Creo que no es sorpresa para el público general que Superman del 2025 fue considerada un buen inicio para el nuevo DC Universe (o DCU). Todo gracias a que James Gunn, director de la película y co-CEO de DC Studios, estableció una base sólida junto con Peter Safran (el otro CEO), de modo que las audiencias generales tuvieran curiosidad por descubrir qué otras cosas tiene para ofrecer este recién creado universo.
Si bien hubo muchas incertidumbres con ciertas decisiones que tomaron, como introducir un nuevo Batman con otro actor en lugar de utilizar al ya presentado de Robert Pattinson en The Batman (2022), o darle mayor prioridad a proyectos de personajes secundarios y terciarios de DC como Clayface, varias personas le dieron el beneficio de la duda a Gunn debido al estatus que tenía dentro del cine de superhéroes, y su cinta sobre el hombre de acero solo reforzó la confianza en él y sus planes a futuro. Sin embargo, los temores en la audiencia más seguidora de DC continuarían persistiendo, luego de revelarse lo siguiente que se estrenaría en 2026.
Mientras que el primer tráiler de Clayface tuvo un buen recibimiento al tratarse de un film con su propuesta enfocada en el horror, los avances de la serie Lanterns fueron criticados por mostrar un enfoque más terrenal e insípido. Uno que no pareciera (por el momento) concordar con la mitología espacial y diversa que suele caracterizar a los Green Lanternsen otros medios.


En el caso de Supergirl (2026), la reacción fue más desapercibida y el interés que llegó a captar solo fue disminuyendo conforme más se acercaba su fecha de estreno a finales de junio, la cual, para variar, fue una decisión terrible tomando en cuenta su competencia del verano con Minions & Monstruos, Toy Story 5, La Odisea de Christopher Nolan y Spider-Man: Brand New Day, añadiendo además, la fatiga actual en el subgénero de los superhéroes y las desfavorables críticas salidas a la luz del metraje de DC.
Dicho este panorama, y habiendo visto ya la película, es momento de dar mi opinión sobre esta y revisar qué fue lo que salió mal con el segundo capítulo en el DCU. Aunado a lo anterior, veo necesario comentar ligeros spoilers sobre este film para describir mejor muchos de sus fallos, por lo que dejo estas oraciones como advertencia para los que aún no la ven.
Lo primero que quiero añadir son los aspectos positivos, y desgraciadamente es poco lo que tengo que decir al respecto, pero si hay algo que puedo rescatar de Supergirl es la mismísima superchica interpretada por Milly Alcock.


Pese a que el guion no permite que su interpretación brille del todo, Milly es espléndida en su papel como Kara Zor-El y encuentra su identidad propia más allá de ser la prima de Superman o la “versión femenina” de este último, ya que, al margen de que ambos portan los mismos colores y símbolo, las circunstancias que los llevaron a convertirse en quienes son ahora tienen muchas diferencias.
Mientras que Clark Kent tuvo la fortuna de crecer desde la niñez bajo los ideales de sus bondadosos padres en la Tierra, Kara se encuentra sumida en un profundo trauma que lleva cargando consigo por todo lo que pasó en Krypton (su planeta natal), y eso la llevó a una vida actual de excesos para evitar confrontar ese dolor.
Creció en una cúpula en el espacio junto a su familia y otros kryptonianos luego de la destrucción de su mundo para después presenciar cómo estos morían lentamente en aquel domo por un envenenamiento. Su padre es la razón de que ella siga viva, pero difícilmente encuentra razones para seguir existiendo, y aunque se nota que quiere a su primo, este no comparte las mismas ideas y experiencias que ella sobre la forma de vivir, por lo que la única satisfacción que Kara encuentra para seguir adelante es salir de fiesta, emborracharse y pasar tiempo con Krypto (su perro y única conexión con su antigua vida).
Es una situación que muchos, particularmente los jóvenes adultos, pueden encontrar identificable y aporta a la creación de una empatía con este personaje al pasar por algo que también podría compararse con una crisis de los 20s, ya que ella aún no encuentra “su lugar en el universo” y cuál es su propósito.
Como digo, Milly brinda una gran actuación al transmitir una sensación melancólica y graciosamente “borracha” alrededor de Kara, pero también sabe mostrar una faceta más optimista y empática cuando la situación lo requiere. No es ni siquiera una mala persona, debido a que sí ayuda a los necesitados que se encuentra en su camino (un factor que comparte con Clark). Simplemente se encuentra pérdida en sí misma y no sabe cómo lidiar con ello, lo que da paso al catalizador de la historia (Krem y Krypto) que la fuerza a superar su duelo de una vez por todas.
En realidad, la trama interna de Kara es más simple de lo que la hice ver con mis palabras y la resolución a todo este conflicto es muy cuestionable (por no decir floja), pero ya llegaremos a eso.
En relación con lo anterior, quiero hacer un paréntesis aquí porque creo que hay algo que no se explica respecto a la moralidad de los kryptonianos. No quiero entrar en muchos detalles porque sería hacer spoilers de Superman, pero si tomamos en cuenta “esa revelación” que se da a conocer en aquella película, entonces, ¿Significa esto que todos los kryptonianos (la familia de Kara incluida) compartían la misma ideología que los padres de Kal-El (es decir, Clark)?
Es una cuestión que lleva a preguntarse más cosas y considero que no se responde debidamente, lo que quizás podría conducir a un agujero de guion que no se ve a simple vista para ambas películas.
Sea como sea, otro detalle que deseo resaltar (y fue mi favorito, personalmente) son todas las apariciones de Superman y Krypto, ya que el sentimiento que evocan al verlos en pantalla es parecido al de reencontrarse con amigos a quienes no habías visto en un tiempo, y eso es positivo, considerando que a Supes y a los perros se les suele representar como eso mismo, sin olvidar el hecho de que David Corenswet sigue demostrando, mediante su interpretación humilde y bondadosa, por qué es uno de los mejores castings que se han hecho para un personaje, ya que a Clark le importa mucho su prima, pero le es difícil acercarse a ella sin entrar en conflicto por la mentalidad cerrada y el estado de esta última. Además, tanto el superhombre como el superperro no recaen solo en emocionar a la audiencia, debido a que sus escenas aportan y se justifican, al revelarse como los únicos soportes emocionales que le quedan a Kara para seguir adelante tras su tragedia, demostrando ser de las figuras más importantes en su vida, y con esto, tampoco la eclipsan a ella, pues ambos son breves elementos secundarios y terciarios que solo sirven de apoyo para su historia y desarrollo.

