Especial: Adaptaciones literarias al cine.

Escribimos sobre grandes adaptaciones literarias al cine. Historias que nacieron entre las páginas de un libro y nos emocionaron al verlas en la gran pantalla. Una selección donde encontraremos clásicos inolvidables, obras de culto y trabajos muy actuales.

La chica del dragón tatuado (2011) – David Fincher

Por J.R. Nava

Dirigida magistralmente por David Fincher, The Girl with the Dragon Tattoo del año 2011, es una audaz y cautivante adaptación cinematográfica de la exitosa novela homónima de Stieg Larsson. Con un elenco estelar encabezado por Rooney Mara y Daniel Craig, esta película se presenta como un intenso thriller lleno de misterio y oscuros secretos.

La trama se desarrolla en la gélida Suecia, y nos sumerge en una compleja trama de asesinatos y desapariciones, dejando a los espectadores con el corazón en la boca desde el principio hasta el final. La misteriosa y enigmática Lisbeth Salander, interpretada de manera magistral por Rooney Mara, se roba la atención de la audiencia con su personalidad intrigante y su inolvidable apariencia visual, resaltada por su icónico tatuaje de dragón en la espalda. Esta antiheroína se convierte en el alma de la película con su valentía y destreza hacker, tejiendo un vínculo inquebrantable con el periodista Mikael Blomkvist, interpretado por un convincente Daniel Craig, mientras ambos se embarcan en una búsqueda para resolver un inquietante caso de asesinato que se extiende por décadas.

La dirección de Fincher es impecable, creando un ambiente sombrío y opresivo que se adapta perfectamente al tono de la historia. Cada toma está cuidadosamente compuesta, y la cinematografía de Jeff Cronenweth realza la belleza y la desolación de los paisajes nórdicos. Combinado con una banda sonora impactante, compuesta por Trent Reznor y Atticus Ross, el resultado es un auténtico despliegue de talento técnico que acentúa la intensidad emocional de la narrativa.

Esta es una película que no escatima en detalles gráficos ni en el desarrollo profundo de sus personajes. Aunque presenta escenas desgarradoras y perturbadoras, no se trata de un simple entretenimiento superficial. La trama aborda temas sociales y psicológicos, tocando temas como el abuso, la corrupción y la violencia de género, lo que la convierte en una experiencia cinematográfica trascendental y significativa.

Este es un viaje inolvidable lleno de suspenso, intriga y emoción. Rooney Mara ofrece una actuación estelar como Lisbeth Salander, haciendo honor al personaje literario y dejando una huella imborrable en el cine. Esta adaptación es un tributo al legado literario de Stieg Larsson y una obra maestra del género thriller, destinada a perdurar en la memoria del espectador mucho después de haber terminado su proyección.


Como agua para chocolate (1992) – Alfonso Arau

Por Sandra Cárdenas Quiróz

Historia de amor, recetas y realismo mágico en tiempos de la revolución mexicana esa es: 𝐶𝑜𝑚𝑜 𝐴𝑔𝑢𝑎 𝑃𝑎𝑟𝑎 𝐶ℎ𝑜𝑐𝑜𝑙𝑎𝑡𝑒.

Película basada en la novela homónima de la escritora 𝐿𝑎𝑢𝑟𝑎 𝐸𝑠𝑞𝑢𝑖𝑣𝑒𝑙, publicada en 1989 y llevada al cine por el director Alfonso Arau (1992), (adaptación fielmente al libro) nos cuenta la historia de Pedro (Marco Leonardi) y Tita (Lumi Cavazos), quienes ven su amor obstaculizado por mamá Elena (Regina Torné) quien siguiendo una tradición familiar en la que Tita, por ser mujer y la hija menor, debe permanecer soltera para cuidarla hasta el día de su muerte.

Uno de los puntos fuertes del filme ( y del libro) es que es capaz de fusionar en cada capítulo un platillo típico de la gastronomía mexicana con la historia de Tita; la cocina se convierte para ella en la libertad para poder expresar su amor y sus deseos, mediante platos exquisitos que desatan en los comensales los sentimientos más diversos, todo ello con la gastronomía como nexo de unión y metáfora de los sentimientos de los personajes.

