‘Voces de Chernóbil’ (1997) de Svetlana Aleksiévich: la memoria de una catástrofe que nunca termina.

El sábado 26 de abril de 1986, ocurrió el peor accidente nuclear de la historia, en la central Vladímir Ilich Lenin, al norte de Ucrania, muy cerca de la ciudad de Chernóbil. La explosión del reactor provocó una estela de muerte y enfermedades en los habitantes de la zona, además de un daño irreparable al medio ambiente.

En su película Stalker (1979), Andréi Tarkovski abordaba un lugar postapocalíptico en el que sucedían cosas extrañas, un espacio desolado en el que solo quedan atisbos del dolor y heroísmo de otros tiempos. La realidad, siempre superando la ficción: los cuidadores de la planta abandonada en Chernóbil se llaman a sí mismos “stalkers”.

La ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2015, la bielorrusa Svetlana Aleksiévich, recopila en su libro Voces de Chernóbil las entrevistas recabadas a través de más de 10 años con los testigos del desastre nuclear. La periodista, por medio de un híbrido entre crónica, ensayo y documental, expone los testimonios de soldados, políticos, enfermeras, bomberos, científicos, madres de familia y niños, quienes describen en largos monólogos los estragos tanto físicos como psicológicos del horror en Chernóbil, un trágico evento en el que se concluye, la política rebasó a la ciencia y la humanidad.

La escritora y periodista Svetlana Aleksiévich

Dividido en los apartados: La tierra de los muertos, La corona de la creación y la admiración de la tristeza, Svetlana Aleksiévich deja que sus entrevistados hablen y conmuevan al lector, con relatos que hablan de amor, de esperanza y nostalgia por la vida antes del incidente. Todo el entorno queda envenenado y las personas viven medio muertas, mueren medio vivas.

Lo relevante del volumen es poder dar voz a las víctimas de la barbarie, que muchos años debieron permanecer calladas debido al control de la antigua URSS. En años más recientes, el infame turismo nuclear en Chernóbil sigue lucrando con la tragedia de una zona que supura muerte y radiactividad; en el epílogo, la autora asegura que más de uno se sorprendería al conocer el interés que hay en el mundo por visitar ese lugar de peligro extremo.

Aleksiévich y su maravilloso acercamiento al tema bélico en La guerra no tiene rostro de mujer y Los muchachos de zinc, aporta con Voces de Chernóbil un cúmulo de emociones que incluso al lector más apartado del tema, lo atrapará.

La lectura del libro puede completarse con la revisión de la soberbia miniserie de HBO Chernóbil (2019), una mirada cruda y real al desastre que, probablemente, sea una de las mejores series de todos los tiempos.


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