El último punto para mencionar se encuentra en el trabajo de maquillaje y la diversidad en las especies alienígenas, y si bien no puedo decir lo mismo de las locaciones y planetas, al menos se agradece que tomaran en cuenta una queja constante sobre cómo muchas especies en películas de ciencia ficción (Guardianes de la Galaxia, por ejemplo) solo sean humanos, pero de distinto color. Aquí, aunque si existen unos que otros extras con forma terrestre, son pocos.
Antes de pasar a lo negativo, debo agregar que Lobo resultó una pequeña decepción para mi gusto, y eso que Jason Momoa es un casting perfecto para este papel al traer a la vida al “Deadpool de DC”, pero en una versión robusta, sádica, motera y donde nos encontramos a Momoa actuando como él mismo, prácticamente. Esto último no es una queja porque el actor, además del físico, tiene una personalidad carismática y extravagante que concuerda con el estilo e identidad de este cazarrecompensas, tanto en la pantalla como en los cómics. No por nada, Jason y muchos fans exigían esta petición de cast, pero aparte de que la clasificación PG-13 lo limita mucho en su forma de expresarse (reitero que Lobo es el Deadpool de DC), su rol en la película es una conveniencia para la trama cuando el guion lo necesita, y si quitáramos eso, él sería irrelevante para la historia. Aún con eso, es disfrutable su participación y espero que esto le permita a Momoa tener su propio proyecto individual para mayores de 18 con el czarniano.


Dichos los puntos previos, no me complace decir que Supergirl (2026) terminó siendo un producto olvidable e intrascendente, cuyo resultado se acerca más a trabajos genéricos del mismo género como Ant-Man and the Wasp (2018), Spider-Man: Far From Home (2019), Black Widow (2021), entre otros. Cintas que, si no fuera por el estudio reconocible al que pertenecen, serían mucho más olvidadas por el tiempo de lo que son ahora, y esto es debido a que, sin llegar a categorizarse como malas per se, tampoco tienen elementos que las hagan destacar de obras mejor escritas o realizadas que sean de mayor mérito para el espectador, por lo que terminan en un limbo dentro del cual suelen ser descritas como mediocres, o en el mejor de los casos, “películas para ver un sábado por la mañana”.
Para empezar, uno de los peores pecados que comete este producto es la traducción de la fuente original, Supergirl: Woman of Tomorrow, a la gran pantalla, y no necesariamente me refiero a la narrativa (eso no puedo criticarlo al no haber leído el comic), pero tras buscar en Internet varias de sus viñetas, uno puede darse cuenta de que la historieta contiene una amplia gama de colores que resulta distintiva y hermosa de apreciar junto con su arte semi-realista, mientras que su contraparte cinematográfica, tanto en corrección como paleta de colores, destaca casi totalmente por tonos grises, negros, blancos, marrones y naranjas, lo que no solo impide distinguir los planetas y lugares que nuestros protagonistas visitan, sino que también hace lucir a este metraje demasiado monótono, feo y aburrido. Esto aún sin tomar en cuenta sus decepcionantes VFX en el tercer acto que parecen inacabados, un score olvidable y sin fuerza, la mala selección musical de canciones que no se adecuan a ciertos momentos (como la versión hecha por Kelty Greye y KidMotel que reproducen de The Middle), y las confusas escenas de acción con poca visibilidad.