El título de la novela hace referencia a un dicho mexicano que significa 𝑬𝒔𝒕𝒂𝒓 𝒎𝒐𝒍𝒆𝒔𝒕𝒐 𝒐 𝒇𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒐, y nos indica el estado en el que se encuentra la protagonista: como el agua a punto de hervir, en el estado necesario para cocinar chocolate, así son las emociones de Tita.


Trainspotting (1996) – Danny Boyle

Por Sebastián Valladares

La vida es una cuestión de decisiones, algunas más radicales que otras. A veces es nuestro entorno el que influye en los pasos que damos. Si nuestras elecciones han sido correctas o no muchas veces nos daremos cuenta mucho tiempo después.

Las elecciones han rondado la mente de los jóvenes de Trainspotting desde antes que los conozcamos como audiencia. Mark Renton, Spud y Sick Boy son jóvenes en sus veinte que han tomado el camino opuesto al que la sociedad querría, haciendo de la drogadicción su día a día. El grupo lo completan Begbie y Tommy, ajenos al consumo de drogas, pero no al libertinaje que une a los cinco como si fuesen delincuentes. Todos han tenido que elegir entre la tranquilidad de las convenciones de la sociedad o el insaciable deseo de satisfacer placeres pasajeros. Elegir “la vida” o amanecer sin saber qué tan cerca de la muerte están. Elegir no dejar marca o “hacer valer la pena” cada día. El VIH les pisa los talones, la moralidad se desvanece y los límites de la dignidad se cuestionan. Su vínculo se pone a prueba, ¿es siquiera “amistad” lo que los une?

Son muchas las interrogantes que pone a prueba Danny Boyle al adaptar la novela de Irvin Welsh. Una ficción completamente nutrida de la realidad de los “barrios bajos” de Escocia. Boyle unifica con maestría la mayoría de capítulos de la novela original (muchos de ellos simplemente anecdóticos) en una sola narrativa, la cual nunca pierde ese ritmo electrizante del cual no sobra ninguna escena.

Boyle elige intercambiar la multiperspectiva de la obra para centrarla en Renton, un completo acierto. Las precisas descripciones de los límites a los que llegan tanto él como sus compañeros son escritas con imágenes poderosas, gritos y asfixia. Boyle no pretende exactamente criticar, sino buscar rastros de humanidad entre aquello que parece insalvable. Y por eso Renton es el elegido para guiarnos.

Trainspotting es una inyección que va directo al cerebro. Su forma estimulante es tan directa como su fondo, el cual no necesita enrevesar su mensaje para hacerlo poderoso. Trainspotting no se trata de elegir lo que está bien o está mal, sino de elegir, en última instancia, la vida. Elegir cuando decir “Basta”. Elegir cuándo detenerse. Elegir nuestro propio camino.

Elige el viaje de ida.

Elige una experiencia cinematográfica única.

Elige sumergirte en el extasiante soundtrack.

Elige ver Trainspotting.


Mishima: Una vida en cuatro capítulos (1985) – Paul Schrader

Por Alejandra Díaz Blengio

El jueves 25 de noviembre de 1970, Yukio Mishima, considerado uno de los escritores más importantes del siglo XX, tomó un cuartel militar en Tokyo con ayuda de miembros de su ejército privado, donde orquestó su propio suicidio, quitándose la vida en el ritual del harakiri, y convirtiéndose en figura y mito.

Años más tarde, Paul Schrader tomaría su historia y tres de sus más famosas novelas, en “Mishima: una vida en cuatro capítulos”. En esta ocasión toma a un personaje no poco controvertido, como ya es su costumbre, y contradictorio en su naturaleza, como muchos de sus personajes: el outsider solitario, destructivo, que busca trascender a través de la violencia.

