‘Fractura’ (2019): cuando el suspenso te convierte en detective.

Por Ana Saavedra

Si te gustan las películas de suspenso psicológico, en las que todo puede pasar y tú, como espectador, puedes hacer el papel de detective, Fractura, sin duda, es para ti.

Y es que, aceptémoslo, todos necesitamos un momento palomero en el que nuestra mente vuele al sueño de la ficción y, por un momento, no pensemos en nada más que tratar de resolver la trama, buscar culpables e imaginar cómo es que el protagonista saldrá de su entuerto. Así que, para esos momentos que nos alejan de los críticos de cine y en los que nos podemos permitir entretenernos con una historia que, sin duda, atrape al espectador, los cien minutos de esta película de 2019 son una excelente opción para compartir con familiares o amigos, pues les aseguro que la conversación posterior será de lo más entretenida.

Del director Brad Anderson, con un guion de Alan B. McElroy y un reparto principal en el que encontramos a Sam Worthington, Lily Rabe y Stephen Tobolowsky. Este largometraje, que podemos clasificar como un thriller psicológico lleno de drama, cuenta la historia de la familia Monroe.

Mientras padre, madre e hija viajan por carretera con rumbo a una reunión familiar, ocurre un incidente que dará un giro a la trama y, en lugar del destino que los protagonistas tenían planeado, se encontrarán en las instalaciones de un hospital debido a un accidente que sufre la pequeña hija y que hace que la ruta se desvíe para una revisión por una posible fractura de brazo. La trama se suspende mientras logran recibir atención en un hospital rebasado en sus capacidades y donde el protagonista, Sam Worthington, comienza a notar algunos detalles extraños.

Desde luego, como un elemento necesario en la línea argumentativa, el protagonista es un alcohólico en remisión que sufrió la muerte de su antigua esposa de una forma traumática, y tenemos algunos indicios de que no ha superado ese trauma.

La película cobra fuerza cuando, después de ver partir a su esposa e hija para que le realizaran una tomografía de cráneo a esta última, comienza a pasar el tiempo sin que tenga noticias de ninguna de las dos. Cansado, pide noticias sobre el estudio y se encuentra con la ignorancia de todo el personal hospitalario. El doctor que los atendió parece no estar allí, ni la mujer que hizo el ingreso. Las horas siguen pasando y, con ello, las dudas y el miedo, que se transforma en desesperación para que alguien le dé una respuesta.

El ambiente está bien logrado y la música suma esa tensión que anticipa eventos, aunque la verdad no la conoceremos hasta los últimos segundos del filme. El tema central va más allá de lo que vemos en pantalla y nos habla sobre la fragilidad humana de la forma más primitiva. El ritmo en pantalla es bueno, al igual que la dirección.

Ahora, puede sorprender a los lectores la calificación en IMDb, pues llega solo a 6.5, aunque con una popularidad alta. ¿La razón? Si has llegado hasta aquí y tienes interés en ver esta historia, ¡hazlo! Y luego puedes regresar a leer el resto del contenido. Pues, a partir de ahora, debo advertir sobre los spoilers.

SPOILER ALERT

La trama logra capturar al espectador; el ritmo hará que sigamos los pasos del protagonista en busca de su familia. Desde escenas tempranas tendremos elementos aparentemente fuera de lugar, con la intención de plantar pistas que ayuden a dilucidar parte de la trama. Conforme se desarrolla el conflicto, esos elementos incluso se repiten en primer plano, de forma que hasta un espectador despistado pueda detectarlos, si no la primera vez, seguro que la segunda o tercera. Incluso en las escenas finales pareciera que el trabajo detectivesco dará frutos y nos sentimos seguros de anticipar el desenlace de forma satisfactoria.

El final entrega. Una última vuelta de tuerca termina poniendo todo en su lugar, incluso aquello que nos tiene dudando durante toda la película. El problema surge cuando los créditos terminan y, por primera vez, conocemos todos los detalles.

A pesar de que, en general, la historia me gustó y el final me pareció escalofriante, desde la primera revisión al argumento completo encontraremos «errores» difíciles de pasar por alto, al igual que «vacíos» argumentales que, en segundas lecturas, vuelven fría esa primera impresión de la trama. Lamentablemente, la historia, en una revisión rigurosa, tiene sinsentido que van más allá del problema mental que quieren retratar y termina siendo una colección de «pistas» pensadas exclusivamente para los espectadores, más que en las justificaciones reales que hagan eco de las vivencias del protagonista.

Poner a la dependienta de la tienda de la gasolinera como parte del personal administrativo del hospital; las aves de cerámica pintadas; los botes de basura con residuos sanitarios; los mismos pacientes cada vez más decaídos; todo el tema del seguro de gastos médicos e incluso las menciones al tipo de sangre y a nuevos «pacientes» que llegaban para algún uso ilícito. Todo eso plantea situaciones para argumentar la fantasía del protagonista, aunque no tiene nada que ver con él ni con su trauma pasado. Y esto convierte a todos esos elementos en «señuelos» para el espectador, pero sin fundamento. Se presentan como pistas cuando, en realidad, son trampas para hacer que la trama funcione al final. Trampas innecesarias, en mi opinión. Trampas que, además, son sembradas de una forma burda.

El hombre acaba imaginando toda la trama; la reconstruye a partir del evento disparador. Pero no la reconstruye a partir de su trauma anterior y es allí donde, para mí, pierde el efecto en una segunda o tercera lectura. Porque su trauma de hombre alcohólico que ocasionó la muerte de su primera esposa no empata con la realidad alternativa que termina creando. Una, además, muy elaborada sobre un comercio ilegal de órganos humanos.

No esperen, pues, una película perfecta, pero sí tendrán unos cien minutos de intensidad fílmica para disfrutar en una tarde de fin de semana.


Título original: Fractured

Año: 2019

Duración: 100 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Brad Anderson

Guion: Alan B. McElroy

Música: Anton Sanko

Fotografía: Björn Charpentier

Compañías: Koji Productions, Crow Island Films, Macari/Edelstein, Paul Schiff Productions. Distribuidora: Netflix


Ana Saavedra fue ganadora del Concurso Nacional de Cuento para Mujeres, Centro Cultural Elena Garro, EDUCAL: “Mujeres que se vuelven tinta” en 2021. Una de las ganadoras en la “Cuarta antología de escritoras mexicanas”, 2021, Seleccionada por el Fondo Editorial de Querétaro con: “Tierra de apariciones” 2019. Mención de honor en el Concurso Internacional de cuentos Oscar Wilde 2019. “Nunca más las olvidadas”, 2024 10 cuentos con perspectiva de género “Cuentos de muerte, locura y desespero”, 2025. Columnista del periódico Noticias Querétaro con la sección Anaquel Literario. Integrante del colectivo AMMPE Querétaro. Fue elegida como una de las cincuenta mujeres orgullo de Querétaro 2024. Miembro de la mesa directiva del Consejo Literario Queretano en el periodo 2022- 2024. Este año estrenará dos nuevos libros “Lo que la tierra me contó, secretos para volver a escucharla”, seis cuentos cosmogónicos y “Asuntos de duendes” cuento ilustrado.


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