La filosofía de los Backrooms o la necesidad de las nuevas generaciones de explicar el mundo.

Por Ana Saavedra

Recientemente tuve oportunidad de ver la nueva película de Kane Parsons, un film muy esperado por las nuevas generaciones que llenaron las salas y ahora anhelan con entusiasmo la secuela que ya está confirmada. Debo aclarar que todo lo que expondré responde a una lectura personal y que no existe ninguna fuente confirmada que señale que era la intención de los creadores.

Al yo pertenecer a la conocida generación X me acerqué a esta cinta con curiosidad y debo decir que me sorprendió el resultado. Backrooms está catalogada como terror psicológico, ciencia ficción o thriller. El planteamiento es simple: Un hombre de mediana edad tiene un almacén de muebles y mientras trata de sacar adelante su trabajo y superar la ruptura de su matrimonio, mediante sesiones con una psicóloga de “cierto” reconocimiento; encuentra en su tienda, un espacio escondido que funciona sin importar las leyes de la física y lo lleva a unos cuartos traseros que son parte de una extensión de su propio edificio pero sin orden, sin lógica, y sin que el espectador pueda comprender su funcionamiento.

El protagonista luego regresa al mundo real y convence a unos jóvenes de seguirlo con el fin de investigar ese otro lado misterioso. Pero todos quedan atrapados y en un giro de la trama es la psicóloga quien, al ver que su paciente se ausenta por mucho tiempo, decide buscarlo en el almacén y queda también atrapada en ese mundo paralelo.

Básicamente esa es la trama, con algunos momentos tensos y una escena que puede considerarse de mayor “terror”. Pero lo verdaderamente interesante, al menos para mi, es todo lo que la película no dice, pero muestra. Y antes de explicar a qué me refiero es necesario saber que el concepto de los famosos Backrooms surgió en la época de la pandemia. Cuando algunas personas comenzaron a tomar fotografías de lugares naturalmente abandonados por la cuarentena.

La pandemia parece lejana y tendemos a minimizarla con forme pasa el tiempo. Las generaciones más grandes sumamos esa experiencia a otras tantas que tuvimos que enfrentar. Pero, no perdamos de vista que para los niños y jóvenes que crecieron durante esa experiencia mundial, las cosas son diferentes.

El protagonista de la película vemos tres importantes factores: la soledad, la desconexión con los demás así como el desconocimiento de sí mismo. ¿Empieza a sonar algunas similitudes con la generación Z y Alpha?

Los Backrooms parecen espacios conocidos, tiene elementos que como sociedad podemos ubicar pero no funcionan correctamente. Los objetos están fuera de lugar, desgastados, consumidos por sí mismos. Me parece entonces una metáfora visual del mundo en que viven pero no habitan. Un lugar en que el enemigo es invisible pero se sabe que la amenaza es real (recordamos la concepción del virus que mató millones de personas y obsesionó al mundo entero con querer lavarlo aunque no pudiéramos verlo).

El enemigo invisible entonces se vuelve el propio personaje en otra versión de él mismo. La amenaza está ahora en uno mismo, el miedo se vuelve interno dentro de una situación que no tiene salida (de forma literal no se puede escapar de un Backroom) y los deja atrapados en un espacio “conocido” o “similar” pero que ha dejado de funcionar por un desgaste acumulativo y sin explicación que solo tiene como resultado la decadencia.

Pero existe otro aspecto trascendental que refleja este ejercicio fílmico. Los protagonistas han perdido la capacidad de relacionarse y crear vínculos afectivos sanos con su entorno. No importa mucho por qué pero queda establecido tanto en el protagonista como el la psicóloga. Si bien por una parte muestra la gran diferencia entre la aceptación de la salud mental como algo que debe tratarse, se convierte en la única vía de comunicación que queda.

Y el último punto. La propia creación de estos espacios parece el resultado de una conspiración sin puntos claros, sin enemigos definidos, sin un fin mayor porque el desgaste es individual.

Todas las cosas que trata de poner sobre la mesa esta película son un ejemplo claro de las nuevas generaciones de tratar de explicar desde su punto de vista, el mundo en que les tocó vivir y que poco a poco comienza a pertenecerles por completo y es para mi un punto claro en que se da una ruptura con las generaciones pasadas que no tiene que hacer su vida dentro de un espacio inmenso, sin salida y al que, al menos en este momento, los jóvenes reconocen pero no saben todavía cómo abordar.

Es la primera vez que de forma personal me toca ser testigo de un salto de generación y cambio de discurso. Otra característica de esos espacios es el “vacío” que a pesar de ser infinito recluye a sus habitantes. Un vacío sin contenido. ¿Les suena algo la falta de contenidos?

Esta película marca el inicio de la búsqueda personal de las nuevas generaciones. Qué les depare el futuro es algo que están comenzando a contar y será muy interesante estar pendientes de ello.


Ficha técnica y especificaciones

Director: Kane Parsons

Guionista: Will Sodio

Estudio/Productora: A24, Chernin Entertainment, Atomic Monster y 21 Laps Entertainment

Duración: 110 minutos (126 minutos la versión extendida)

Elenco principal: Chiwetel Ejiofor (Clark), Renate Reinsve (Mary) y Mark Duplass (Phil)


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