Mishima: una vida en cuatro capítulos, como su nombre lo indica, narra a lo largo de cuatro capítulos (la belleza, el arte, la acción; y la armonía de la pluma y la espada) fragmentos de 3 de sus obras más famosas, así como el último día de la vida del protagonista, un hombre cuya mirada sobre la vida siempre vista a través de la belleza y la estética, marcaron su existencia y su creación.

Paul Schrader a través de este film articula muy bien todas estas partes fracturadas de Mishima: su mirada meticulosa de la belleza y la estética, su obsesión autodestructiva con la belleza, con el cuerpo masculino, su complicada relación con su propia sexualidad, y eventualmente su extremismo violento de ultra derecha.

El montaje es extremadamente controlado y aunque en momentos pueda parecer surreal, por la naturaleza misma de las obras en las que se basa y por la forma del montaje, resulta también de una claridad profética. Schrader toma el suicidio de un hombre que sorprendió a todo el mundo, y nos muestra a través del cine más puro, como solo teníamos que leer entre las líneas de su obra para alcanzar a ver un desenlace que estuvo ahí todo el tiempo. Y sí, basta con un par de líneas:
“La pureza perfecta es posible si conviertes tu vida en una línea de poesía escrita con un toque de sangre”, Mishima.


La naranja mecánica (1971) – Stanley Kubrick

Por Víctor Rivera Córdova

En 1962, Anthony Burguess publicaría en Gran Bretaña la que sería conocida como su obra más trascendente y llamativa. Con el título de La Naranja Mecánica,  esta obra pasaría a formar parte del grupo de las novelas distópicas británicas más importantes, junto a las novelas 1984 de George Orwell, o Un Mundo Feliz de Aldous Huxley.

Inspirada en una experiencia personal del autor, cuando en 1944 su esposa fue violada en Londres por 4 soldados estadounidenses. Sin embargo, la intención de Burguess estaba lejos de ser vengativa con estos soldados o con la población estadounidense; sino que buscaba canalizar a través de esta obra, todas las emociones y reflexiones que este hecho le provocó, buscando presentar la tesis de que todo hombre podía redimirse, por más actos criminales que haya cometido. Para que su obra pudiera llegar principalmente a un público juvenil, Burguess compuso un nuevo lenguaje, el Nadsat, basado en palabras y expresiones eslavas, rusas y gitanas, creando una forma de expresión para sus personajes Alex DeLarge y sus secuaces criminales, los droogos.

En 1971, el gran director de cine británico, Stanley Kubrick, estrena la adaptación cinematográfica de esta novela, convirtiéndose en su momento en la película más polémica de la historia del cine.

Temáticamente se transforma en uno de los mejores tratados audiovisuales sobre la moral y la ética, desarrollando temas como las teorías conductistas en la psicología (presentes en varios procesos educativos de la época), las pandillas juveniles, las políticas sociales y la violencia. Si bien este último tópico fue el más criticado y controversial, es también uno de los elementos necesarios de acento y contrapunto que hace que su reflexión final sea totalmente desarrollada. Siendo incluso que Kubrick omite el final feliz que Burguess incorporó en el último capítulo de su obra, dotando así a la película de un final cínico, realista y mucho más reflexivo, y por lo tanto obteniendo el desprecio del autor de la obra literaria.

A nivel formal, La Naranja Mecánica destaca por varios aportes que influenciarían a todas las producciones audiovisuales posteriores, especialmente en el campo de los videoclips musicales. Kubrick hace un uso magistral de aceleraciones de tiempo en la narración visual, uso contrapuntístico de música clásica con escenas violentas proyectadas en pantalla, collage de imágenes en un montage intelectual altamente efectivo, resignificación de temas musicales populares en la cultura de masas (el tema de Cantando bajo la lluvia de Arthur Freed y Herb Brown, es el mejor ejemplo), conversión de composiciones de música clásica en música electrónica moderna realizadas en un sintetizador moog por Walter Carlos, la clásica fotografía simétrica y perfeccionista que caracterizaba a este director, o el soberbio diseño de arte influenciado por varias obras artísticas modernas de la época.

