El escritor norteamericano Bret Easton Ellis cuenta que, mientras hablaba con Quentin Tarantino sobre su reciente novela Los destrozos, el director le dijo: “Hiciste lo mismo que yo hice con Érase una vez en Hollywood (2019). No es que sea tu infancia, pero son tus recuerdos”.
Ambos describen una California atosigada por asesinos seriales que ponen la mirada en las clases privilegiadas, las de enormes mansiones y hedonismo desbordante. No obstante, Bret Easton Ellis se vale de un narrador omnisciente para desplegar un engranaje metaliterario donde ficción y realidad se funden; un libro que el autor intentó escribir en 1982, 1999, 2006 y 2013, salidas en falso en las que Ellis confiesa no haber estado preparado para desnudarse emocionalmente.
Casi 40 años después y en un hecho sin precedentes, Los destrozos vería la luz primero serializado en un podcast presentado entre 2020 y 2021, durante el confinamiento por la pandemia covid-19. La trama sigue al joven Bret de 17 años, quien atraviesa el verano junto a sus amigos y su novia Debbie, viviendo entre fiestas, sexo y drogas; aparece entonces el asesino serial acechando en las sombras, dentro de un Los Ángeles bañado en esquizofrenia, al tiempo que Bret debe lidiar contra sus emociones eróticas y la llegada del enigmático personaje: Robert Mallory.

En Los destrozos hay terror y mucho sexo, personajes sofisticados de los que se vale el autor para contar ante todo, una historia sobre la pérdida de la inocencia y los miedos que atormentan igual a los 17 que a los 57 años, edad en que Ellis escribió el libro. Hay, además, vasta nostalgia por una época que se evaporó para siempre, como lo es la década de los 80; las descripciones que Bret hace de entornos y situaciones, posicionan la novela como uno de los trabajos más ambiciosos del escritor, otrora enfant terrible de la literatura norteamericana y más tarde, blasón de la generación X.
Aquella idea que reza sobre el primer libro de un escritor, como detonante de todo el universo literario que vendrá en obras posteriores, no aplica en Bret Easton Ellis: Menos que cero (1985) queda lejos de ser ese cúmulo de ideas, Los destrozos, en cambio, condensa fragmentos precisos de la vida del novelista, quien afirma que cada obra resulta una reflexión sobre el contexto existencial al momento de escribir.
Así, su libro debut, describía los años de universidad; Las reglas de la atracción (1987) y American Psycho (1991), trataban sobre la vida en Nueva York y Glamourama (1998), se enfocaba en la fama y sus estragos. Los destrozos, en cambio, funciona como un inquietante y lujurioso viaje a través de las siempre complejas marañas de volverse adulto y el desgaste de la inocencia.
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