Enérgico híbrido entre documental, biopic y cine bélico, Salvador (1986), del siempre polémico Oliver Stone, establece los elementos temáticos y estéticos que gobernarán en adelante su filmografía: turbulentos universos políticos donde cuesta distinguir entre héroes y villanos.
A inicios de los 80, Stone se topó por casualidad con el periodista Richard Boyle, quien le mostró textos inéditos sobre sus experiencias cubriendo guerrillas en Centroamérica; el cineasta quedó tan asombrado con la sordidez del relato, que le propuso al también fotógrafo escribir un guion para filmar una película.
Ante la negativa de los grandes estudios de respaldar el proyecto, Oliver Stone buscó financiación en México y Reino Unido, reclutó al cinefotógrafo Robert Richardson y a los actores James Woods y James Belushi en los papeles centrales, convirtiendo la idea original en un entresijo pesadillesco sobre un periodista freelance atrapado en la barbarie de la insensatez militar/guerrilla. Richard Boyle carga con deudas y adicciones, por lo que decide regresar a El Salvador para evitar la miseria y rescatar de paso a una antigua novia y sus hijos.

El filme de Oliver Stone es crudo y audaz, exhibiendo las complejidades de un oficio que se ejerce en parajes salpicados de sangre, entre montañas de cuerpos en descomposición, monjas violadas y sacerdotes acribillados en plena misa dominical, mientras el tío Sam subvenciona al ejército salvadoreño y Ronald Reagan se convierte en el surreal presidente 40 de los Estados Unidos. Salvador posee tremendas secuencias de acción que sumergen al espectador dentro del vórtice de locura bélica; se corre, se escapa, se miente y se adula, incluso, se puede morir por una fotografía.
Oliver Stone, que ya había ganado un Oscar algunos años antes gracias al guion adaptado de El expreso de medianoche (1978) de Alan Parker, recibió dos nominaciones al premio de la Academia para Salvador (mejor actor y mejor guion original), además de catapultar (y salvar) para siempre la carrera del director nacido en Nueva York, quien después presentaría en la misma línea Pelotón (1986), Nacido el 4 de julio (1988), JFK: caso abierto (1991) y Nixon (1995), invariablemente con su mirada crítica sobre los gobiernos, la corrupción y la hipocresía política.
Estudio profundo y honesto sobre las tribulaciones del periodismo, Salvador no solo se filmó en México, también contó con un elenco secundario de histriones mexicanos, entre los que desfilan: Jorge Luke, Salvador Sánchez, Roberto Sosa, José Carlos Ruiz y la gran Elpidia Carrillo.
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