girls at Films y también ha realizado entrevistas a mujeres que laboran en distintos espacios de cine desde actrices, productoras hasta directoras. En mayo de 2023 salió su primera publicación en la revista Letras Libres como escritora ocasional en la sección de cine Letrillas. Su amor por el cine es profundamente personal. Le gusta mucho ver películas clásicas y contemporáneas internacionales porque disfruta conocer la historia del cine de otros países y sus culturas a través de su narrativa. Trabaja como diseñadora editorial. Nació en 1987 y vive en Mérida Yucatán. Puedes leer sus textos y seguirla aquí.
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