Junto a grandes actuaciones como las de Malcolm McDowell (quien tuvo que aguantar la perfeccionista manía del director de repetir una escena hasta 74 veces); Kubrick logró una de sus obras más trascendentales y polémicas, que al final llegó a ser reconocida por muchos críticos especializados, como una de las mejores películas de la historia.


Principio y fin (1993) – Arturo Ripstein

Por Armando Navarro

En alguna ocasión, Arturo Ripstein afirmó que su interés realmente estaba en el lado oscuro del ser humano. Los espejos que en el reflejo despojan a los personajes de falsas apariencias y los revelan tal como son, se vuelven una constante en el cine del director mexicano, evidenciando ese flanco lúgubre que en el destello los rompe y deforma.

En Principio y fin (1993), los espejos aparecen por todos lados exhibiendo las verdaderas intenciones de seres humanos que con cada decisión, marcan su destino hacia la fatalidad irremediable. Basada en la novela homónima del egipcio Naguib Mahfuz (Premio Nobel de Literatura en 1988), Principio y fin describe las peripecias trágicas de la familia Botero luego de la muerte del padre. La viuda, Doña Ignacia (Julieta Egurrola, imponente), decide poner todos los recursos y esperanzas de la familia en Gabrielito (Ernesto Laguardia), el hijo más joven, quien ante la presión de las circunstancias, desciende a un infierno de egoísmo y angustia que lo carcome desde el interior.

En esta desesperada lucha de una familia de clase media por evitar caer en la miseria, los demás hijos deambularán por siniestros tugurios, hoteles de paso y baños de vapor pesadillescos. Si el mayor, Guama (Alberto Estrella), decide internarse en el tráfico de drogas y su hermano Nicolás (Bruno Bichir) abandona la idea de ser escritor, la peor parte se la lleva la joven Mireya (Lucía Muñoz), quien perderá la inocencia de manera violenta luego de cargar con el corazón roto, en una caída libre que la lleva a la prostitución.

El guion de la siempre grande Paz Alicia Garciadiego, ahonda en el sufrimiento de personajes que al menor indicio de esperanza, reciben inmediatamente un porrazo trágico. Garciadiego adapta el libro de Naguib Mahfuz al contexto e idiosincrasia de un México diseccionado desde su médula: vecindades y mercados de barrio, panaderías, calles húmedas y paredes que se descarapelan como preludio del desgaste físico y emocional que sufren Gabriel y su parentela.

Principio y fin es probablemente la obra más compleja, completa y depurada de Ripstein; sus retadores 165 minutos de metraje presentan algunos de los planos secuencia más bellos y sórdidos no solo de la filmografía del director, sino de todo el cine mexicano. El desenlace, con esos tambores que taladran el oído, el desconcierto, la bruma del vapor y los zapatos rojos, se vuelve estremecedoramente insoportable.


Sueño de fuga (1994) – Frank Darabont

Por Marisela Sánchez

Stephen King es un autor americano que, desde su primer libro Carrie publicado en 1973, se ganó tanto a la crítica como a la audiencia, logrando consolidarse como el mayor referente del género de terror de los últimos años, aunque también ha navegado por otros géneros literarios como ciencia ficción, fantasía y thriller. A finales de los años 70 empezó a publicar algunos libros bajo el pseudónimo Richard Bachman, ya que las editoriales consideraban problemático publicar varios libros al año firmados por el mismo autor.

En 1982 publica Different Seasons, una colección de cuatro novelas cortas con las que emplea un tono más dramático, desprendiéndose del género de terror por el cual había alcanzado la fama.

Las novelas que pertenecen a esta colección son:

Rita Hayworth and Shawshank Redemption: (Rita Hayworth y la redención de Shawshank)

Apt Pupil: (Alumno aventajado)

The Body: (El cuerpo)

The Breathing Method (El método de respiración)

En 1994 se estrenó The Shawshank Redemption traducida en Latinoamérica como Sueños de Fuga, escrita y dirigida por el director de cine Frank Darabont, película dramática basada en la novela corta de Stephen King, Rita Hayworth y la redención de Shawshank; que se llevó 7 nominaciones a los premios de la academia incluidos mejor película y mejor guion adaptado.