El otro elemento desperdiciado es el guion; Supergirl tiene la intención de mostrar las consecuencias que el duelo y la venganza tienen en la superchica y su acompañante, Ruthye, lo que da paso a un camino de recuperación para ambas que debería mostrarles por qué la violencia no es la solución a los traumas que les afligen; este es un buen punto de partida para la historia al ser coherente con sus pasados y también puede ser identificable para los espectadores. El problema está en que su escritura (así como aludí con Lobo) incluye muchas conveniencias con el fin de que la trama avance, mientras que apresura sucesos importantes sin mucho motivo (como la muerte de cierta familia durante el primer acto) y, fuera de Kara, no profundiza en sus personajes.
Un claro ejemplo de lo que menciono, es Ruthye, ya que es una joven que recién perdió a sus padres debido a Krem y ahora acude a la chica de acero por ayuda para vengarse y encontrar paz. Desgraciadamente, termina volviéndose más una damisela en apuros que apenas hace algo relevante (rara vez apoya, lucha y utiliza su espada), exploran de forma superficial su dolor, no se sabe casi nada de su familia y su comportamiento a base de quejas y demandas solo la convierten en alguien irritante para la audiencia. Además, es triste que la historia intenta crear una amistad entre ambas, lo que podría tener sentido, dadas las metas y sufrimientos que comparten, pero no lo consigue por la poca interacción que ellas tienen fuera de desacuerdos y discusiones.


Por último, Krem es un completo cero a la izquierda en todos los sentidos; su rol se limita a ser un malo desquiciado que dice unas cuantas cosas amenazantes de paso, pero termina como alguien demasiado plano para ser siquiera el villano principal de esta película, ya que no se tiene idea de quién es ni cuáles son sus motivaciones. De hecho, la interpretación que le da Matthias Schoenaerts lo hace lucir como una copia muy descafeinada de alguien como Joker o Duende Verde, debido a la escasa exploración en su psicología.
Sumado a lo anterior, se supone que hay una subtrama en la que el criminal y su grupo realizan tráfico de mujeres, el cual pudo haber sido un tema interesante, tanto para ahondar en las secuestradas como en las familias afectadas, pero al final se queda en un tercer plano y es olvidada sin razón.


Aun con esto, lo que me queda por decir vendría siendo lo relacionado al destino de Krem, y no porque el vándalo no se mereciera “eso”, pero, sin contar muchos spoilers, Kara hace algo con él que va en contra del mensaje central que la historia buscaba transmitir.
Se comprenden las intenciones detrás de la escena a la que me refiero, siendo que la mujer del mañana es más tibia con sus acciones, no siempre tiene las mismas ideologías que su primo y eso lo reflejaron hasta en los tráilers (“[Superman] ve lo bueno en todos, y yo veo la verdad”), pero si tu propia protagonista explica más de una vez que la venganza no es la solución, uno llega a cuestionarse por qué después ella tomaría una decisión como esa, lo que resulta incongruente o polémico, como mínimo.
Al final, es decepcionante que James Gunn (de acuerdo a entrevistas que tuvo como con Rolling Stone) insistiera en su prioridad por mantener la calidad en los proyectos que produce, para acabar presentando al mundo un trabajo “del montón” que será olvidado dentro de unos pocos meses. Sobre todo, teniendo en cuenta las diferencias creativas que él y Craig Gillespie (director de Supergirl) tuvieron, según The Hollywood Reporter.
Asimismo, podría mencionar la cuestionable elección que Gunn tomó de contratar a Ana Nogueira para escribir esta superproducción, al tener de experiencia previa solo un cortometraje, lo que me hace preguntarme si acaso el co-CEO de DC Studios hizo buenas decisiones respecto al resto de series y cintas anunciadas.
Sea como haya sido, Supergirl (2026) terminó como el equivalente a un alimento que, aunque sí es comestible, apenas cumple con satisfacer tu gusto, haciendo que probablemente nunca quieras volver a consumirlo y preferirás ir por mejores opciones en otros lados.
Saúl Durán tiene 22 años y actualmente estudia en la Universidad Autónoma de Chihuahua dentro de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Entre sus hobbies están el ver cine y televisión, además de leer, redactar y conocer sobre historia y cultura general. Se considera inteligente, creativo, amable, sincero y siempre busca abrirse a nuevas experiencias. Ha tenido la oportunidad de viajar a muchos lugares como Canadá, Perú y varias ciudades de Estados Unidos y México. Espera algún día visitar Europa y ser locutor profesional.
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