‘Los sueños que compartimos’ (2025) de Valentina Leduc: anhelar un futuro diferente.

Una mañana de septiembre tuvo lugar la conferencia de prensa del nuevo largometraje documental de Valentina Leduc, quien anteriormente se había desempeñado como editora. Los sueños que compartimos nos presenta un futuro utópico cuyas bases fueron acentuadas por colectivos internacionales, trabajando de la mano a pesar de las vicisitudes que conlleva remar contra corriente (o más bien, contra el capitalismo).

La narrativa toma lugar en Froxán, Galicia (España); Lûtzerath (Alemania) y un municipio de Puebla (México). En cada uno de estos espacios se levantan grupos por un bien común, el salvaguardar sus tierras de la destrucción de las grandes empresas. En Galicia existe el problema de los plantíos de eucalipto que dañan el ecosistema, mientras que en Alemania jóvenes deciden vivir en los bosques para evitar que la compañía RWE los destruya para obtener carbón, y por último, no menos importante, en México los pueblos se plantan frente a Bonafont para evitar que consuman sus pozos, robándose el agua.

Foto: Eli Montelongo

El filme tiene un posicionamiento claro: el mayor acto de rebeldía es trabajar unidos. El EZLN decidió embarcarse en una misión europea de solidaridad, compartiendo vivencias con la resistencia de Lûtzerath, sumándose a los esfuerzos de Froxán e incluso acunando a los visitantes extranjeros que se sumaron a su trinchera. Ningún idioma o nacionalidad marcó una barrera, simplemente se trató de luchar por sus ideales. Lo cautivante fueron las escenas donde observamos que no hay lugar para el miedo si se tiene convicción en lo que uno cree.

Durante el Q&A que hubo posterior a la proyección la directora nos comentó que la idea surgió cuando se enteró de que el EZLN partiría al viejo continente, marcando la pauta para investigar sobre los colectivos vinculados. Poco a poco se fueron acercando a las comunidades, siempre desde el respeto, la confianza y la intimidad, lo cual se denota en la cinta cuando observamos todos los testimonios que nos fueron compartidos, algunos con destellos de temor, otros con alegría y sin duda la mayoría con fuerza.

Foto: Eli Montelongo

Algo que cabe aclarar, en palabras de Leduc, es que esto no se trata específicamente del zapatismo, sino que habla de su repercusión en el mundo. Se trata de ver el proceso de distintas resistencias. Recoger destellos de las iniciativas de las demás comunidades para demostrar que no estamos solos. 

Una frase que impacta en el público aparece impresa en un cartel en la periferia de Lûtzerath que reza “It’s easy to imagine the end of the world than the end of capitalism”. Suena desalentador pensar que nunca podremos vencer a los que nos violentan pero se puede lograr, como mencionó Juan Carlos Rulfo en el Q&A, fomentando la comunicación y la unión, resistiendo y existiendo desde donde nos sea posible.

Los sueños que compartimos estará disponible en la Cineteca Nacional de México a partir del 11 de septiembre.


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