Ambientada en la década de los 40 y protagonizada por Tim Robbins y Morgan Freeman, nos cuenta la historia de Andy Dufresne, quien es juzgado y declarado culpable del homicidio de su esposa y otro hombre, al no poder comprobar su inocencia, es condenado a dos cadenas perpetuas en la prisión estatal de Shawshank. Dentro de esta prisión es testigo de las más terribles atrocidades, no solo por parte de los reclusos, sino también de los carceleros y el alcalde de la prisión, quienes abusan de su poder para someterlos. En medio de la adversidad, Andy se mantiene firme y sin perder su esencia, mientras planea con determinación cómo recuperar su libertad logra grandes cambios dentro de la prisión, mejorando por mucho la vida de sus compañeros reclusos.

Sueños de fuga nos habla de la libertad y como muchas veces la desaprovechamos siendo prisioneros de nuestros propios miedos y barreras mentales y, por otro lado, también es una invitación a mantenernos generosos y a contribuir con nuestra gente y a pesar de lo difícil que parezca una situación mantener la perspectiva y no permitir que la adversidad mate tu esperanza.


Lo que el viento se llevó (1939) – Victor Fleming

Por Dana Messeguer

Esta gran adaptación de la novela de romance histórico de Margaret Mitchell es un referente icónico del cine de Estados Unidos que retrata la vida en su región sureña antes, durante y después de la guerra civil desde el punto de vista de la debutante Scarlett O’Hara, vanidosa y egocéntrica heredera de una plantación en Tara, Georgia.

Su historia es particularmente llamativa por muchos motivos, uno de ellos es su transformación de cara a las carencias y terrores derivados de la guerra que son sobrevividos gracias a su fuerza de carácter e inteligencia a pesar de su orgullo y egoísmo, también puestos a prueba pero que acaban por costarle algunas de las relaciones más importantes de su vida, entre ellas y la más relevante, incluso de las más famosas en la historia del cine es su relación con el capitán Rhett Butler, un hombre cínico, astuto y encantador que a pesar de ser algo libertino y también egoísta nunca pierde su buen corazón.

Por otro lado como un aspecto también relevante en esta producción es la caracterización de la sociedad confederada de su época, que si bien abarcó muchas problemáticas de su tiempo aunque de forma un tanto superficial e inevitable debido a su ya extendido metraje, que cabe mencionar son un poco más desarrolladas en el libro, se ha visto polemizada recientemente debido a su vaga problematización de la esclavitud y el racismo.

Pero esto no debería significar una merma en su valor como ícono cultural cuando ese enfoque acrítico y un tanto racista recae en los valores sociales de los años 30 en que fue realizada, como se vio en la también polémica entrega del Oscar a la primera actriz afroamericana, Hattie MacDaniel por su brillante actuación como Mammy. De manera que aunque imperfecta como las relaciones de sus propios personajes y su propia producción, Lo que el viento se llevó ha demostrado ser un verdadero clásico del cine.


Cruel Intentions (1999) – Roger Kumble

Por Anahí Vargas Carbajal

Para hablar de Les Liaisons Dangereuses del escritor francés Choderlos de Laclos en adaptación cinematográfica, quizás la mayoría de las plumas y las miradas se vayan inmediatamente -y con justa razón- hacia Dangerous Liaisons (1988) de Stephen Frears y protagonizada por Glenn Close, John Malkovich y Michelle Pfeiffer; incluso un año después el mismísimo Miloš Forman entregaría su propia versión titulada Valmont protagonizada por Colin Firth, Annette Benning y Meg Tilly.

