Por Anahí Vargas Carbajal.
‘‘La gente no viene a ver si te sabes los diálogos; ellos vienen a verte sentir algo’’ – eso le dice el implacable director teatral —actor frustrado— Jerry Blankenbuehler (Paul Giamatti) a la cohibida Mona Friedman (Julianne Moore), una modosa ama de casa al más puro estilo tradicional estadounidense devota a su familia que trata de recuperarse a sí misma en un impulso de mera valentía para acumular experiencia, para sentir algo en su propia vida a través de los escenarios que ofrece el teatro musical en The Debut, tercer largometraje de Jesse Eisenberg —actor realizado— en su faceta como director y guionista.
Julianne Moore, una mujer que desborda expertise tanto en el arte como en la vida, a la que pareciera ya no poder contársele nada sin que ella no lo sepa de antemano, se pone al servicio de del guion de Eisenberg para interpretar uno de los mejores personajes que ha tenido en los últimos años —y posiblemente en toda su carrera— al construir, precisamente, el total opuesto: una mujer inexperta ante la vida, naive, inocente, que parece no conocer más allá de las paredes de su casa, su familia y un par de amigos que la aíslan del mundo real por medio de la más fría de las indiferencias, pero que de repente se ve golpeada por la experiencia de atreverse a vivir algo nuevo; sin embargo, la sobrecarga de la misma la desequilibra hacia una despersonalización entre ella y el personaje que interpreta en una obra de teatro comunitario de su localidad en un extremo de lo que es conocido como el ‘‘actor de método’’.

En busca de la verosimilitud, Mona se obsesiona con construir un trasfondo verdadero para el personaje que interpreta en la obra Nosy Neighbours, ‘‘Miss Danielle’’, la portera de un edificio neoyorkino. Con Paul Giamatti sirviendo como el detonante y conductor de su destrucción, incentivando que pruebe cosas nuevas como mujer para encontrar la verdad de su personaje, Julianne Moore lleva a su Mona por las calles más peligrosas de la ciudad, la hospeda en los hoteles más cutres que encuentra y comienza una mimetización entre sus dos personajes que la revienta como actriz en la ficción y en la metaficción. Mientras Mona busca la verosimilitud, Julianne la encuentra y la presenta de la mejor manera posible.
Después de su reconocido trabajo como director y guionista en la laureada A Real Pain (2024) —y una modesta ópera prima titulada When You Finish Saving The World (2022), también con Julianne Moore— Jesse Eisenberg vuelve con objetivos más concisos que en su película previa en The Debut, y aunque sí hace un despliegue de sus habilidades como director, específicamente con los números musicales en los cuales también participa como compositor, su verdadera virtud en esta película se encuentra como guionista. Eisenberg sobresale en la creación de los contextos que absorben a Mona como remolinos —su círculo personal que la ignora, el grupo teatral anormalmente amigable y la psique de Miss Danielle que ella misma ha adoptado—, pero también en cómo establece la respuesta de Mona ante tales vorágines y su debacle conductual. Eisenberg, mucho más maduro y afianzado como cineasta, pudo llevar esta historia por caminos oscuros, pero optó por conducirla por una jocosidad que esquiva la cursilería y las lecciones moralinas mientras uno, como espectador, difícilmente se puede mantener indiferente ante una actriz que siente de verdad.

La conversación alrededor de The Debut se ha centrado en el palmarés previsible para Julianne Moore —que, de lograrse, sería más que merecido—, pero la película e incluso su trabajo van más allá de los premios. Con The Debut podemos conversar sobre la importancia de la experiencia de vida, ¿qué importa cómo sea? ¿Qué importan los resultados? ¿Qué importa si a otros no les importa? La película se estrenará en México durante el primer trimestre del 2027.
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