Es increíble pensar que a tan joven edad debamos elegir nuestro futuro, siendo que no hemos conocido ni la mitad del mundo que existe allá afuera. ¿Qué pasaría si recibimos un llamado más fuerte que todas las opciones terrenales? Algo divino, que podría cambiar el rumbo de los que apreciamos. ¿Abrazaremos esa voz, seguimos la luz? Más bien ¿hay algo que realmente diga nuestro nombre? Eso lo descubrimos en Los domingos (2025) de Alauda Ruiz de Azúa.
La historia nos presenta a Ainara, una adolescente que está próxima a alcanzar la edad para ir a la universidad pero sorprende a su familia al comunicar su verdadera vocación: ser monja. Un padre viudo y complicado, una tía atea rozando el divorcio, guías espirituales, amigos con distintos estilos de vida, eso compone el círculo que acompañará a Ainara en el discernimiento más crucial de su vida. ¿Atender el llamado divino o todavía queda mucho por conocer?
Blanca Soroa proyecta a una joven que sostiene sus creencias a pesar de las oposiciones de su familia. No se define como una santa, sino que vive como lo haría una adolescente con sentimientos y despertares, uniéndose con su fe. El punto máximo de su interpretación lo conocemos en las escenas finales, cuando la sombra de la duda amenaza el panorama mostrando una fuerza de voluntad que la hará salir avante.

Miguel Garcés interpreta a un personaje complejo al tratarse de un padre que apoya las decisiones de su hija mayor pero sobreponiendo sus propios intereses. Malabarea entre mantener a su familia a flote siendo consumido por las deudas, dejar ir al pilar de su familia, discutir con su hermana sobre el incierto futuro que los espera. Es el papel de alguien que trata de hacer todo lo que puede con lo que tiene.
Las palmas de la obra se las lleva Patricia López Arnaiz. “Maite” es una mujer, porque no decirlo, terca que no se doblega a pesar de la pérdida inminente. Un divorcio a la vuelta de la esquina, su sobrina recluida, con fuertes convicciones que pueden más que todo lo que está dejando atrás. Objetiva, dura, sorprendentemente habla desde el corazón para hacer saber lo que le importa pero eso no basta para detenerla de cerrar su puerta para siempre.
Los domingos es una película hermosa de ver, con una cinematografía impecable, que envuelve por la duda de cuál será el camino por elegir, un dilema para el espectador de que es considerado “correcto”. Además, existe el constante recordatorio de que se trata de una adolescente de 17 años que no ha tenido “todas las experiencias” que la sociedad considera necesarias para crecer, ¿realmente se puede pensar que “le falta vivir” a Ainara? El hecho de tener sueños diferentes a los demás no significa que sean menos importantes.
Los domingos se encuentra disponible en cines.
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