Ambas películas tendrían notoriedad en los Premios Oscar, sin embargo, sería diez años después que la historia sería llevada al ámbito que dominaba las taquillas y no tanto los premios de Estados Unidos y gran parte del mundo ante la inminente llegada del nuevo milenio: una ola de cine adolescente que en apariencia buscaba -y lograba- una iconicidad que trascendiera con el paso del tiempo pero que en fondo estaba basado en grandes obras de la literatura, como el caso de Clueless (1995) basada en Emma de Jane Austen; Shakespeare en 10 Things I Hate About You (1999) y O (2001); Pygmalion de George Bernard Shaw convirtiéndose en She’s All That (1999), y una película que mantenía la línea jovial de las previamente mencionadas pero que daba un paso más arriba en la oscuridad al involucrar explícitamente el mundo de las drogas y del sexo libre entendido como promiscuidad en ese entonces.

En esta ocasión serían los jóvenes Sarah Michelle Gellar, Ryan Phillippe y Reese Witherspoon los encargados de cargar con el peso de esta historia en una adaptación que Brian Raftery enlistaría como parte de lo que él llamaría ‹‹el mejor año de cine de la historia››. Acompañada de una exquisita banda sonora que sigue resonando en el cariño de tantos hasta la fecha, particularmente esa secuencia final al ritmo de Bittersweet Symphony como una clase magistral de musicalización, Cruel Intentions no solamente se mantiene como una película que hoy en día podría ser etiquetada como ‹‹icónica››, sino que con el notable paso del tiempo nos permite cuestionar nuestra visión de la sexualidad en el mundo de los jóvenes y, particularmente, de las mujeres.


A sangre fría (1967) – Richard Brooks

Por Alexandro Sarsuri

La película In Cold Blood está basada en la novela homónima de Truman Capote sobre el brutal asesinato de la familia Clutter en el pequeño pueblo de Holcomb, Kansas en 1959. El director Richard Brooks supo adaptar la intricada estructura narrativa del libro a la gran pantalla de un modo magistral.

Un aspecto clave de la adaptación es la estructura narrativa no lineal, que Brooks mantiene en efecto del libro. Mediante flashbacks y escenas entrecortadas vamos descubriendo la historia de los asesinos Perry Smith y Dick Hickock, mientras de modo simultaneo la investigación policial del crimen avanza. Esta forma narrativa de entrelazar las líneas narrativas genera una creciente tensión dramática tanto en la novela como en la película.

La profunda caracterización psicológica de los personajes que hace Capote en sus páginas también está presente en la adaptación fílmica. De modo fragmentado vamos sumergiéndonos en la psicología de los asesinos, sin caer en un dicotómico estereotipo, se van delineando en distintas secuencias múltiples momentos que configuraron su insensibilidad y desafecto por la vida. A través de varios flashbacks entendemos las motivaciones y traumas detrás de la mente criminal de Smith y Hickock. La excelente actuación de Robert Blake como Perry Smith, transmite la complejidad psicológica de este personaje.

Es destacable que desde la narrativa visual el director Richard Brooks haya capturado la atmósfera inquietante de la novela. La fotografía en blanco y negro de Conrad L. Hall es un valor que dota de una creativa singularidad a esta historia: El manejo de los claroscuros, la alteración de las luminosidades o la focalización de las áreas de sombra cumple un fin narrativo, metafóricamente nos refracta el estado anímico de los personajes.

Capote dedica gran parte de su novela a describir los espacios, ambientes y la atmosfera social de aquel Estados Unidos de 1959. Brooks traslada esas detalladas descripciones a imágenes visuales memorables, como la incauta granja de los Clutter o los claroscuros de la habitación del hotel mexicano donde Perry Smith evoca sus traumas. Es también un valor las atmosferas sonoras que enfatizan situaciones inquietantes, silencios que cargan tensión como la casa de los Clutter justo antes del ataque. La banda sonora de Quincy Jones acompaña también la introspección de los asesinos o la geografía rural del pueblo de Holcomb.

Esta película es una experiencia inquietante que nos interpela en nuestras creencias y valores sobre la condición humana y la pena de muerte como sanción moral.


