Andrea Figueroa y sus 27 planes para hacer cine.

Puntual y sonriente Andrea Figueroa atiende a nuestro encuentro, una videollamada. Mucho hemos de agradecer que el confinamiento pandémico nos habituara a explorar por esta vía, una forma distinta de cercanía. Hace un par de días Andrea y yo establecimos contacto porque surgió el interés de explorar su labor como diseñadora de producción, pero también su trabajo en el corto de Arístides Mantilla.

Algo que me llamó la atención un montón, es que como en la historia de Liliana Soto, publicada hace un par de meses también aquí en Kinema, el factor migración estaba implícito.

Andrea Figueroa con su reconocimiento al término del curso en La Academia

Andrea es una mexicana nacida en Tlaltizapán, Morelos y que a sus 25 años ha logrado alcanzar el sueño de estudiar cine y ahora mismo se encuentra construyendo una carrera en el diseño de producción. 

Probablemente muchos sepan lo que hace una diseñadora de producción, pero para quienes aún no lo tienen tan claro, les cuento que se encargan de darle vida al mundo en el que se desarrolla la historia, esos espacios que nos llevan a otros mundos, algunos de fantasía, horror o nostalgia y de eso precisamente se encarga Andrea.

Una mexicana que aunque está muy orgullosa de su país, tradiciones y colores, pronto reconoció la necesidad de migrar al país vecino del norte con tal de estudiar cine y es que para Andrea siempre fue la respuesta, la única pregunta era ¿Cómo llegar ahí? Su formación fue una especie de carrera con 3 paradas, primero estudió y experimentó en el teatro, después exploró la escritura y la última parada fue el cine.

En la quietud de la noche, 2025

En este punto la operación parece sencilla, sin embargo como en muchas otras historias, la educación se convirtió en el primer obstáculo y no me mal entiendan, es cierto que conforme las décadas, la educación y la tecnología ha ido avanzando, pero es preciso reconocer que en el plano nacional hacer cine es un poco más complicado.

Fue en ese momento que Andrea tomó la decisión de irse a estudiar a la New York Film Academy, en el programa de filmmaking, eso sí para lograrlo llevaba 27 planes, sí como las 27 letras del abecedario porque el que algo “no se acomodara” no era un motivo para detenerla y es que renunciar a la comodidad de su país, idioma y estar cerca de su familia fue algo que sin pensarlo dos veces decidió dejar. 

Así pues emprendió el viaje que originalmente estaba previsto para 3 años, porque a veces una tiene apurarse para estudiar y reducir gastos, y al terminar la carrera de cine y entrada ya en el tema aplicó para un curso en la Academia de los Oscar, prácticamente la academia de La Academia, en este programa 7 mil personas aplicaron, 100 lograron entrar y solo 5 eran de la rama del diseño de producción, desde luego Andrea fue una de ellas.

Pero ese logro solo se centraba en estudiar ese verano en la academia, además al término de dicho curso, lograba alcanzar una mentoría durante 1 año, para poner en práctica ese proyecto que había desarrollado durante el curso y Andrea una vez más, lo hizo.

Andrea Figueroa en el set de «En la quietud de la noche» (2025)

Ahora, aunque lo más podría llamar la atención de su carrera son sus aportes del cine, también se ha desempeñado en el diseño en comerciales y videos musicales, todas estas opciones estaban incluídas en uno de los 27 planes que ella llevaba por si el cine se complicaba un poco.

Por pura curiosidad y admito que también por metiche, le pregunté si había pensado dedicarse en algún momento a la dirección cinematográfica en lugar del diseño de producción y me contó que justo así fue como inició, dirigiendo pero que al final el diseño la atrapó. 

Algo que me intrigaba es como había logrado mantener su identidad en un entorno tan distinto a México, como lo es Los Ángeles, New York y en general los EEUU, pero no se adelanten a reclamarme, es cierto que los mexicanos estamos también presentes en todo el país y que Los Ángeles pareciera un bastión de Latinoamérica, entonces la mezcla cultural y de identidades cada vez es más grande, y podemos considerar que el mantenerse fiel a la persona que era, no fue una situación cualquiera.

Ahora bien, regresando a la pregunta sobre cómo había logrado mantener su identidad y sus ideas sobre hacer y diseñar cine, me contó que el primer reto fue poder hacer entender a sus maestros y compañeros, como muchos de los sets o diseños que para ellos eran inverosímiles, en México eran lo más normal, algún gancho que se vuelve antena, una foto de un famoso en la credenza de la entrada o cosas que nos hacen decir “solo en México”

Jesús Ochoa, En la quietud de la noche, 2025

Y ahí entonces, sigue el camino de la resistencia, pues en el afán de retratar una clásica tarde mexicana, está la barrera del pensamiento extranejero y ¿Cómo es eso posible? ¿Por qué usaría ese color en el diseño? ¿Por qué hay un perro en la azotea? Todas esas preguntas constantes necesitan tener una identidad bien arraigada para no perderse entre el vaivén cultural y la mezcla de identidad. 

Precisamente sobre esa identidad es que Andrea siempre había querido trabajar, el día de muertos, esta celebración es por antonomasia la que nos identifica como mexicanos y también la que para muchas es nuestra favorita, los colores, olores, la nostalgia, el anhelado regreso de aquellos a quienes amamos. 

Por eso cuando se presentó la oportunidad de participar en la producción de Arístides Mantilla no lo dudó ni un segundo, “En la quietud de la noche” es un cortometraje que cuenta con las actuaciones de Yalitza Aparicio, Jesús Ochoa y Memo Villegas entre otros, fue ahi en donde Andrea pudo retratar esa lucha lucha y resistencia como mexicana, logró llevar el mictlán a la realidad, su rostro al describir este trabajo era el de la persona satisfecha y orgullosa de su labor, el objetivo principal: Plasmar el surrealismo en la pantalla como si San Andrés, Veracruz, hubiera sido por el mundo de los muertos y era el momento de filmarlo.

Cuando me contaba sobre esta parte no pude evitar poner la siguiente pregunta sobre la mesa: ¿Surrealista como Remedios Varo y Leonora Carrington en sus obras o como Juan Rulfo en Pedro Páramo? 

Y aunque la respuesta tardó un par de segundos en llegar fue tajante: aunque algunos elementos llevaban esa inspiración, el trabajo de Arístides fue distinto, llevaba más cosas

De nueva cuenta pregunté ¿Surrealismo entonces de Andrea Figueroa? , con toda la intención de que la pregunta la sorprendiera y así fue, después de esbozar una sonrisa enorme y un poco sonrojada, Andrea admitió que era el surrealismo de Andrea Figueroa. 

Y es aquí donde el surrealismo, la tenacidad, resistencia y las ganas de una mexicana por hacer cine nos invitan a mirar su trabajo, a conocerlo y difundirlo, Andrea tiene un brillante futuro en el cine y 27 planes más, por si se presenta una eventualidad, así que seguro tendremos muchas noticias sobre su trabajo próximamente.

Cómo nota al pie: Me habría encanto ser más breve, pero hay historias que no pueden ser contadas en menos palabras.


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