Las horas (2002) – Stephen Daldry

Por Gabriel Espejo

Las Horas (2002) es el tercer filme de Stepehen Daldry, director británico nacido en 1961, quien también comandó otras películas como Billy Elliot (2000) y The Reader (2008), entre otras. En el año de su lanzamiento Las Horas alcanzó ocho nominaciones en los Premios Oscar, incluyendo mejor película, mejor director. Resultando ganadora en la categoría de mejor actriz por el trabajo de Nicole Kidman al encarnar a la autora Virginia Wolf. En la misma categoría resultó ganadora de un Globo de Oro, en donde la película sí fue calificada como el mejor drama del año. Y para no dejar duda de la destacada actuación de Kidman, también se le reconoció el mejor trabajo histriónico para una mujer en los Premios BAFTA.

Las horas es una película que describe un ejercicio de re – mediación desde el punto de vista estético, es decir un medio que reproduce lo hecho en otro. En el caso del cine, las adaptaciones dotan al séptimo arte de esta suerte de totalidad, al grado de que hoy por hoy sigue siendo la única práctica artística capaz de hacer sentir una reproducción más cercana a la realidad contada. En este caso, el trabajo en el cual está basado Las Horas, fue una novela del mismo nombre escrita por Michael Cunningham, y que le valió el Premio Pulitzer de 1999.

En Las Horas se privilegia el aspecto introspectivo de cada personaje sin que ello le quite dinamismo al filme. Tal es el trabajo de montaje llevado a cabo por Peter Boyle, quien en su momento formó parte del reparto de la serie Everybody Loves Raymond. Esto, en combinación con la excelente banda sonora realizada por el maestro Phillip Glass, reconocido compositor estadounidense autor de varias óperas de talla internacional como La Bella y la Bestia (1994), además de hacer la música para otras películas como The Thruman Show (1998), da un resultado técnico de gran calibre.

La historia, contada en un solo día de tres personajes cuyo hilo conductor es el drama en la vida de la autora de una novela (Virginia Wolf), de una versión contemporánea de su personaje principal: La Señora Dalloway (Laura Brown en la película), y finalmente de la expareja del hijo de esta (Clarissa Vaughan), invita a una reflexión profunda sobre la forma de abordar la existencia contemporánea, tan plena en lo material pero al mismo tiempo con una sensación de vacuidad en las emociones, en donde a veces la única salida parece ser dejar de estar.


Mujercitas (2019) – Greta Gerwig

Por Marisol Nava

Desde su publicación en 1868, Mujercitas ha sido un referente de la literatura estadounidense, pues resultó ser bastante popular entre niños, adolescentes e, incluso, adultos gracias su representación de la nostalgia y la domesticidad. Relata los viajes de maduración de las hermanas March (Meg, Jo, Beth y Amy), por lo que trata temas como las dificultades de crecer y los problemas amorosos. Además, Jo March, la protagonista, es un ícono tanto de la literatura como del cine, ya que muchas lectoras se identifican con su independencia y tenacidad.

Este clásico literario ha sido adaptado a varios formatos, incluyendo cuatro películas, de las cuales la primera se estrenó en los años veintes. No obstante, gran parte de estas adaptaciones se enfocan en el aspecto romántico de la historia. Sin embargo, la de Greta Gerwig es la primera que se enfoca en la carrera literaria de Jo y le da el final que la autora de la obra original deseaba para ella, es decir, el de una mujer soltera y financieramente independiente.

Es por esto que, en mi opinion, esta es la major adaptación que existe de Little Women, ya que actualiza la historia y la hace relevante para un público contemporáneo, al mismo tiempo que se mantiene fiel a la fuente original.


Blind Willow, Sleeping Woman (2022) – Pierre Földes

Por Lefteris Becerra

“Si puede ser pensado o escrito, puede ser filmado.”

Stanley Kubrick

Personajes que se enfrentan a la soledad. Que acumulan pérdidas que fracturan su interior. Sueños que no arrojan luz sobre la realidad pero abren las puertas a dimensiones que la enriquecen. Enigmas que no serán resueltos pero de los que se elaboran hipótesis no conclusivas. Seres fantásticos que hablan y actúan haciendo justicia sin pretender más que un heroísmo anónimo que erosiona la noción misma de lo épico. Todo esto forma parte de los seis relatos de Harumi Murakami que el artista multidisciplinario Pierre Földes eligió para crear una película de animación que toma su título de una de las colecciones de relatos cortos publicadas por el escritor japonés, tomado a su vez del cuento epónimo.

Földes ha fundido en una película coherente seis relatos que en principio no tienen relación entre sí, tomados de: El elefante desaparece, Sauce ciego, mujer dormida y Después del terremoto. Murakami escribió en el prólogo de Sauce ciego… en el que describe la experiencia de escribir novelas similar a plantar un bosque, mientras que crear un cuento es equivalente a formar un jardín. El intento de Földes ha sido armar un bosque a partir de esos breves y compartimentados jardines. Los ha abierto y ha permitido que se contagien mutuamente de modo que el conjunto es un trabajo coherente en el que la narración fluye de fragmento en fragmento, pese a no presentarse bajo la tradicional narración lineal, con inesperados saltos temporales. Condensar en un puñado de personajes los avatares imaginados por Murakami ha sido uno de los recursos exitosos del animador estadounidense.

Además Földes ha encontrado una técnica que se ajusta perfectamente a sus intenciones narrativas, creando una curiosa mezcla de dibujo en 2D con modelado de cabezas en 3D, filmaciones con actores de carne y hueso que sirvieran de guía a los dibujantes pero sin llegar al extremo de la calca que implica la rotoscopía: todo ello abona a una imagen que le dota de una identidad propia. Al hacer ese ajuste, el universo de Murakami parece surgir por derecho propio más allá de la palabra impresa de un modo que no se había explorado, más allá incluso de las alabadas adaptaciones de otros cuentos murakamianos como son Burning y Drive My Car. Con Sauce ciego, mujer dormida, se da fin, de una vez y para siempre, a la idea de que Murakami es un escritor “inadaptable” al cine.


Nosferatu (1922) – F. W. Murnau

Por Evelyn Yobana Loya

Nosferatu, el vampiro es un largometraje mudo estrenado en 1922, se inspiró en el libro de Drácula del autor Bram Stoker; fue dirigida por F. W. Murnau, y es actualmente considerada la primera adaptación oficial de la novela, la más fiel y escalofriante. La cinta, abrió las puertas al cine de terror.

Su sinopsis, es la siguiente: Hutter, un corredor de bienes raíces, vive en una región llamada Bremen, junto a su esposa Ellen. Hutter necesita vender un castillo cuyo propietario es un pelicular Conde llamado Graf Orlock, el cual, esconde un escalofriante secreto. A decir verdad, entra la duda en relación con el cambio de nombres de los personajes, esto se debió, a que el director no logró conseguir los derechos del libro; aunque, no sólo se cambiaron los nombres, sino, su relación con el sol; en la obra, Drácula podía caminar bajo el sol, en cambio, Nosferatu, fue quien introdujo el estereotipo de que los vampiros se debilitan y hasta mueren si se quedan bajo el sol.

Pero, no todo es miel sobre hojuelas, la pasó por diversos problemas, empezando por el poco éxito que obtuvo a su estreno, la censura que sufrió por lo aterradora que llegó a ser, y finalmente por la demanda dada por parte de la viuda de Stoker al director por no darle regalías de la cinta a ella, a pesar, de que se realizó un cambio en los nombres de los personajes para omitir cualquier idea de plagio. Pero, al ya existir una distribución de la película, se fueron rescatando partes de esta misma, para 1930 se estrenó una copia llamada “La Duodécima hora: una noche de terror” una copia a la cual, se le agregaron nuevas escenas, se le dio una banda sonora y un final alternativo.

Con el paso del tiempo, la cinta se volvió de culto, diversos críticos de cine la siguen alabando a día de hoy, como la película que contiene la verdadera esencia del vampiro, y sobre todo, continua estremeciendo a quienes la ven.


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